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Arte

El Palacio de Las Dueñas de Sevilla presenta la muestra 'Cayetana. Grande de España'

THE OBJECTVE conversa con Eugenia Martínez de Irujo y Cristina Carrillo de Albornoz, comisarias de la exposición

El Palacio de Las Dueñas de Sevilla presenta la muestra ‘Cayetana. Grande de España’

Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba en su viaje de novios en Estados Unidos (1947). | Cedida

La Fundación Casa de Alba presenta Cayetana. Grande de España, en el Palacio de Las Dueñas de Sevilla.  La muestra, comisariada por Eugenia Martínez de Irujo y Cristina Carrillo de Albornoz, celebra el centenario del nacimiento de la XVIII Duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart. A la exposición se le suma la presentación del libro Cayetana. La duquesa de Alba. Arte, aristocracia y el alma de España, de la editorial Assouline.

La exposición cuenta con una selección de cerca de 200 piezas que incluye obras de arte, vestidos de alta costura, fotografías, objetos y correspondencia personal. «Hemos logrado conseguir un equilibrio entre la parte personal, emocional y familiar; ha sido una labor de dos años de investigación y selección», nos cuenta Eugenia Martínez de Irujo.

PREGUNTA.- Esta exposición conmemora el centenario del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart. ¿Qué les pareció fundamental subrayar de su figura al afrontar este proyecto tan simbólico?

RESPUESTA.- Eugenia Martínez de Irujo: Hemos buscado el equilibrio entre la parte representativa, por su responsabilidad como Duquesa de Alba y todos los títulos que representaba, con su faceta de ser humano, solidaria, de madre y su gran influencia como mujer carismática y avanzada en un tiempo donde el poder era ejercido y distribuido por hombres.

RESPUESTA.- Cristina Carrillo de Albornoz: A la hora de afrontar este proyecto expositivo, era fundamental mostrar la faceta de la duquesa Cayetana, que por encima de todo fue una gran duquesa, una duquesa excepcional, algo que quizás quedó a la sombra de esa otra duquesa que fue tan popular en las últimas décadas de su vida, menos convencional, con una personalidad muy libre, con un carisma tremendo y que se granjeó la simpatía de tanta gente. Por ello, esta exposición resalta a la duquesa con un gran sentido histórico, por su familia, por el legado artístico y guiada siempre por el consiguiente imperativo del cumplimiento del deber que conllevaba su nombre y que tanto le inculcó su padre, el duque Jacobo.

«La dimensión pública y su faceta más íntima se entrelazan en todas las secciones de la exposición» 

P.- La muestra se articula en cinco bloques temáticos. ¿Cómo se construyó ese recorrido y qué criterio siguieron para equilibrar la dimensión pública de la duquesa con su faceta más íntima?

R. C.C.A.- La muestra, efectivamente, se articula en cinco bloques temáticos a la vez que sigue un cierto orden cronológico. El recorrido nos hace comprender la importancia y los temas principales que han marcado la Casa de Alba, una casa noble, una de las más importantes que ha habido en Europa, que tiene una historia de 500, y que sin ella sería difícil entender la historia de Europa y la historia de España. Y a la vez, queríamos incorporar en este recorrido toda la aportación que hace Cayetana a esa historia de la Casa de Alba. En la sección de arte, donde la Casa de Alba posee una de las colecciones privadas más importantes de toda Europa, se ve cómo el duque Jacobo, que era el padre de la duquesa, encarga a ciertos artistas obras como mecenas, entre ellos los cuadros que retratan a la duquesa pintados por Zuloaga o esculpida por Benlliure. También se refleja en la exposición una parte en la que se muestra la incorporación que hace la duquesa a la colección de obras costumbristas del siglo XIX español y que las hemos escogido porque no se conocían. Nos parecía interesante, ya que este tipo de pintura carecía en la época del prestigio que tiene ahora y, en este sentido, la duquesa fue una gran pionera. Respecto a esto que comentas de la dimensión pública y de la faceta más íntima, en realidad no es un criterio en el que hayamos pensado porque en la Casa de Alba la dimensión pública y su faceta más íntima muchas veces están separadas por una línea muy sutil; no es algo que nos importase.

Lo relevante era dar a conocer todas las facetas y las riquezas del personaje de la duquesa. Por ejemplo, la exposición inicia con algo que podríamos considerar íntimo que son los consejos del duque Jacobo, que le escribe una especie de guía encaminada a que la duquesa futura se mueva en un medio difícil y que van desde cómo tiene que llevar ella su título constantemente cumpliendo el deber; cómo tiene que comportarse; cómo tiene que educarse en la música, en el arte; cómo le aconseja que viaje, o que intensifique su afición por la lectura; cómo ser una buena anfitriona; cómo ser siempre leal y detestar la mentira y guiarse siempre por lo bello. Le dice siempre una serie de consejos que son muy íntimos, pero que a la vez le sirven para moverse en la faceta pública. Otro ejemplo es cómo ella, de pronto, apoya el flamenco o apoya la tauromaquia. Se trata de algo que ella vivía en su intimidad, pero que a la vez era muy público y que se conocía. Otros ejemplos serían su papel como embajadora de España de facto o lo gran anfitriona que era. Aquí también estamos ante la unión de las dos facetas: la íntima y la dimensión pública. De la misma forma, era muy importante hacer entender el papel del duque Luis, que era el marido de la duquesa. Se convirtieron en los años 50 y 60 en la pareja de la aristocracia favorita internacionalmente y cómo ellos se dan cuenta de la importancia que tiene la dimensión pública. Era un matrimonio, que era su dimensión íntima; sin embargo, la dimensión pública era muy importante para proyectar la internacionalización de la Casa de Alba. Aunque no es un criterio del que hemos sido conscientes, la dimensión pública y su faceta más íntima se entrelazan en todas las secciones de la exposición.     

P.- Por primera vez se exhibe una selección excepcional de obras adquiridas por la duquesa y retratos realizados por artistas como Zuloaga o Benlliure. ¿Qué nos revelan estas piezas sobre su papel como coleccionista y mecenas?

R.- C.C.A.- Las obras de arte que se exponen en la exposición son un reflejo de la tradición de mecenas y de coleccionista que ha habido siempre en la Casa de Alba, desde hace más de 500 años, cuando el gran duque coleccionaba tapices o Rubens de los Países Bajos. Nos llega esta tradición muy viva al siglo XX cuando el duque Jacobo, padre de la duquesa, apoyaba muchísimo a grandes artistas nacionales e internacionales como Sorolla, Zuloaga, que además era muy amigo de ellos. Era un hombre muy cosmopolita, creador del proyecto de Amigos del Prado, presidente de la Academia de Bellas Artes, de la Academia Real de la Historia y diplomático. Todo esto para entender el personaje del duque Jacobo, que fue, en cierta forma, el hombre más importante en la vida de la duquesa. Él es el que encarga a Benlliure y Zuloaga estos retratos de su hija, de los cuales, además, está muy orgulloso y revelan este papel de coleccionista del duque Jacobo que transmitió también a su hija. Los Alba no solo conservaban el patrimonio, sino que también ampliaban la colección. Esto se refleja en la exposición. Los dos cuadros de Zuloaga muestran muy bien la personalidad de la duquesa, con 4 y 16 años. Ambos ecuestres, que reflejan el amor de la duquesa por los animales. En el primero vemos a la duquesa en su poni, para ella su gran amigo de la infancia, y más adelante, con 16 años, es retratada como la gran amazona que era.

«Mi abuelo Jacobo le inculcó la enorme responsabilidad de mantener, proteger y difundir el legado y la historia de la familia»

P.- La exposición pone especial énfasis en la labor de conservación del patrimonio de la Casa de Alba. ¿Hasta qué punto Cayetana fue consciente de su responsabilidad histórica y cómo se refleja esto en la muestra?

R. E.M.I.- Mi abuelo Jacobo le inculcó desde siempre la enorme responsabilidad de mantener, proteger y difundir el legado y la historia de la familia, habiendo vivido grandes acontecimientos históricos que pusieron en riesgo ese legado, como la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, que la obligaron a vivir largas temporadas fuera de España y enrealizar grandes esfuerzos personales y económicos para reconstruir gran parte del patrimonio como la reconstrucción del palacio de Liria y la restauración y conservación de obras de arte, documentación y archivos gráficos, bibliotecas…

P.- Más allá del arte y la historia, Cayetana fue un icono de la moda, del flamenco y del arte del toreo. ¿Cómo han trabajado estas facetas para evitar una visión superficial y mostrar su verdadero compromiso cultural?

R.-E.M.I.- Mi madre, además de ejercer sus responsabilidades como duquesa de Alba, tuvo una gran influencia en la sociedad cuidando y difundiendo las tradiciones de nuestro país, no solo por su representación en la sociedad, sino que tenía una gran pasión por la cultura, desde la moda, donde trajo a desfilar por primera vez fuera de París la colección de Dior del entonces joven Yves Saint Laurent al palacio de Liria. En el mundo de la música, tanto el baile, el flamenco, la copla, la ópera, la lírica… donde no faltó a ningún gran estreno y entabló relación personal con las grandes figuras del momento, desde Nuréyev, Montserrat Caballé, Kraus, Lola Flores, Pastora Imperio, Raphael… en el mundo taurino y, por supuesto, en el arte y la literatura, donde se relacionó con grandes artistas y escritores del momento.

P.- Uno de los aspectos más reveladores es su lado menos conocido: su defensa pionera de los animales, su compromiso social y su labor solidaria. ¿Por qué era importante incorporar estas dimensiones en el relato expositivo?

R.-E.M.I.- Seguramente a mi madre esta es la parte de la exposición que menos le hubiera gustado, o simplemente la habría omitido. Ella era partidaria, y así nos lo inculcó, que la solidaridad y el apoyo a las personas, comunidades, organizaciones que lo necesitaban había que hacerlo con responsabilidad y convicción y nunca presumir de ello. Y a lo largo de los años lo he comprobado, recibiendo el cariño y conociendo anécdotas de numerosas donaciones y ayudas a gente anónima que recibieron de ella y nunca tuvimos conocimiento de ello. En este caso, creo que es importante concienciar y potenciar esta faceta, que sigue siendo muy necesaria y que debemos seguir siendo las personas y empresas que tenemos medios y posibilidades con convicción y compromiso.

P.- El archivo fotográfico recuperado incluye imágenes únicas de fotógrafos como Cecil Beaton o Richard Avedon. ¿Qué papel juega la fotografía en la construcción del retrato emocional de la duquesa?

R.- C.C.A.- La fotografía siempre ha jugado un papel clave en el desarrollo de la imagen de un personaje público y un personaje tan importante como, en este caso, la Duquesa de Alba, que desde que fue a su viaje de novios la prensa nacional e internacional quedó prendada con ella. De hecho, cuando se fueron de viajes de novios y subieron al avión la aerolínea, al ver a la pareja tan extraordinaria y carismática, les pidió si por favor podían utilizar esa imagen como proyección de la aerolínea. Ellos entendieron el papel fundamental que podía tener la fotografía en la visibilidad de la Casa de Alba y accedieron a ello. Esto es una anécdota que nos remite a este papel que luego ella tendría como musa de grandes fotógrafos como Cecil Beaton, Richard Avedon o el fotógrafo húngaro que estaba en España, Juan Gyenes, cuyo archivo está en la Biblioteca Nacional y que tiene muchísimas fotografías de la duquesa. De hecho, la imagen principal de la exposición es de Gyenes. Las fotografías de Cecil Beaton y de Richard Avedon captan esta personalidad tan fuerte, tan intensa y con esta fascinación y carisma que atraía a todos. Y con esta fuerza tan enorme que ella tenía. Y captan momentos mágicos de la personalidad poliédrica de la duquesa. En concreto, de Richard Avedon me encanta porque muestra esta duquesa que era muy española, con este gesto bailando flamenco que realmente era el tema de la fotografía que quería Richard Avedon, pero a la vez está vestida de forma muy glamurosa. No aparece vestida de flamenca, sino de lamé. Además, muestra ese arte que ella tenía, esa fuerza al bailar y a la vez vemos a esta mujer que era muy moderna, muy libre y que se ve perfectamente en Richard Avedon. Más tarde, Cecil Beaton sabrá captar también esta fuerza tan maravillosa que ella tenía y esta vitalidad enorme que siempre sorprendía. Y, además, al lado de su amiga Lola Flores. Son dos momentos icónicos y muy vivos. Gracias a estos dos grandes fotógrafos, hacen de la duquesa un personaje eterno.

«Jackie Kennedy y la duquesa mantendrán durante toda su vida una correspondencia muy importante»

P.- La correspondencia con figuras clave del siglo XX, como la reina Isabel II o Jackie Kennedy, aporta un valor documental extraordinario. ¿Qué nos dicen estas cartas sobre su proyección internacional y su papel como embajadora de España?

R.- C.C.A.- Para la exposición, Eugenia y yo indagamos en el archivo no solo fotográfico de la duquesa, sino también en toda la correspondencia de la Casa de Alba, desde el duque Jacobo hasta la actualidad. Porque, como bien dices, es de un valor extraordinario. No solo íntimo, sino también histórico.  Hay cartas y correspondencia con todas las casas reales. El duque Jacobo tenía una especial relación con la casa real inglesa. Estuvo en la boda de la reina Isabel II, era primo lejano de Churchill y era muy amigo de todas las casas reales. Él siempre iba a esquiar a Saint Moritz, donde estaba toda la élite internacional, y mantenía muchas relaciones sociales. De estos documentos, hemos elegido algunos que están en la exposición. El duque Luis y la duquesa Cayetana eran uno de los anfitriones internacionales más reputados y tenían un arte de recibir fabuloso que era conocido en toda Europa. Una de las personas más relevantes, y que mayor impacto internacional tuvo, fue la visita de Jackie Kennedy, ya viuda, en el año 66. A través de los consejos de la embajadora americana en Suiza y luego del embajador español en la Santa Sede, que era Antonio Garrigues Díaz-Cañabate, Jackie Kennedy decide venir a España y visitar la Feria de Abril. Jackie escribe a sus amigos y la duquesa Cayetana le dice que está encantada de recibirla. Yo creo que eran almas gemelas y se hacen muy amigas. Y luego Jackie queda totalmente enamorada de Sevilla y de la duquesa, hasta el punto que mantendrán durante toda su vida una correspondencia muy importante y muy entrañable. En una de las cartas que se muestra en la exposición, se ve cómo Jackie escribe a la duquesa agradeciéndole todo lo que había hecho por ella y diciéndole que serían amigas siempre y que cualquier favor que ella necesitara, que ella se lo haría. Esta visita a Sevilla hizo que Sevilla se pusiera en el mapa y, por supuesto, el Palacio de Las Dueñas, donde tiene lugar la exposición.

Este es uno de los puntos culmen de esta proyección internacional que la Casa de Alba aporta a una España que en ese momento comenzaba a salir de su aislamiento internacional, pero que todavía no estaba muy abierta. Toda esta gente que venía, que la duquesa invitaba, apoyaba muchísimo la apertura de España y la internacionalización no solo de la Casa de Alba, sino de España. Por este motivo la duquesa decidió hacer otros actos. Cuando ella se fue de viaje de novios a Hollywood, decide que va a recibir en el Palacio de Liria y de Las Dueñas a todos los grandes actores y directores que vengan a España. No hay que olvidar que ella era una gran amante del cine. En los años sesenta, cuando España se convierte en un set de grandes producciones de Hollywood, la duquesa no solo asiste a los rodajes, apoyando así la producción en España, sino que también organizaba los estrenos de películas. Ella fue una gran embajadora de España. Amaba su país y con esta educación cosmopolita que ella tenía,, aportó a España una proyección única.

P.- La exposición tiene lugar en el Palacio de Las Dueñas, una residencia profundamente ligada a la duquesa. ¿Cómo dialoga el espacio con el discurso curatorial y qué aporta al visitante vivir la muestra en este entorno?

R.- C.C.A.- Como decía, la duquesa tenía una educación muy cosmopolita. Había sido educada en Francia y vivido diez años en Inglaterra. Viajaba constantemente con su padre. Sin embargo, para ella Sevilla fue el lugar donde se sentía mejor, donde se sentía en casa. De todas las propiedades, seguramente el Palacio de Las Dueñas fue su residencia favorita. Por ello, hemos pensado que hacer la exposición en el Palacio de Las Dueñas tenía todo el sentido y la coherencia. Es una casa fabulosa del siglo XII donde todas las secciones dialogan de una forma excepcional con las estancias del palacio. Por ejemplo, el gran salón acoge la parte dedicada a la duquesa icono de moda; el espacio del salón de los carteles dedicados a la tauromaquia y trajes de toreros muestra muchas obras que la duquesa compró relacionadas con el arte taurino. También se podrán ver trajes cortos, ya que la duquesa fue una gran rejoneadora. En la biblioteca estarán los consejos del duque Jacobo; a lo largo de las caballerizas se podrá ver una serie de fotografías de ella montando a caballo; mientras que en la parte inicial de la exposición se ve cómo se convierte de la niña Tanuca, como le llamaba su padre, a la gran duquesa. En la entrada del palacio, donde ella salió en carruaje para casarse en la catedral de Sevilla, estará el gran coche de caballos donde fue con su padre y que sería uno de los momentos más espectaculares y mejores de su vida. Fue un palacio que ha estado presente en todos los momentos importantes de su vida y que recorre, de forma muy natural, todas las secciones temáticas de la exposición.

«Me gustaría que se recordara a Cayetana Fitz-James Stuart como una aristócrata que rompe con las convenciones, como una mujer liberal»

P.- En un momento en el que se reivindica el papel de la mujer en la historia y la cultura, ¿qué mensaje creen que transmite hoy la figura de Cayetana Fitz-James Stuart?

R.- C.C.A.- Me gustaría que las personas que visiten la exposición recordaran a Cayetana Fitz-James Stuart como una mujer avanzada a su tiempo, como una aristócrata que rompe con las convenciones, como una mujer liberal muy informada y que también conocía todo lo que sucedía en el exterior en un momento en el que España estaba saliendo de su aislamiento. Así mismo, espero que conozcan el papel que jugó en la modernización de la España de los años 50 y 60. También espero que el visitante conozca su gran personalidad, la de una mujer que llevó las riendas de la Casa de Alba durante más de seis décadas, y su inmenso patrimonio histórico y artístico. Una mujer de vanguardia, una gran mecenas, una gran conservadora de toda la colección del arte de la Casa de Alba. También su gran apertura cultural en una época, y su contribución para que el cine y la moda formen parte de nuestro legado cultural. Todo esto se ve en la exposición. No creo que la duquesa quisiera transmitir ningún mensaje, pero sí podrá ser un referente para todas aquellas mujeres que teman actuar de la forma que estimen mejor, defendiendo sus ideas y dignidad.

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