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Economía

Bruselas y la CNMC presionan al Gobierno por su retraso en la liberalización ferroviaria

A partir del 1 de enero de 2028 deberían estar ya adjudicadas todas las licitaciones para los nuevos operadores

Bruselas y la CNMC presionan al Gobierno por su retraso en la liberalización ferroviaria

El ministro de Transportes, Óscar Puente. | EuropaPress

La Comisión Europea (CE) y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) presionan al Ministerio de Transportes para que acelere la organización del proceso de licitación para liberalizar los trenes de cercanías y de media distancia en España, fijados para el año 2027. Los retrasos son evidentes, según apuntan diversas fuentes financieras, que subrayan que cada vez se cuenta con menos tiempo para llevar a cabo las futuras subastas.

Una regulación de Bruselas obliga a que se liciten todos los servicios de las OSP (Obligaciones de Servicio Público), que son la otra pata del negocio de Renfe (es decir, trenes de cercanías y regionales) y que por su propia naturaleza no son rentables y deben ser subsidiados por parte del Ministerio de Transportes. Para ello, le paga una cantidad a la empresa pública ferroviaria para que los opere. Al final, con la recaudación de los billetes (y sobre todo tras la rebaja de estos después de la pandemia) apenas Renfe cubre los costes. Una situación que no solo afecta a Renfe sino que salpica a otros operadores públicos de los países europeos, como SNCF (Francia), Trenitalia (Italia) y Deutsche Bahn (Alemania).

«El Gobierno lleva mucho retraso en abrir este proceso y ya se está presionando desde la Comisión Europea y la CNMC para que empiece ya a organizar estas licitaciones porque el contrato único que tiene Renfe con la Administración por los regionales y los cercanías termina en 2027. Una licitación de este tipo, desde su diseño hasta su adjudicación, es un proceso muy largo, y ya vamos tarde. Además, las empresas que quieren optar a la subasta también se tienen que preparar», señalan diversas fuentes.

De hecho, y sin ir más lejos, había un compromiso del Gobierno con la CNMC y la Comisión Europea de hacer una licitación piloto antes de 2019, con la idea de que hubiera un operador ferroviario distinto de Renfe operando en 2026 (dentro de un año y medio) un media distancia o cercanías. Un objetivo que, según distintas fuentes, «pinta mal». Hace unas semanas, un alto cargo del Ministerio, especializado en transporte terrestre, aseguró que «estaban trabajando en ello».

A partir del 1 de enero de 2028 deberían estar el resto de licitaciones ya adjudicadas, menos los que se transfieran a las comunidades autónomas. Una competencia que en España solo País Vasco y Cataluña la han solicitado. De esta forma, paralelo a ese proceso de liberalización que deshace ese contrato único de Renfe con el Ministerio de Transportes, existe este plan que permitiría evitar la puesta en marcha de una licitación. Cataluña va a montar una empresa mixta con el Gobierno para empezar a operar ellos mismos (con ayuda de Renfe) los trenes de cercanías (rodalíes) y media distancia. Mientras que el País Vasco ya lo ha pedido y se está tramitando.

El resto de comunidades -como no tienen operadores propios- dejarán, en principio, que sea el propio Ministerio de Transportes el que organice la subasta. Las compañías que ganen el contrato podrán operar durante varios años el servicio (se estima que sean 10 años) recibiendo la subvención correspondiente de la Administración más una rentabilidad previa pactada. Un negocio que se convierte en muy atractivo para las empresas relacionadas con el sector.

El proceso de licitación lo aguardan varias empresas, muy interesadas en explotar el negocio que hoy monopoliza Renfe. Así, las grandes empresas de autobuses, como Alsa y Avanza, ya se preparan para irrumpir en el negocio de los trenes de cercanías en España y luchar contra Renfe en el año 2027. La razón de que estas compañías, que tienen su interés en dar el salto al transporte ferroviario, se centren en este negocio subsidiado no es otra que por la gran competitividad que ha nacido en la alta velocidad de nuestro país, con la llegada de la francesa Ouigo y la participada con capital italiano Iryo.

Sobre esto último, el titular de Transportes, Óscar Puente, ha mantenido una ofensiva sobre la operadora francesa. Según él, unos hipotéticos resultados negativos se deberían a la política de precios bajos, que tanto ha criticado el ministro por cómo ha afectado a las cuentas de Renfe. Un plan que le serviría de prueba para acudir a la CNMC y denunciar competencia desleal. Sin embargo, esta estrategia causa estupor, según ha podido comprobar este medio, entre las consultoras de este país por el desconocimiento de Puente: «Lo normal es que Ouigo en los primeros años pierda dinero».

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