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Economía

El gasto con tarjetas deja de crecer y en agosto cayó un 0,4% pese al auge del turismo

Si se tiene en cuenta el dinero en efectivo, el consumo de los ciudadanos en dicho mes desciende un 1,2%, según BBVA

El gasto con tarjetas deja de crecer y en agosto cayó un 0,4% pese al auge del turismo

Pago en un comercio con una tarjeta. | BBVA

La banca venía alertando de un estancamiento en el gasto con tarjetas en España desde hace meses. Un estancamiento que en agosto se convirtió en una reducción real del dinero que los ciudadanos han usado para su vida cotidiana a pesar del impulso del turismo en la época vacacional, tanto nacional como internacional. Aunque ha habido tránsito de viajeros este verano, con cifras récord, el consumo se ha resentido debido a las estrecheces económicas ante la subida de los tipos de interés, que están disparando las cuotas de los préstamos y las hipotecas, la escalada de la inflación y la incertidumbre económica y política.

El servicio de estudios de BBVA, en base a los movimientos de sus tarjetas, concluye que el gasto cayó un 0,4% en tasa interanual en dicho mes, y eso a pesar de que los desembolsos para algunos fines registraron ascensos de importancia, como en comida, restaurantes, bares o entretenimiento.

Además, BBVA Research apunta a que el dinero en efectivo para pagar compras se desplomó. En concreto, lo hizo un 8,1%. Tan solo el uso de las tarjetas online avanzaron, con un alza del 0,6%, debido probablemente a reservas de hoteles, apartamentos y billetes en el transporte típicas de los meses estivales. Con todo, el consumo total disminuyó un 1,2%.

Alertas de la banca desde mayo por el deterioro en el gasto con tarjetas desde mayo

La caída experimentada confirma la tendencia que se venía observando en el sector financiero y que apuntaba a un estancamiento o descensos leves en el gasto de las tarjetas por parte de los ciudadanos. En mayo tanto la casa de análisis de BBVA como la de Caixabank advertían del fuerte deterioro en el consumo de los españoles en términos reales, sin tener en cuenta el efecto de la inflación. Es decir, que aunque salga más dinero de los bolsillos para adquisiciones del día a día, el consumo real es menor.

Hay que tener en cuenta que el coste de los alimentos, sobre todo algunos como el aceite, no han parado de subir -y con fuerza-, que las hipotecas variables se han disparado como consecuencia de la remontada del euríbor, y que los carburantes se han encarecido de manera relevante por el ascenso del precio del petróleo.

Con todo este panorama, los ciudadanos muestran su cautela en las compras y en muchos casos las familias se han visto obligadas a reducir el periodo de sus viajes e, incluso, solicitar préstamos para financiar el episodio de descanso anual este verano.

El decrecimiento en el gasto en agosto se produce después de que el adelanto de los comicios generales al 23-J desplomara los gastos de los españoles en turismo en las semanas de junio especialmente, ante la incertidumbre de ser convocados para las mesas electorales.

Pese a este hundimiento, en agosto el gasto con tarjetas en actividades relacionadas con turismo recuperó el pulso y mejoró. Es el caso de los restaurantes, donde las familias destinaron un 10,5% más en términos reales o en entretenimiento, con un importe un 4,3% superior al del mismo mes de 2022. En hoteles, según los números extraídos por BBVA Research, el dinero bajó un 0,3%. Un retroceso, eso sí, que podría deberse al anticipo en las reservas de este tipo de establecimientos.

Los estragos de muchas familias continuarán en los próximos meses, ya que la inflación ha empezado a repuntar de nuevo, que el BCE ha apretado más en su subida de los tipos de interés y que en otoño se producen muchos gastos extraordinarios, como los relacionados con el material escolar o universitario de los hijos.

El organismo monetario aumentó este jueves al 4,5% el precio oficial del dinero, lo que supondrá una nueva alza en las cuotas hipotecarias que se revisen próximamente. Además, apuntó que mantendrá algún tiempo las tasas en el mismo nivel, sugiriendo que éste ha sido el último incremento por ahora. Eso sí, en el mercado consideran que el próximo año el BCE irá reduciendo los tipos por su impacto negativo en la economía de la eurozona.

Algunos expertos siguen considerando que es posible que haya margen para que los reduzca hasta el 2,75%, por lo que de producirse sería un alivio para los bolsillos de los ciudadanos -en especial, los españoles, por el peso de las hipotecas variables-, que empezarían a engordar sus bolsillos y a tener mayor capacidad de gasto, sea con tarjetas o con efectivo.

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