La economía depende cada vez más de los mayores de 55, que generan un tercio del PIB
La población sénior española financia gran parte del consumo de otros miembros del hogar, según el informe de Funcas

La población sénior es uno de los pilares de la economía del país.
La población sénior española se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la economía del país. Según el informe Cuentas etarias de los miembros de los hogares 2022, elaborado por Funcas y Fundación MAPFRE, las personas de 55 años o más no solo concentran una elevada capacidad adquisitiva, sino que también generan cerca de un tercio del Producto Interior Bruto y sostienen parte del consumo de otros miembros de los hogares. Estos datos reflejan que la influencia económica de los mayores supera con creces su peso demográfico, y que su papel va más allá del consumo individual.
El estudio destaca que, aunque los mayores representan aproximadamente el 34% de la población española, su contribución directa al PIB alcanza el 32,8%, una cifra que evidencia la relevancia de este colectivo en la producción nacional. Este protagonismo económico se explica por la combinación de mayor acumulación de patrimonio, reducción de cargas financieras y estabilidad de ingresos, reforzada en muchos casos por pensiones y ahorros acumulados a lo largo de la vida laboral.
Consumo activo y elevado poder adquisitivo
Los mayores son, además, el grupo de edad con mayor capacidad adquisitiva del país, lo que se traduce en un consumo privado destacado. El informe muestra que el consumo privado de los séniors representa el 39,3% del total y supera al grupo de 30 a 54 años, que concentra el 36,9%. Cada persona del colectivo sénior gasta de media 16.406 euros al año, un 14,4% más que el grupo de 30 a 54 años y un 15,7% más que la media de la población.
Estos datos revelan que los mayores actúan como motor de la demanda interna, sosteniendo el consumo incluso en periodos de incertidumbre económica y reforzando la estabilidad del mercado interno. Su gasto elevado responde a su patrimonio acumulado, menor carga financiera y continuidad de ingresos, pero también refleja la transformación demográfica de España, con una población cada vez más envejecida.
Importancia en la vivienda
El informe también subraya que los mayores financian parte del consumo de otros miembros de sus hogares. Las transferencias privadas dentro de las familias muestran un saldo neto negativo para los séniors, lo que significa que aportan más recursos a otros convivientes de los que reciben. Este patrón indica que los mayores no solo son consumidores activos, sino que también contribuyen al sostenimiento económico de generaciones más jóvenes, compensando parcialmente las dificultades que enfrentan, especialmente en el acceso a la vivienda y en la acumulación de patrimonio.
Además de su papel como consumidores y financiadores dentro del hogar, los mayores destacan por la concentración de vivienda en propiedad. Gran parte de los inmuebles en España están en manos de personas de 55 años o más, lo que refuerza su capacidad económica y patrimonial. Esta posesión de vivienda les permite mantener estabilidad financiera y aumentar su poder de gasto, mientras acumulan riqueza que no está al alcance de las generaciones más jóvenes, según destaca el informe.
Esta concentración de vivienda tiene además efectos directos sobre los jóvenes, que se enfrentan a dificultades para emanciparse y acceder a la propiedad. La brecha generacional en vivienda se traduce en retraso en la formación de nuevos hogares y menor acumulación de patrimonio. Los jóvenes dependen en mayor medida del alquiler o de la ayuda familiar, mientras que los mayores actúan como garantes de recursos dentro de sus familias y consolidan una desigualdad patrimonial que se reproduce a lo largo del ciclo vital. Es precisamente esta ayuda familiar la que en los últimos años está aumentando, precisamente para que los jóvenes puedan acceder a su primera vivienda.
Contribución al Estado y sostenimiento público
El papel de los mayores también es decisivo en la financiación del sector público. Solo en términos de impuestos, sin incluir cotizaciones sociales, la generación sénior aporta el 42,7% de los ingresos fiscales, un porcentaje superior a su peso poblacional. Esto demuestra que los mayores son un colectivo clave para sostener el Estado y los servicios públicos, desde la sanidad hasta la educación y las infraestructuras.
El creciente protagonismo de los mayores se explica en gran medida por el envejecimiento demográfico. España es uno de los países europeos con mayor población sénior y la tendencia se mantiene en aumento debido a la baja natalidad y la mayor esperanza de vida. La combinación de envejecimiento, patrimonio acumulado y estabilidad de ingresos convierte a los mayores en un factor determinante de la economía, tanto en producción como en consumo y recaudación fiscal.
Este escenario plantea retos para la equidad intergeneracional. La dependencia creciente de la economía de un grupo de edad avanzada refleja la necesidad de equilibrar oportunidades entre generaciones, según resaltan los autores. Los jóvenes y los adultos más jóvenes enfrentan mayores dificultades para acceder a la vivienda y acumular patrimonio, mientras que los mayores concentran buena parte de los recursos económicos y el poder adquisitivo.
