Todo a la Champions: el Madrid se aferra a su competición favorita para salvar la temporada
El conjunto blanco confía ciegamente en su desempeño en el que históricamente ha sido su torneo predilecto

Joselu, autor del doblete frente al Bayern que dio el pase a la final de la decimoquinta. | Pablo Garcia (Zuma Press)
Dicen que la música amansa a las fieras, así que más de uno respira tranquilo pensando que esta noche retumbará el himno de la Copa de Europa en el Santiago Bernabéu. Digna y oportuna puerta de escape para una realidad liguera que nos arroja dos realidades. Para empezar, que el Madrid pasa descaradamente de la Liga. Para continuar, que lo apuesta todo, una vez más, a la Champions.
Lo primero me parece evidente desde que, tras recuperar efímeramente el liderato, lo dejó escapar cayendo frente a Osasuna y Getafe de manera consecutiva. Entonces, más de uno dentro del club ya era consciente de que el campeonato local no estaba perdido de manera matemática, pero sí anímicamente.
Lo segundo no agarra por sorpresa a nadie. Si el Real Madrid tiene una obsesión, esa es la Champions League. Un título que en la última década se ha levantado en más ocasiones (cinco) que el liguero (cuatro) y que los futbolistas perciben como la solución a todos sus problemas. «Bendito remedio», mascullará algún madridista aún mosqueado por lo visto en Mallorca. «Maldita solución», lamentará el aficionado alemán del Bayern, harto de convertirse en el efectivo remedio de cualquier crisis merengue de la etapa moderna.
¡Willkommen, Bayern!
Choca de frente con toda lógica, ya que el Bayern es un equipazo y, además, la tercera escuadra con más Copas de Europa que existe, pero cruzarse con los bávaros es motivo de satisfacción por Concha Espina. Aunque no siempre fue así.
En los años 70, 80, 90 e incluso bien entrados los 2000 causaron innumerables dolores de cabeza. Las contiendas estaban muy igualadas y las estadísticas, incluso, caían ligeramente del lado de los alemanes, pero algo cambió la fatídica noche del 25 de abril del 2012. Cristiano, Kaká y Ramos fallaron sus respectivos penaltis en la tanda, el Madrid se quedó sin final, y aquella traumática experiencia sirvió, de algún modo, como catarsis.
De hecho, no sólo nunca se ha vuelto a caer contra el Bayern desde entonces, sino que en las cuatro ocasiones que volvieron a ponerse en frente en las eliminatorias, el Real Madrid acabó siendo campeón continental. Pasó en el año 2014 (10.ª) con aquel global de 5-0 para Ancelotti sobre un frustrado Guardiola que calificó a Cristiano, Bale y Benzema de «atletas». Aconteció de nuevo en semifinales en el 2017 (12.ª) con una prórroga de infarto en el Bernabéu y un hat-trick de Cristiano para la historia.
Volvió a suceder en 2018 (13.ª) con un doblete tranquilizador de Benzema que ya iba avisando de la que pensaba liar a Karius en la final de Kiev. Y volvimos a verlo, pero mejorado, en las semifinales del año 2024 (15.ª), cuando todo parecía perdido. Fue la noche de Joselu.
Así que, aunque parezca increíble decirlo: ¡Willkommen, Bayern!
Los intangibles
Los muniqueses vienen de remontar un partido contra el Friburgo que palmaban por 2-0 (y como destacados líderes de la Bundesliga) y el Madrid de perder con un equipo que se jugaba el descenso y decir adiós virtualmente al campeonato patrio. Dos estados anímicos y futbolísticos radicalmente opuestos, pero que a estas alturas y en esta competición, con los de Castellana de por medio, poco importan.
Y es que es imposible que los jugadores del Bayern no piensen, al enfilar el túnel de vestuarios, en lo que ocurrió la última vez que pisaron Chamartín. Recordarán que, a falta de diez minutos, estaban en la final de Wembley, que entonces entró un suplente llamado Joselu y que en tres minutos fatídicos, los que van del 88 al 91, este les hizo un doblete para meter al Real Madrid en otra finalísima cuando ya la acariciaban con los dedos.
Y no es que me empeñe en vivir del recuerdo para resaltar la peligrosidad del conjunto blanco en estas instancias. Es que hace tres semanas que los de Arbeloa arrasaron al City de Guardiola con una actuación épica en este mismo escenario, siendo ya horripilante su rendimiento en la Liga española.
Son esos famosos intangibles capaces de transformar a un grupo vulgar y terrenal en la Liga en otro serio y comprometido en la Champions. Es, además, lo único a lo que se puede aferrar el Madrid para salvar una temporada que transita hacia el abismo.
