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Cine

Sam Peckinpah: de maldito a clásico

Con motivo del centenario del director de ‘Grupo salvaje’, la editorial Notorius saca un volumen sobre su universo

Sam Peckinpah: de maldito a clásico

Portada y contraportada de 'El universo de Sam Peckinpah'. | Notorius Ediciones

Tras el éxito de Duelo en la alta sierra (1962), Sam Peckinpah convenció a los directivos de Columbia Pictures para grabar Mayor Dundee (1965), un wéstern crepuscular protagonizado por Charlton Heston. El rodaje, a pesar de los grandes recursos con los que contaba, fue un desastre. El director se pasaba el tiempo borracho, discutía continuamente con los técnicos y acabó por sobrepasar el presupuesto asignado. Un día, tras quejarse de una interpretación de Heston, la tensión acabó por desbordarse: el actor, que hacía de comandante de caballería, espoleó al caballo y se lanzó contra Peckinpah. Su sable pasó a escasos centímetros del trasero del director.

Pero Heston sabía del talento de Peckinpah. Sabía que aquella película, si conseguían terminarla, sería una obra maestra que no quedaría en el olvido, una bella parábola sobre la guerra civil norteamericana y un retrato profundo de los hombres que hicieron la conquista del Oeste. Por eso, cuando el director decía estar «enfermo», imposibilitado por el alcohol para ejercer su trabajo, Heston tomaba el mando y, cuando la productora canceló el rodaje, la estrella renunció a su sueldo con el objetivo de que aquel proyecto fuese viable económicamente. Al final, con más de cuatro horas de material de grabación, los estudios realizaron un montaje que no satisfizo a nadie y la película, un fracaso en la taquilla entonces, es hoy una película de culto.

Y es que el cine de Sam Peckinpah, al contrario del de muchos de sus coetáneos, ha envejecido muy bien. Director maldito del Hollywood de las décadas de los sesenta y setenta, han quedado en el recuerdo películas como Grupo salvaje (1969), La huida (1972) o Pat Garret y Billy the Kid (1973).

Nacido en Fresno (California) en 1925, pasó buena parte de su infancia en el rancho de su abuelo. Allí creció contemplando un Oeste americano que iba ya desapareciendo. Enrolado en los marines a finales de la Segunda Guerra Mundial, comenzó a estudiar arte dramático tras licenciarse. Poco después empezó a colaborar como guionista y productor en series del oeste como El hombre del rifle (1958-1963) o The Westerner (1960).

En su primer gran éxito, Duelo en la alta sierra, con cierta influencia fordiana, ya se pueden contemplar algunas de las constantes de su cine: los protagonistas son antihéroes, hombres derrotados que no encuentran su lugar en el mundo. Tras la ya mencionada Mayor Dundee, sería guionista de El gran combate (1965), de John Ford, otra película recortada contra su voluntad, con la soledad y la guerra, otro de sus temas predilectos, como eje de la narración.

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El universo de Sam Peckinpah
Miguel Marías, Eduardo Torres-Dulce et al.
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Renovación del wéstern

Tras varios años proscrito por los grandes estudios rodaría su gran obra maestra: Grupo salvaje, en el que el devenir de un grupo de atracadores tras un golpe frustrado se convierte, como escribe Eduardo Torres-Dulce, en un caminar cuasi homérico. Una historia de héroes, guerra, violencia, sexo y muerte en el que los hombres, en este caso William Holden y compañía, están a merced de los designios de los dioses. Un film que, con mucha sangre y muerte, muy violenta para los cánones de la época, cambió el rumbo del wéstern.

Una película sobre «la mala conciencia de América», diría, donde se homenajean a los perdedores, hombres duros que se juegan el pescuezo a diario. Personajes que se asemejaban en muchos aspectos al propio autor, un alcohólico autodestructivo que luego se engancharía a la cocaína. Un hombre solitario, cariñoso con sus amigos, que tendía a la ira y a la violencia con facilidad.

Un genio contradictorio que dirigiría posteriormente otros títulos destacables como Perros de paja (1971), con Dustin Hoffman; El rey del rodeo (1972) y La huida, ambas con Steve McQueen; Pat Garret y Billy The Kid, donde Bob Dylan hizo un pequeño papel y aportó la mítica Knockin on Heaven’s Door; o La cruz de hierro (1977), para Orson Welles el mejor film bélico de la historia. Las películas posteriores no harían justicia a su talento, siendo la parte más irregular y discutible de su filmografía.

De acción trepidante, el cine de Bloody Sam fue también bello, poético y honesto, un cine acorde con la apabullante personalidad de su autor, cuyos excesos acabaron por llevarle a la tumba en 1984, con tan solo 59 años.

Actores fetiche

Aprovechando el centenario del director norteamericano, la editorial especializada en cine Notorius acaba de sacar a la venta El universo de Sam Peckinpah. Con una cuidadísima edición, el volumen recorre toda la filmografía del cineasta a través de unos amenos textos en los que, partiendo de un breve resumen del argumento de cada película, se llega a las implicaciones morales y culturales que subyacen tras cada historia. Ordenados cronológicamente, los artículos llevan la firma de reconocidos expertos en el séptimo arte como Eduardo Torres-Dulce o Juan Carlos Laviana. Acompañados de una ficha técnica y de bellas imágenes sacadas de los propios largometrajes, se incluyen también aquellos proyectos en los que intervino como guionista, así como otros trabajos menores en televisión.

El Diccionario, cuyo autor es Luis Freijo, es la segunda parte del libro. Se trata de una miscelánea de textos más breves en los que se combina el dato con el relato, de forma que se hace un repaso a los actores fetiche del director, desde los enormes Dustin Hoffman o James Coburn, hasta secundarios míticos como Emilio Fernández. Junto a los perfiles de estos actores se intercalan breves reflexiones sobre las temáticas más recurrentes en el cine de Peckinpah: el ejército, México, la masculinidad, el alcohol…

El libro se incluye dentro de la colección El universo de…, en la que se han homenajeado, bajo este mismo formato, a actores y cineastas fundamentales de la historia del cine como Marlon Brando, John Ford, Federico Fellini, Woody Allen o los españoles Luis García Berlanga y Fernando Fernán Gómez.

Su filmografía en las principales plataformas

Movistar Plus

Grupo Salvaje (1969)

La cruz de hierro (1977)

Clave: Omega (1983)

Filmin

Mayor Dundee (1965)

Perros de paja (1971)

El rey del rodeo (1972)

La huida (1972)

Quiero la cabeza de Alfredo García (1974)

Convoy (1978)

Clave: Omega (1983)

Amazon prime video

Compañeros mortales (1961)

El rey del rodeo (1972)

Aristócratas del crimen (1975)

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