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La banca abre el grifo del crédito a las inmobiliarias tras limpiar 240.000 millones

Las entidades empiezan a elevar su cartera de préstamos al promotor después de doce años de caídas y vuelven a confiar en un sector que se ha visto poco afectado por la pandemia

La banca abre el grifo del crédito a las inmobiliarias tras limpiar 240.000 millones

Unplash

Los bancos han abierto por completo el grifo del crédito a las empresas inmobiliarias después de doce años en los que han sido extremadamente prudentes en la concesión de financiación a este sector como consecuencia del impacto que tuvo en sus cuentas el estallido de la burbuja en 2008. Las entidades, una vez que han limpiado de sus balances 240.000 millones de préstamos al promotor, vuelven a mirar con buenos ojos los proyectos edificación de pisos. Y lo hacen en un momento en que el negocio hipotecario está siendo clave en su recuperación postpandemia.

Fuentes financieras indican a THE OBJECTIVE que las perspectivas son buenas en este segmento de actividad y que los departamentos de riesgos están siendo menos rigurosos a la hora de aprobar determinadas iniciativas inmobiliarias. Esto se ha traducido en que la cartera de préstamos a los promotores ha empezado a experimentar ligeros crecimientos en general. De acuerdo con los últimos datos disponibles, de cierre de junio, los créditos a este sector habían crecido en tasa trimestral un 0,2%, hasta los 81.700 millones. Un aumento que desde las entidades se espera que vaya subiendo ante las necesidades habitacionales que ha generado el covid y, por tanto, la demanda para construcción de viviendas. 

Eso sí, no todos los bancos están apostando de la misma manera y en muchos casos todavía están reduciendo su exposición al ladrillo. En este sentido, es destacable el incremento del saldo de préstamos del Santander, que solo en el tercer trimestre se elevó un 61,2% con respecto al segundo, hasta sumar 2.000 millones.

Hay que tener en cuenta, que además del tirón de las hipotecas -cuya comercialización está registrando récord de hace más de diez años-, el inmobiliario es uno de los sectores que se ha visto menos afectado por el coronavirus, a diferencia de lo ocurrido en la pasada crisis, que fue el detonante de la misma en nuestro país. Desde entonces, la banca ha venido menguando su exposición, hasta el punto que el volumen de préstamos a esta industria es hoy un 75% inferior. 

Sin limitaciones

Atrás quedan los numerosos problemas de supervivencia de promotoras, muchas de las cuales tuvieron que ir a concurso de acreedores o desaparecer. Y atrás también quedan las limitaciones que tuvieron que imponer las autoridades supervisoras a las entidades rescatadas con dinero público sobre la concesión de préstamos al promotor. Es preciso recordar que en España se tuvo que crear un banco malo (Sareb) para que estas entidades traspasaran todos su préstamos inmobiliarios y pudieran ser adjudicadas a otras o pudieran subsistir en solitario.

En estos momentos, después de la exigente limpieza de los balances por parte del sector financiero, los créditos están mucho mas ajustados a la demanda, tal y como resulta la Asociación Hipotecaria en uno de sus últimos informes. Una demanda que se espera que crezca, aunque de manera moderada, sin grandes variaciones. De hecho, desde la banca se pronostica que el negocio hipotecario moderará su ascenso en los próximos trimestres, tras las subidas espectaculares de los últimos doce meses.

Morosidad controlada y a la baja

Además, gracias a la extremada prudencia de las entidades desde 2008, a las recuperaciones de impagos y a la ejecución de inmuebles a cambio de las deudas, la tasa de morosidad de las inmobiliarias ha caído en picado y ha pasado de superar el 30% a situarse en el 4,5%, ligeramente por encima de la media de todo el sistema. En la actualidad, se encuentran en situación de insolvencia 3,718 millones, diez veces menos que en 2015, cuando alcanzaban los 37.000 millones. Con estas cifras, hay sectores industriales que sufren a dñua de hoy mayores cantidades en morosidad, como el comercio y las reparaciones, cuyo saldo de dudoso cobro asciende a 3.700 millones y su ratio se eleva al 6,6%. Si bien solo la hostelería sufre por ahora subidas de préstamos morosos, debido a las restricciones de la pandemia, que han sumido a este sector en una de sus mayores crisis. 

Los bancos confían en que las insolvencias que se esperan a partir de la primavera, una vez finalicen las medidas de apoyo concedidas por el Gobierno, no provengan de los promotores, y se concentren en otros sectores, como la restauración, el transporte y determinadas compañías auxiliares. Eso sí, la preocupación por el alza de los impagos en el conjunto del sistema se ha reducido sustancialmente con respecto a los primeros temores. Se prevé que los préstamos morosos suban hasta el 6 ó 7%, frente al 12% de comienzos del covid.

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