Cada español paga una media de 21.000 euros al año en cotizaciones e impuestos a Hacienda
El Instituto Juan de Mariana advierte del aumento «sin precedentes» de los ingresos tributarios en un 40% desde 2018

Arcadi España, ministro de Hacienda, el pasado 31 de marzo en el palacio de La Moncloa. | Reuters
Cada español aporta una media de 21.144 anuales a las arcas públicas a través de las distintas figuras recaudatorias de referencia, tales como el impuesto sobre la Renta (IRPF), las cotizaciones sociales, el gravamen al consumo (IVA), el de los bienes inmuebles (IBI) o las cargas especiales que afectan a productos como el tabaco, el alcohol o los combustibles. La cifra, calculada por el Instituto Juan de Mariana, es sorprendentemente alta teniendo en cuenta que el salario medio bruto en España es de 33.700 euros, según Eurostat, y esto solo se explica por el acusado incremento de la presión fiscal aplicado en los últimos años, que ha provocado que el 54% de lo que le cuesta a una empresa emplear a un trabajador acabe recayendo de una forma u otra en Hacienda, mientras que el asalariado solo retiene 46 euros de renta efectiva.
El informe Impuestómetro 2026, llevado a cabo por Diego Sánchez de la Cruz y Santiago Calvo López, manifiesta que «España paga más impuestos que nunca, converge con Europa por la vía fiscal y no por renta, penaliza a la clase media trabajadora y utiliza la inflación como impuesto encubierto», en el marco de «una escalada fiscal sostenida y poco transparente». En concreto, cuantifica en 591.679 millones de euros la recaudación por impuestos y cotizaciones en el ejercicio de 2024, un récord histórico que asciende al 37,1% del Producto Interior Bruto (PIB) —casi tres puntos más que en 2015— y que las previsiones de la Comisión Europea para este año elevan al 38,3%.
El documento detalla que, desde 2018, los ingresos tributarios han aumentado en 168.166 millones de euros o un 39,7% y podrían alcanzar los 248.000 millones en 2026, un 58,5% más. La presión fiscal habría crecido 3,4 puntos de PIB en ocho años, un hecho «sin precedentes históricos», según los autores. Mientras tanto, la presión fiscal se ha reducido en seis décimas de media en el conjunto de la Unión Europea. Mientras países como Francia, Suecia, Alemania o Bélgica han reducido la carga impositiva, España es el quinto país donde más se ha elevado la carga fiscal.
Buena parte de la subida de impuestos, hasta 2,2 puntos del PIB, se ha concentrado en el trabajo por el IRPF, que no se ha deflactado con la escalada acumulada de precios del 23,2%, y la alza paulatina de las cotizaciones sociales. Los impuestos directos han ascendido un 56,3% en términos nominales y un 31,1% en números reales -ajustados a inflación- desde que empezó la presidencia de Pedro Sánchez. Además, cada español paga 682 euros más al año y cada hogar, 1.657 euros más de media y, en términos reales, el impuesto directo medio por habitante sube un 25,8%.
El estudio también se detiene en comprobar adónde se destinan estos recursos adicionales y confirma que, principalmente, el gasto se va cada vez más en partidas asociadas al envejecimiento de la población española. En 2024, el gasto público fue de 725.006 millones de euros: las pensiones consumieron un 33,7% del total y la sanidad, un 14,2%, seguidas de las subvenciones, empleo e infraestructuras (11,2%). Asimismo, el gasto se disparó en 221.813 millones de euros en 2024 en comparación con 2018.
Otro dato revelador es que un individuo medio paga 460.600 euros a Hacienda —equivalente a 16 años de salario— a lo largo de su vida, principalmente por cargas al trabajo (47,3%), consumo (28,1%) y capital (24,0%). Y, una vez jubilado, sigue pagando el 31,3% de toda la carga fiscal vital, principalmente vía impuestos sobre el capital y el consumo. Los autores consideran que el IRPF «castiga» a la clase media, ya que el tipo del 45% se aplica desde 60.000 euros, aproximadamente el doble del salario medio, un umbral bajo en comparación con Alemania o Francia. Entre 20.000 y 60.000 euros, la cuota se multiplica por 7,5 y, entre 100.000 y 200.000 euros, el tipo efectivo apenas sube seis puntos, denuncia el informe.
Por otro lado, la pérdida de salario neto real ha alcanzado el 5,9% en rentas bajas de a partir de 1.000 euros anuales como consecuencia de las 141 subidas de impuestos y cotizaciones en estos últimos ocho años. De ellas, 63 han sido subidas explícitas, 46 encubiertas por no deflactar el IRPF y 32 por revisiones catastrales, más 15 nuevas en 2026. Un asalariado medio en España cuesta a su empresa 39.481 euros, de los cuales el Estado se queda 21.144 (53,6%) al sumar cotizaciones, IRPF, IVA, impuestos municipales, especiales, la incidencia del Impuesto de Sociedades y la carga fiscal futura del déficit; mientras que el trabajador solo conserva 46,4 euros de cada 100 de coste laboral, lo que pone de manifiesto «una cuña fiscal extraordinariamente elevada, dominada por cotizaciones sociales y gravámenes poco visibles».
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