Las bajas laborales en la construcción ya pesan más que en plena pandemia
En 2025 se perdieron por trabajador 23,7 horas más por incapacidad temporal que en la epidemia de la covid

Obrero en una construcción.
El absentismo en el sector de la construcción alcanzó en 2025 un nuevo máximo histórico: casi 113 horas de trabajo perdidas por asalariado a lo largo del año. La cifra prácticamente duplica la registrada hace una década y consolida una tendencia al alza que preocupa tanto a empresas como a representantes del sector. Se trata, además, del segundo año consecutivo en el que el número de horas no trabajadas supera las 100 anuales por empleado, algo que no ocurrió ni siquiera en 2020, en plena pandemia, según el último informe al respecto publicado por la Confederación Nacional de la Construcción y analizado por THE OBJECTIVE.
El informe, elaborado con datos del INE, pone de manifiesto que las horas no trabajadas y pagadas en el sector constructor se incrementaron en 56 por año y asalariado entre 2018 y 2025, pasando de 242 a 298 horas (+23%). Al desglosar estas cifras según diversos conceptos, encontramos que casi el 72% del incremento se debe a una mayor incidencia de la incapacidad temporal. De hecho, entre 2018 y 2025, el incremento de estas es de 40,2 horas anuales por empleado (+74,9%), lo que equivale a cinco jornadas estándar de ocho horas. De media, cada empleado del sector pierde ahora una semana de trabajo más que en 2018 por razón de incapacidad temporal.
La CNC resalta en su informe lo excepcional de los datos. En 2025 se perdieron 93,9 horas anuales por asalariado por razón de incapacidad temporal. «Es algo por completo anómalo», destacan, ya que es una cifra que supera en 43,2 horas el promedio de los 20 años que van del 2000 al 2019 (50,7 horas/año/asalariado). No solo eso, el dato del año pasado está 23,7 horas por encima incluso de las que se perdieron por incapacidad temporal en 2020, en plena pandemia, entonces máximo histórico (70,2 horas/año/empleado). Esto supone un incremento del 110%, explicando cerca del 90% del aumento total de las horas no trabajadas por absentismo en la última década.
Problema estructural
El dato confirma que el problema del absentismo ha dejado de ser coyuntural para convertirse en estructural. Tras el aumento de la incapacidad temporal, el resto del crecimiento corresponde a otras causas, como permisos retribuidos, licencias o conflictividad laboral. Aunque su peso es menor, también han registrado un avance significativo: han crecido un 50% en el mismo periodo, pasando de menos de 13 horas anuales por empleado a casi 19.
El escenario dibuja un desafío relevante para la productividad y la planificación de recursos humanos en un sector clave para la economía. Con cifras que ya superan las registradas en el contexto excepcional de la pandemia, el absentismo se consolida como uno de los principales retos estructurales de la construcción en España
Crecimiento económico y listas de espera
El aumento del absentismo en el sector de la construcción responde, a juicio de la patronal, a una combinación de factores económicos, sanitarios y demográficos que se retroalimentan. Desde 2008, se observa una relación directa entre las horas perdidas por incapacidad temporal (IT) y la evolución del PIB. Durante las recesiones, los trabajadores reducen sus bajas por temor a perder el empleo, y acuden a trabajar incluso con dolencias para mostrar su compromiso. Sin embargo, todo cambia en épocas de bonanza, y la ausencia por pequeñas indisposiciones se incrementa. La única excepción a esta pauta fue el bienio 2020-2021, cuando la pandemia alteró los comportamientos laborales habituales.
Otro factor relevante son las demoras del sistema sanitario, que retrasan diagnósticos y tratamientos, prolongando las bajas. En diciembre de 2024, el tiempo medio de espera quirúrgica alcanzaba 126 días, con picos de hasta 160 días en angiología y 141 en traumatología. Las consultas con especialistas también registraron retrasos elevados, con un promedio de 105 días, destacando dermatología (131 días), neurología (129) y traumatología (119). Estas esperas prolongadas dificultan la recuperación oportuna de los trabajadores y contribuyen al aumento del tiempo de incapacidad temporal.
Finalmente, el envejecimiento de la plantilla en construcción agrava el problema. Entre 2008 y 2025, la edad media de los ocupados pasó de 38,5 a 45,4 años, incrementando la probabilidad de enfermedades y dolencias crónicas. La interacción entre un contexto económico fluctuante, listas de espera médicas prolongadas y una fuerza laboral envejecida explica el crecimiento sostenido del absentismo, consolidándolo como un desafío estructural del sector que afecta directamente a la productividad y a la planificación de recursos humanos.
