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Empleo

Las bajas médicas se han disparado un 72% en Correos desde el año 2018

La empresa ha necesitado 400 millones públicos mientras la UGT denuncia malas condiciones que «afectan a la salud»

Las bajas médicas se han disparado un 72% en Correos desde el año 2018

Un cliente acude a la Oficina de Correos ubicada en Cibeles (Madrid). | Eduardo Parra (EP)

Las bajas médicas en Correos han aumentado un 72% entre 2018 y 2024, según los datos obtenidos a través del Portal de Transparencia. La evolución no responde a un repunte puntual, sino a una tendencia sostenida que refleja un aumento continuado de las ausencias por motivos de salud en la empresa pública a lo largo de los últimos años.

En términos absolutos, las ausencias han pasado de 1.051.446 jornadas perdidas en 2018 a 1.360.651 en 2024, tras alcanzar su punto más alto en 2020 con 1.716.281 jornadas, en pleno impacto de la pandemia. Lejos de corregirse, la cifra se ha mantenido estructuralmente elevada en los años posteriores. En 2019, las bajas ya habían escalado hasta 1.123.688 jornadas, mientras que en 2021 se situaron en 1.319.294. A partir de ahí, la tendencia se consolida: 1.355.085 jornadas en 2022 y 1.425.893 en 2023, confirmando que el absentismo no es un fenómeno coyuntural, sino una constante dentro de Correos.

El incremento también alcanza al volumen de trabajadores afectados. Los denominados «efectivos medios» ausentes por causa médica han pasado de 2.880 en 2018 a más de 3.700 en 2024, con un pico superior a 4.600 en 2020, lo que evidencia el alcance del fenómeno dentro de la plantilla. Este aumento se produce en un contexto en el que la UGT ha denunciado una «falta de personal», que deriva en una «sobrecarga laboral» con impacto directo en la «salud de los empleados».

Correos recurre al criterio de «efectivos medios», una fórmula que traduce las jornadas en equivalentes a tiempo completo. Este sistema, sin embargo, diluye la dimensión real del problema. La propia empresa admite que «un efectivo no siempre corresponde con un empleado», lo que introduce opacidad sobre el impacto humano de las ausencias.

El aumento de las bajas no se produce en un vacío. Coincide con un proceso de transformación marcado por la caída del negocio postal tradicional, la presión del comercio electrónico y sucesivos ajustes internos. En paralelo, los sindicatos llevan años denunciando una combinación de factores recurrentes: sobrecarga de trabajo, falta de personal estructural y una plantilla envejecida. Los datos posteriores dejan claro que el problema persiste y se consolida incluso en un contexto de normalización sanitaria tras la covid, lo que apunta a fallos estructurales en la organización del trabajo.

Bonus a la cúpula tras el ‘rescate’ público

Frente a este escenario, la evolución de la cúpula directiva sigue una lógica distinta. La dirección de Correos cobrará el bonus por objetivos tras cerrar 2025 con un beneficio de 14,4 millones de euros y un ebitda positivo de 76 millones, poniendo fin a una década de pérdidas acumuladas superiores a los 1.000 millones, como ya había informado THE OBJECTIVE.

Sin embargo, estos resultados no se explican sin la intervención del Estado. La compañía ha sostenido su vuelta a beneficios en una inyección de aproximadamente 400 millones de euros de dinero público, además de apoyarse en la subida de tarifas de sus servicios. Las cuentas reflejan unos ingresos comerciales de 1.658 millones de euros, prácticamente absorbidos por el coste de la plantilla —en torno a 1.550 millones—, a los que se suman otros 450 millones en gastos de explotación. El margen operativo sigue siendo estrecho, pese al respaldo financiero estatal.

En este contexto, el pago de incentivos a la cúpula introduce un contraste difícil de obviar: mientras la plantilla acumula más de 1,3 millones de jornadas perdidas al año en un entorno de presión sostenida, la dirección será retribuida por unos resultados que descansan, en buena medida, sobre recursos públicos. El equilibrio entre esfuerzo interno y recompensa externa vuelve a quedar en entredicho en una empresa que, pese a haber abandonado los números rojos, sigue arrastrando señales evidentes de desgaste en su base operativa.

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