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País Vasco

Indra ultima su desembarco en ITP con el aval de Moncloa y el Gobierno vasco

La firma de defensa adquirirá el 15% del operador aéreo en una operación que podría cerrarse entre 250 y 300 millones de euros

Indra ultima su desembarco en ITP con el aval de Moncloa y el Gobierno vasco

Sede de Indra en Madrid, en una imagen de archivo | AGENCIAS

Indra ultima el desembarco en ITP Aero, según ha podido confirmar THE OBJECTIVE. La compañía participada por el Gobierno español se encuentra en estos momentos cerrando los últimos flecos para que el Ejecutivo autorice la operación de manera inminente. La firma de defensa adquirirá el 15% del fabricante de motores en una operación que podría cerrarse en torno a los 250 y los 300 millones de euros.

La operación considerada clave por el Gobierno, estratégica para los intereses de seguridad y en línea con los objetivos de subir al 2% el gasto en Defensa en los próximos años, cuenta con el apoyo del Ejecutivo español y el Gobierno de País Vasco, que también ha calificado al fabricante de motores aeronáuticos y turbinas como una empresa estratégica.

De hecho, el Ejecutivo vasco todavía estudia la posibilidad de entrar en el accionariado de ITP como parte del consorcio español del que sería parte Indra. Bain Capital adquirió hace un año ITP por 1.700 millones de euros a Rolls Royce con el compromiso de reservar un 30% de la compañía a socios españoles, tras los acuerdos cerrados con el Gobierno central y el vasco.

Accionistas de ITP

En cumplimiento con estos pactos, ya han entrado la guipuzcoana SAPA Placencia, con un 5% y JB Capital con cerca de un 10%. El restante 15% está reservado a Indra desde finales del año pasado. Una entrada que ya fue allanada el pasado diciembre cuando SAPA compró el 5% de las acciones de Indra en manos de Corporación Financiera Alba, el brazo inversor de los March. 

ITP Aero es una empresa clave en la industria de defensa española. Participa de manera protagónica en los programas europeos del sector en el futuro avión de combate (FCAS). Desde hace más de un año una de las obsesiones del Gobierno es poder unir esta compañía con Indra o que, al menos, la tecnológica sea su principal accionista industrial.

Cuando se confirme el desembarco de Indra, la idea del Gobierno es que la compañía pueda tener un asiento en el consejo de administración de IPT para poder pilotar y supervisar su plan de negocio. Del mismo modo, no se descarta que en el futuro la compañía pública pueda subir su participación y que en el mediano plazo las dos empresas puedan establecer sinergias e integraciones para generar un coloso público de Defensa.

La SEPI sube en Indra

ITP Aero cerró 2021 con un beneficio de 67 millones de euros y unos ingresos de 915 millones tras las pérdidas de 13 millones y unos ingresos de 735 millones, un 25% menos que en 2019. El fabricante aeronáutico volvió a los beneficios, tras un mal 2020 afectado por la pandemia.

Por otro lado, el 22 de febrero el Consejo de Ministros autorizó a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) a crecer hasta el 28% en el capital de Indra. Esto supone que la sociedad pública comprará aproximadamente un 10% adicional de la tecnológica española, de la que ya es accionista de referencia con el 18%. «Mueve a dicha decisión el propósito de dotar a Indra de una estabilidad accionarial y un apoyo eficaz para que pueda llevar a cabo con éxito los compromisos asumidos», dijo la SEPI.

A precios de mercado esto supone un desembolso para la SEPI -y para el Estado- de aproximadamente 160 millones de euros. La capitalización bursátil de Indra al cierre del mercado de este martes roza los 1.700 millones de euros. Los otros accionistas de la compañía son Fidelity (14%), Deutsche Bank (5%), Sapa Placencia (5%), Norges Bank (3,6%), T. Rowe (3,1%) y Santander Asset management (3%).

Cambios en Indra

En el mercado existe el convencimiento de que este movimiento respondía directamente al interés del Gobierno de entrar en ITP y reforzar su posición ante posible división de opiniones dentro del Consejo de Administración de la compañía cotizada. Precisamente el anterior presidente, Fernando Abril-Martorell consideraba que la entrada en la empresa vasca no era un movimiento rentable y su salida se debe, entre otras cosas, a su oposición a los planes de Moncloa.

En mayo del año pasado le sustituyó Marc Murtra, aunque sin poderes ejecutivos reales. El Gobierno es -a través del Ministerio de Defensa- el principal cliente de Indra y con estos movimientos intenta unificar los intereses de la cotizada con los estratégicos del Estado español, aunque esto suponga un desembolso de entre 150 y 160 millones de euros. La idea es poder realizar cambios en la gobernanza para tener el control de la compañía una vez que suba su participación.

Sin embargo, el aumento del capital todavía no se produce. Por el contrario, el pasado 18 de marzo este diario informó que Fidelity había aumentado su participación en Indra hasta rozar el 14% del capital, según comunicó la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) este mismo jueves.

Fidelity mueve ficha

Un movimiento que el mercado atribuyó a una manera de aprovechar el potencial de revalorización de la tecnológica en bolsa, pero que otras fuentes consultadas por este medio consideran que es un «mensaje» al Gobierno en su intento de controlar la compañía.

Esta compra sorprendió ya que cuando se anunció el movimiento del Gobierno, se señaló a Fidelity como uno de los posibles interesados en vender parte de su participación. Con todo, lejos de querer vender el fondo de inversión ha comenzado a aumentar su peso en la compañía y, según las fuentes consultadas, esta compra sería el comienzo de una escalada en sus posiciones. 

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