14 finales y un objetivo claro para el Madrid: la decimosexta en Budapest
El conjunto merengue tendrá que superar antes otras 13 etapas en las que fallar no es una opción

Vinícius Junior contempla el trofeo de la UEFA Champions League que ganó con el Real Madrid en 2024. | Mateusz Porzucek (Zuma Press)
No habrá más interrupciones. Este ha sido el último parón internacional de selecciones antes de la cita mundialista y el Madrid, que ha cedido a 13 de sus jugadores a los combinados nacionales, ya contabiliza con libreta y calendario en mano lo que le queda por delante para salir victorioso en las dos competiciones en las que sigue vivo: la Liga y la Champions League.
Dos meses completos en los que, si todo se hace bien, el objetivo principal es plantarse en la final de Budapest del 30 de mayo para acometer el reto de la decimosexta. Para ello, y para campeonar a nivel nacional, habría que superar antes otras 13 etapas en las que fallar no es una opción. Vamos con la agenda detallada del merengue en el tramo definitivo de la temporada.
14 finales
Nueve partidos de liga y cinco de Champions en el mejor de los casos. 14 finales divididas en dos mitades perfectas. Siete duelos en el mes de abril y otros siete en el mes de mayo. Seis como local, siete como visitante y otro más, el de la posible final en Hungría, en sede neutral.
Lo de abril arranca visitando a un Mallorca en descenso que se está jugando la vida. Un desplazamiento donde ni empatar sirve por un doble motivo: para no descabalgarse de la Liga y para llegar de subidón a la ida de los cuartos de la Copa de Europa contra el Bayern. Los muniqueses visitan el Bernabéu el martes 7 de abril y los blancos viajan a Baviera el miércoles 15. Entremedias, nuestros ojos verán una rarísima avis, un encuentro del Madrid en viernes. El Girona de Michel será el rival para tan excepcional ocasión.
El conjunto de Arbeloa cerrará el mes recibiendo al Alavés, desplazándose a La Cartuja para medirse al Betis y, si todo ha ido bien, tomando un vuelo en dirección a París o Liverpool para acometer las semifinales de la Champions League. Y es que hay que recordar que, en el caso de eliminar al Bayern de Múnich, el Real Madrid recuperaría la localía para el partido de vuelta en tan vital instancia. Entre medias de ese hipotético choque definitivo por la final europea acontecería una doble contienda catalana: la del 3 de mayo contra el RCD Espanyol en Cornellá y la del 10 a las 21.00 horas en el Camp Nou frente al FC Barcelona.
Esa misma noche el Madrid sabrá si todavía pelea por todo, si dice adiós a la Liga pero le queda la Champions o viceversa, o si está fuera de toda lucha por los trofeos. En el peor de los casos, habría que jugar igualmente contra el Real Oviedo, el Sevilla y cerrar el curso liguero frente al Athletic Club en Chamartín. En la más optimista de las opciones, la Liga y, sobre todo, la 16.ª Copa de Europa estarían esperando a la vuelta de la esquina.
La 16.ª
Los de Castellana vienen de una pobre performance en la campaña 24-25 con ‘sólo’ una Supercopa de Europa y una Intercontinental que echarse a la boca, así que huelga decir que, si se queda en blanco, la presión sería tal que, de seguro, rodarían cabezas en la centenaria institución.
Lo bueno para el Madrid es que se mueve como nadie en el filo de la navaja y que sabe lo que es quedar incluso 5.º en La Liga y llevarse ‘la orejona’, como le sucediera en la 99-00. Son esos famosos intangibles por los cuales, históricamente, el Real Madrid es capaz de transformarse cuando suenan los acordes de la Champions, por muy malo que esté siendo su desempeño futbolístico en el día a día.
Algo que ya hemos podido ir atisbando en la ronda de play-off contra el Benfica y, en mayor medida, durante los octavos de final frente al Manchester City de Pep Guardiola.
En esa final soñada esperaría, en gran medida, lo desconocido, ya que tres rivales serían inéditos en la lucha a cara o cruz por el trofeo: el Arsenal británico, el Sporting de Lisboa portugués y, ojo, el FC Barcelona. La anhelada finalísima por muchos y temida por otros tantos dejaría una herida de por vida al perdedor y gloria eterna al victorioso.
Puestos a soñar, la otra opción es un derbi 3.0 por el máximo galardón europeo en Budapest. ¿Ustedes lo firmarían? El Madrid, con los ojos cerrados.
