España ha comprado gas a Rusia por 12.300 millones desde el inicio de la invasión de Ucrania
Los pagos a Moscú superan los 14.800 millones desde 2022, con la energía como eje principal

Ilustración de Alejandra Svriz.
España ha comprado productos procedentes de Rusia por más de 14.800 millones de euros desde el inicio de la invasión de Ucrania, según los registros oficiales de comercio exterior analizados por THE OBJECTIVE. El gas natural licuado y otros combustibles minerales concentran más de 12.300 millones de euros, el 83% del total, lo que confirma el peso dominante de la energía dentro del comercio bilateral, muy por encima de otras materias primas como el aluminio o los fertilizantes.
El gas natural no está incluido en las sanciones energéticas adoptadas por la Unión Europea contra Rusia, a diferencia del petróleo y el carbón. Esta excepción ha permitido que las importaciones de gas natural licuado continúen desde el inicio de la invasión, dentro de un marco legal que no prohíbe su compra, aunque Bruselas ha fijado el objetivo de eliminar progresivamente esta dependencia antes de 2027.
Las importaciones alcanzaron su nivel más alto en 2022, primer año completo tras el inicio del conflicto, cuando superaron los 7.300 millones de euros. Desde entonces, el valor se ha reducido de forma continuada. En 2023, las compras descendieron hasta situarse ligeramente por encima de los 3.100 millones de euros, mientras que en 2024 se aproximaron a los 2.500 millones. Los datos más recientes, correspondientes a 2025, reflejan un nuevo descenso, con un volumen inferior a los 1.800 millones de euros. La evolución confirma un ajuste progresivo del comercio bilateral en el contexto de las sanciones europeas y la reorganización del mercado energético internacional.
Petróleo y gas de Rusia
Antes de la guerra, Rusia ocupaba una posición más relevante como proveedor de la economía española. En 2021, último ejercicio completo previo a la invasión, España había comprado bienes rusos por casi 11.000 millones de euros. El petróleo y el gas representaban entonces la mayor parte del intercambio. La prohibición europea sobre el crudo ruso modificó esa estructura, redujo el volumen total de las importaciones y desplazó el peso hacia el gas natural licuado.
Desde 2022, el gas se ha convertido en el principal producto adquirido. Este combustible llega a España por vía marítima en buques metaneros y se descarga en las plantas de regasificación, que permiten su incorporación al sistema energético nacional. España cuenta con la mayor capacidad de regasificación de la Unión Europea, lo que facilita la recepción de gas licuado desde distintos orígenes. El volumen importado desde Rusia en este periodo confirma que la energía sigue siendo el eje central de la relación comercial entre ambos países.
El segundo producto más importado es el aluminio primario, con compras superiores a los 1.700 millones de euros desde el inicio de la guerra. Este metal es una materia prima esencial para sectores como la automoción, la construcción y la fabricación de envases. La producción mundial se concentra en pocos países, lo que mantiene la presencia de Rusia como proveedor dentro de la cadena industrial.
Fertilizantes y abonos minerales
Los fertilizantes ocupan el tercer lugar entre los bienes adquiridos. España importa abonos minerales y nitrogenados utilizados en la producción agrícola, un suministro necesario para garantizar el rendimiento de los cultivos. Rusia es uno de los principales exportadores mundiales de este tipo de productos, lo que explica su continuidad en el comercio internacional.
El descenso de las importaciones ha reducido el peso de Rusia dentro del comercio exterior español. Las compras totales de bienes por parte de España superan los 424.000 millones de euros anuales, lo que sitúa la participación rusa por debajo del 1%. Antes de la invasión, ese porcentaje era superior debido al suministro energético.
El ajuste del comercio también se refleja en la pérdida de peso de Rusia dentro del ranking de proveedores de España. Antes de la invasión figuraba entre los diez primeros suministradores por volumen económico, impulsado por las ventas de crudo y gas. En la actualidad ha quedado relegado a posiciones muy inferiores, con un intercambio concentrado casi exclusivamente en combustibles y materias primas específicas. Este retroceso coincide con el aumento de las importaciones procedentes de otros mercados energéticos y confirma el desplazamiento de Rusia dentro de la estructura del comercio exterior español tras el inicio del conflicto.
China y EEUU
España mantiene relaciones comerciales mucho más intensas con otros países. China es el principal proveedor de la economía española, con exportaciones superiores a los 45.000 millones de euros anuales en productos industriales, electrónicos y bienes de consumo. Estados Unidos ocupa la segunda posición y se ha consolidado como uno de los principales suministradores energéticos.
En el mercado del gas, Estados Unidos y Argelia destacan como los principales proveedores del sistema español, mientras que países como Nigeria y Qatar participan en el suministro de gas licuado. Esta diversificación ha permitido reducir la dependencia energética y asegurar el abastecimiento tras el inicio del conflicto. En cuanto al petróleo, los principales países de origen de las importaciones españolas son Estados Unidos, Brasil, Nigeria y Arabia Saudí. España depende del exterior para cubrir sus necesidades energéticas, lo que explica el volumen de estas compras.
El comercio exterior español está basado en la importación de energía, materias primas y bienes industriales. La guerra en Ucrania ha reducido el volumen de compras a Rusia, pero el gas natural sigue concentrando la mayor parte del intercambio económico entre ambos países. Las cifras reflejan el impacto de la guerra sobre el comercio internacional y la transformación del sistema energético europeo desde 2022.
