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Los accionistas minoritarios de Talgo confían en una contraopa que anime el valor de la acción

Los húngaros observan cómo el valor de la acción se ha mantenido estable desde que se conoció la operación

Los accionistas minoritarios de Talgo confían en una contraopa que anime el valor de la acción

Un tren de Talgo. | Europa Press

Los accionistas minoritarios de la empresa española en fabricación de trenes Talgo, que representan más del 50% de la compañía, esperan, según comentan fuentes del mercado, una contraopa a la presentada por el consorcio húngaro para que se anime el valor de la acción de la compañía. Desde que se anunciaron las intenciones por parte de los húngaros de querer comprar el 100% de la compañía, en noviembre de 2023, el valor de esta aumentó. Pero meses después, su cotización se ha mantenido estable y ha continuado incluso tras presentarse de forma oficial la opa ante la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) hace un mes.

Pese a los deseos de los socios minoritarios, la llegada de una oferta que contrarreste la presentada por el consorcio húngaro, representados por Ganz-Mavag (que cuenta con capital privado y público de Hungría), no termina de materializarse. Así, los principales grupos industriales del sector, como CAF, Alstom o Stadler, muestran sus dudas a participar en la operación, algunos por la situación financiera y otros por estar centrados en otro tipo de negocio. Las mismas dudas tendría el socio financiero al que interpeló el Gobierno, Criteria (el brazo inversor de La Caixa), que ahora mismo se encuentra inmerso en cerrar una de las operaciones corporativas más importantes en la energética Naturgy.

El 15 de noviembre, un día antes de que Talgo enviase un comunicado reconociendo el potencial interés de un comprador de Hungría sobre la totalidad de sus acciones (a un precio de cinco euros por acción), la empresa cotizaba a 3,92 euros. El día siguiente, la acción se disparó a los 4,38 euros. Sin embargo, esa cifra que se ha mantenido hasta mediados de mayo sin superar nunca los cinco euros. Una situación positiva para los húngaros porque la acción se ha estabilizado. Ahora, los accionistas minoritarios buscan que ‘se caliente’ la situación para que aumente el precio de la acción.

El Gobierno, a través del ministro de Transportes, Óscar Puente, se ha opuesto a la opa de los húngaros y ha achacado ese rechazo a motivos de seguridad militar, por la cercanía del Gobierno de Viktor Orbán con el Ejecutivo de Vladimir Putin. De forma reciente, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aseguró que se estaba estudiando ya la opa sobre la empresa fabricante de trenes a través de la Junta de Inversiones Exteriores (Jinvex). La semana pasada, el ministro de Industria, Jordi Hereu, se limitó a afirmar que Talgo debía «mantener sus capacidades industriales en España».

Fuentes financieras subrayan la importancia de Talgo para Hungría. «La empresa cuenta con la tecnología de ancho variable, que permite que un mismo tren pueda circular por vías de distinto ancho. Un tipo de ferrocarril que es demandado no solo en España sino en los países de Europa del Este, es decir, la zona de influencia exsoviética. Ya que la Unión Soviética, antes de la caída del Muro de Berlín, tenía su propio ancho de tren. Pero la entrada de muchos de estos países a la Unión Europea ha provocado que hoy se encuentren con este doble tipo de ancho. Por eso Talgo tiene una ventaja competitiva para vender trenes allí».

Fuentes del sector aseguran que «el recelo del Ejecutivo por el desembarco de los húngaros no solo se debe a que la compañía pública, Renfe, es su principal cliente, sino que además la compañía CAF ha dado vía libre a Talgo para que monopolice la construcción de los trenes de ancho variable, los ferrocarriles clave para circular por la segunda fase de la liberalización del mercado».

La empresa que preside Carlos de Palacio y de Oriol cuenta con el siguiente accionariado en Talgo: el 40% de las acciones son del fondo de Luxemburgo, Pegaso Transportation SCA (que es el vehículo inversor que usa de forma indirecta el fondo Trilantic en la compañía ferroviaria y donde participa también la histórica familia de la empresa, los Oriol, y el empresario Juan Abelló). El segundo máximo accionista es la compañía familiar Torrblas, con el 5%, y por último la cúpula directiva, que amontona un 2,4%. El resto, el 52,5% de las acciones, son free float, formado por particulares o pequeños grupos inversores.

Por último, a principios de mayo de este año, se conoció a través del medio húngaro 24.hu que el consorcio público-privado Ganz-Mavag había alcanzado un acuerdo con el banco público húngaro Eximbank para recibir un crédito de 345 millones de euros, que les serviría como garantía para la adquisición de Talgo.

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