Literatura

Haidt y la (relativa) superioridad moral de la derecha

Haidt y la (relativa) superioridad moral de la derecha

Uno de los temas cruciales de nuestro tiempo político es el del encaje entre liberalismo progresista y conservadurismo. Ambas tradiciones –si se las toma con algún rigor intelectual- son incompatibles a nivel de principios filosóficos, aunque pueden encontrar puntos de encuentro en la praxis política e institucional del liberalismo constitucionalista.

Ilaria Tuti: "Los cuentos son para contar el mal a los niños; los thrillers, para contárselo a los adultos"

Ilaria Tuti: "Los cuentos son para contar el mal a los niños; los thrillers, para contárselo a los adultos"

Comenzaron a llamarlo novela negra porque los libros siempre venían en tapas negras. La historia se remonta a la revista Black Mask y, por supuesto, la colección especializada de Gallimard. Pero fue Raymond Chandler, maestro de maestros, quien terminó de acuñarle el apodo en un ensayo. Si los editores compraron el concepto fue porque sus personajes son los más oscuros. En la frontera entre el bien y el mal navega la novela negra. Ilaria Tuti es la última noticia feliz para el género con su primera novela –Flores sobre el infierno (Alfaguara)–, que ya tiene una adaptación cinematográfica en camino. Una historia que ocurre entre las montañas alpinas de Italia y cuenta con los atributos esenciales del género –todo parte del hallazgo de un cuerpo con el rostro devastado, las cuencas de los ojos vacías– y una sorpresa de peso: entre sus páginas hay musicalidad y palabras escogidas con mimo, hay un cuidado de la prosa más allá de la narración efectiva de los hechos.

Stephen King salva la sección literaria de un periódico local estadounidense

Stephen King salva la sección literaria de un periódico local estadounidense

Su periódico local quería suprimir la crítica literaria para reducir gastos, pero el escritor Stephen King ha logrado, con unos pocos tuits, salvar la sección amenazada, una victoria para el literato en la lucha por la supervivencia que sostienen muchos medios estadounidenses golpeados por la crisis. La historia comenzó el viernes cuando Stephen King, maestro de la literatura de terror y fantástica, anunció que The Portland Press Herald, uno de los principales diarios de Maine, donde él vive, iba a eliminar la sección dominical dedicada a los libros que tienen alguna relación con este pequeño estado fronterizo de Canadá.

Las noches libérrimas de John O'Hara

Las noches libérrimas de John O'Hara

Son tantas las cosas que se cuentan de John O’Hara (1905, Pensilvania; 1970, Nueva Jersey), es tan poderosa su personalidad, que es fácil caer en la tentación de hablar más de su vida que de su obra. O’Hara es uno de esos escritores atormentados y siempre acompañados por su leyenda. Bebía, claro. Preferiblemente whisky. Solo cuando lograba dominar sus resacas se sentaba a escribir, si es que antes no se había metido en alguna pelea.

Un lector apasionado y voraz

Un lector apasionado y voraz

El viernes se murió en Barcelona un editor irremplazable. Un editor que era, sobre todo, un lector apasionado y voraz. Claudio López Lamadrid era una de esas personas que de veras hacen del mundo un lugar mejor y que sus amigos y colegas no podremos reemplazar.

El mundo de las letras en español, de luto por la muerte del editor Claudio López Lamadrid

El mundo de las letras en español, de luto por la muerte del editor Claudio López Lamadrid

El mundo de las letras en español está este sábado de luto por el fallecimiento de Claudio López Lamadrid, director editorial en Penguin Random House y figura de referencia en España y Latinoamérica. Editores, escritores, libreros, agentes literarios y festivales de literatura, tanto españoles como de América, han mostrado esta noche su consternación y su tristeza al conocerse la muerte por un infarto cerebral del editor a los 59 años.

Si solo quieres tener 30 libros, como Marie Kondo, te recomendamos estos

Si solo quieres tener 30 libros, como Marie Kondo, te recomendamos estos

Para los fanáticos del orden, para los caóticos, para los desastrados, para usted, querido lector. Marie Kondo se ha convertido en la influencer que te dice cómo debes organizar tu habitación y tu casa y, por extensión, tu vida. Es la gran representante del minimalismo en el mundo conocido –esa corriente casi filosófica que aboga por vivir con lo mínimo– y ha llegado tan lejos en sus preceptos que nos recomienda seguir un consejo o una temeridad: ¡quedarse solo con 30 libros!

Tres delicias

Tres delicias

Algo que ciertamente no se nombra con la palabra azar, sino con la palabra amistad, hizo que en el último tramo de mis lecturas de 2018 hubiese tres auténticas delicias. Tres libros elegantes, vitales y fecundos, con su puntito de melancolía, que es la señal de la alegría que va en la corriente del tiempo:

Escoria del primer mundo: Houellebecq y la catástrofe divertida

Escoria del primer mundo: Houellebecq y la catástrofe divertida

Occidente se va al traste de maneras crueles e inverosímiles en las novelas de Michel Houellebecq (La Reunión, 1956) y, justo es reconocerlo, fascina observar cómo se diluye por el escotillón de la historia. Con la debida persuasión y unos cuantos barriletes retóricos, Europa deja de ser un submarino lleno de hombres viriles sudando la gota gorda y se convierte en un kindergarten de flojos y pusilánimes; la democracia liberal, convertida en flor de un día, se marchita en un suspiro; el campo de batalla se nos come de un bocado y el mundo no termina con una explosión, sino con un no menos sonoro regüeldo. Así es la épica de lo fatal: de derrota en derrota, por fabulosas que resulten, hasta el ansiado cataclismo final.

Escoria del primer mundo: Houellebecq y la catástrofe divertida

Escoria del primer mundo: Houellebecq y la catástrofe divertida

Occidente se va al traste de maneras crueles e inverosímiles en las novelas de Michel Houellebecq (La Reunión, 1956) y, justo es reconocerlo, fascina observar cómo se diluye por el escotillón de la historia. Con la debida persuasión y unos cuantos barriletes retóricos, Europa deja de ser un submarino lleno de hombres viriles sudando la gota gorda y se convierte en un kindergarten de flojos y pusilánimes; la democracia liberal, convertida en flor de un día, se marchita en un suspiro; el campo de batalla se nos come de un bocado y el mundo no termina con una explosión, sino con un no menos sonoro regüeldo. Así es la épica de lo fatal: de derrota en derrota, por fabulosas que resulten, hasta el ansiado cataclismo final.

Nuestro hombre en Ottawa

Nuestro hombre en Ottawa

El poeta simbolista Mallarmé escribió -o así, al menos, lo cita Pla- que el invierno es lúcido. Un tópico que parecemos contravenir quienes vemos en las vacaciones de Navidad una larga maratón concupiscente, jalonada de comilonas opíparas y compunciones dispépticas, o quienes confunden el recogimiento con un ofuscado aborregamiento. Sirva de recomendación, cuando no de revulsivo y contraveneno, un libro invernal en el sentido mallarmeano: Canadiana (Debate).

Nuestro hombre en Ottawa

Nuestro hombre en Ottawa

El poeta simbolista Mallarmé escribió -o así, al menos, lo cita Pla- que el invierno es lúcido. Un tópico que parecemos contravenir quienes vemos en las vacaciones de Navidad una larga maratón concupiscente, jalonada de comilonas opíparas y compunciones dispépticas, o quienes confunden el recogimiento con un ofuscado aborregamiento. Sirva de recomendación, cuando no de revulsivo y contraveneno, un libro invernal en el sentido mallarmeano: Canadiana (Debate).

Juan Cruz: "Quise ser periodista desde los 11 años y lo soy desde los 13”

Juan Cruz: "Quise ser periodista desde los 11 años y lo soy desde los 13”

Tiene los talones mordidos por la muerte, que le lleva persiguiendo desde niño. Mientras los hijos de los otros jugaban a la pelota, el pequeño Juan Cruz (Puerto de la Cruz, 1948) descansaba en la cama vencido por el asma, jugaba a escribir cartas e imaginaba romances. En aquellos tiempos, su madre abría la puerta a las mujeres con maridos en Venezuela para que el niño les escribiera cartas. Todas comenzaban igual: “Querido fulano, me alegro de que al recibo de esta mi carta te encuentres bien de salud. Nosotros por aquí bien, gracias a Dios”. Las cartas y la radio eran sus distracciones. Su familia malvivía por su enfermedad, sus hermanos trabajaban durante el día y se mantenían en vela la noche entera porque sus ataques de asma eran terribles. Su madre no hacía otra cosa que pensar en el pequeño.

Juan Cruz: "Quise ser periodista desde los 11 años y lo soy desde los 13”

Juan Cruz: "Quise ser periodista desde los 11 años y lo soy desde los 13”

Tiene los talones mordidos por la muerte, que le lleva persiguiendo desde niño. Mientras los hijos de los otros jugaban a la pelota, el pequeño Juan Cruz (Puerto de la Cruz, 1948) descansaba en la cama vencido por el asma, jugaba a escribir cartas e imaginaba romances. En aquellos tiempos, su madre abría la puerta a las mujeres con maridos en Venezuela para que el niño les escribiera cartas. Todas comenzaban igual: “Querido fulano, me alegro de que al recibo de esta mi carta te encuentres bien de salud. Nosotros por aquí bien, gracias a Dios”. Las cartas y la radio eran sus distracciones. Su familia malvivía por su enfermedad, sus hermanos trabajaban durante el día y se mantenían en vela la noche entera porque sus ataques de asma eran terribles. Su madre no hacía otra cosa que pensar en el pequeño.

'La importancia del primer cero' o cómo hacerse mayor, según Oti Rodríguez Marchante

'La importancia del primer cero' o cómo hacerse mayor, según Oti Rodríguez Marchante

Este libro fue muy buscado, como ocurre con algunos niños. La editorial A buen paso es tan pequeña que apenas saca un libro o dos cada año, cuando el año es bueno, y se decidió por esta aventura infantil de Oti Rodríguez Marchante, a quien conocerás por sus críticas de cine en ABC, como una apuesta asegurada para preadolescentes en busca de identidad. Y aunque su autor todavía se debate en si se trata de un libro con niños, para niños o sobre niños, conoce con seguridad que nació de la observación prolongada de sus dos hijos, de 14 y 10 años, que de manera natural le condujeron hasta el título definitivo: La importancia del primer cero.

Philip Hoare, el novelista punk que cambió las fiestas salvajes por buscar a Moby Dick

Philip Hoare, el novelista punk que cambió las fiestas salvajes por buscar a Moby Dick

La primera vez que Philip Hoare se encontró ante una ballena ocurrió siendo un niño, sin salir de la bañera, y aquella pintura cetácea, dibujada por el abuelo al que nunca conoció, gobierna una plaza privilegiada de sus recuerdos de infancia en Southampton, una ciudad sureña de Inglaterra bañada por el océano. La segunda vez que vio a una ballena sucedió en un parque acuático: “Cautiva, un animal de circo exhausto, completamente destruido”. No sintió fascinación; más bien un sentimiento de compasión y tristeza. Fue en la tercera ocasión de encontrarse con una ballena, finalmente una ballena libre, que quedó petrificado. Encontró una sola palabra para explicarse tanta belleza: “¡Joder!”.

Mis mejores lecturas del año

Mis mejores lecturas del año

Será que la obligación de leer por trabajo le quita literatura al asunto, o que el morro se vuelve con el tiempo más y más fino, o simplemente que no he sabido elegir buenos títulos, o que no los he sabido leer bien, pero este 2018 que se acaba no ha sido para mí un año de lecturas deslumbrantes. Ninguna me ha dejado sin habla, aunque sí ha habido un puñado de libros que me han gustado hasta el punto de querer recomendarlos en esta lista -otra más- de lecturas del año que nadie necesita ni reclama. Y, sin embargo…

A los que no vivieron para contarlo

A los que no vivieron para contarlo

La situación del escritor frente al poder político, que le vigila y le castiga si no se adapta a las normas de lo que se ha de decir en pos del bien general que dictan los gobernantes, tuvo su máxima expresión, por duración y contundencia, en la vieja Rusia rural, en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas del siglo XX, en sus consecutivas dictaduras sanguinarias. “Mi patria, Rusia, es un campo de pruebas donde la historia realiza sus experimentos sociales, y donde además no tiene en cuenta el destino de cada uno de los hombres aislados”, dijo el ucraniano Izraíl Métter. Y ciertamente, no es otra la conclusión que uno extrae tras revisar la relación entre el poder, el ciudadano y sus derechos en el campo del arte en aquel país ya desaparecido por desmembrado, casi desconocido por su acercamiento en sus usos y costumbres a Occidente.

Acertar con el diagnóstico

Acertar con el diagnóstico

Continúa deteriorándose la situación en Cataluña, en una farsa sin fondo que ahora fantasea con la sangre en un intento desesperado por que brote la épica. Esa fantasía no es tanto la del crimen como la del martirio, pero esconde un impulso desdichadamente tanático en cualquier caso. Por fortuna, no muchos parecen dispuestos a seguirlo; pero si lo siguieran el resultado tampoco sería la épica, sino una farsa incrementada, más absurda aún, hasta la náusea. La irrisión ya es inaudita, con ese Consell per la República que Puigdemont ha montado en Bélgica, en plan Palmar de Troya del catalanismo, o con el estrafalario Torra en la ‘Generalitat’, un Ubú ‘president’ que ha dejado pequeño a Pujol y a Boadella convertido en el guionista de ‘Bambi’. Los que en su día compramos el mito de Cataluña como avanzadilla europeizante de España seguimos pasmados ante el socavón.

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