The Objective
El Gris Importa

¿Tenemos remedio los europeos?

‘El Gris Importa’ analiza la crisis internacional y geopolítica en Europa agravada tras la vuelta de Trump a la Casa Blanca

La sensación de que Europa atraviesa una crisis existencial se ha acrecentado con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Por primera vez, un presidente de los Estados Unidos nos mira de arriba abajo con profundo desprecio y nos dice: «Pero ustedes, ¿quiénes se han creído que son? ¿Qué gastan ustedes en defensa? ¿Cuántas bombas atómicas tienen?».

Recuerda un poco aquel comentario que hizo Stalin cuando el ministro de Exteriores francés le recomendó que, para no indisponerse con el Papa, dejara de perseguir a los católicos rusos. «El Papa, el Papa —respondió Stalin—, ¿cuántas divisiones tiene el Papa?»

Y ciertamente, los europeos hemos descuidado nuestra defensa. Y no solo la defensa. Hemos perdido la carrera de la innovación, hemos creado una burocracia asfixiante y seguimos sin avanzar en la unidad de mercado.

Si es verdad lo que dice en sus Memorias Jean Monnet de que «Europa se hará en las crisis y será la suma de las soluciones aportadas a esas crisis», tenemos que estar a punto de dar un salto cuántico. Es, de hecho, lo que muchos líderes parecen pensar y haber oportunidades, haylas.

La primera es en defensa. Francia y el Reino Unido llevan décadas intentando potenciar la autonomía del continente en defensa, pero uno de los frenos era, paradójicamente, Estados Unidos. Sí, es verdad que todos sus presidentes desde Harry Truman, es decir, desde el mismo nacimiento de la Alianza Atlántica, se han quejado del desigual reparto de la carga, pero lo hacían con la boca pequeña. Porque a Estados Unidos le venimos a costar los europeos el 5% de su presupuesto de defensa, pero a cambio obtiene bases, logística, legitimidad política y una OTAN alineada con sus intereses globales.

Trump ha decidido de repente que es un trato poco favorable, él sabrá por qué, y lo que los europeos deberíamos hacer es aprovechar para romper del todo una dependencia que era quizás cómoda, pero que reducía nuestra influencia diplomática a un nivel muy inferior al que nos correspondería por peso económico y comercial.

Otra oportunidad se da en el ámbito monetario.

En 1965, el entonces ministro francés de Finanzas Valéry Giscard d’Estaing se refirió a la hegemonía del dólar como un «privilegio exorbitante», y no le faltaban motivos. La insaciable demanda de billetes verdes constituye un fabuloso negocio. Como dice el economista Barry Eichengreen: «Cuesta unos pocos centavos […] imprimir un billete de 100 dólares, pero para comprarlo hay que aportar el equivalente a 100 dólares de verdad en bienes y servicios». Es más o menos lo que venías a explicar tú esta semana en el canal Negocios, cuando decías que Estados Unidos paga con cromos del Coyote.

Esto es un auténtico superpoder, pero desoyendo a Spiderman, Estados Unidos no ha hecho un uso siempre responsable de él. Richard Nixon no tuvo inconveniente en volar Bretton Woods, Donald Trump ha elevado las sanciones económicas a la categoría de bellas artes y, entre unos y otros, han terminado de convencer a los que aún no lo estaban de la necesidad de dar la espalda al billete verde. El peso de Estados Unidos en la economía mundial ya no es, además, el que era.

Pero, ¿bastará todo esto para desbancar al dólar? ¿Sabrá Europa aprovechar esta oportunidad? ¿Tenemos remedio?

De todo ello debaten el profesor del IESE Javier Díaz-Giménez y el corresponsal económico de THE OBJECTIVE Miguel Ors Villarejo en este nuevo episodio de El Gris Importa.

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