The Objective
The Real Talks

España, un país «hostil» para el talento y el emprendimiento

Varsavsky y Espinosa de los Monteros comentan en ‘The Real Talks’ el mundo laboral, los salarios y la cultura del esfuerzo

España es un gran país para vivir, pero cada vez menos atractivo para trabajar, invertir, innovar o levantar empresas. Ese es el diagnóstico compartido por Martín Varsavsky e Iván Espinosa de los Monteros en un nuevo episodio de The Real Talks, el podcast presentado por Gonzalo Bans, en el que ambos colaboradores analizan si nuestro país se ha convertido en un lugar hostil para el talento.

A lo largo de la conversación, Varsavsky y Espinosa de los Monteros coinciden en que el modelo español penaliza al emprendedor, no celebra el éxito, castiga el fracaso y crea un clima regulatorio, fiscal y cultural que termina empujando fuera a los perfiles más cualificados. El empresario e inversor es especialmente contundente al asegurar que, si Pedro Sánchez continúa en el poder, no volverá a emprender en España.

«Yo personalmente ya me fui», afirma Varsavsky al ser preguntado por su futuro empresarial. Aunque precisa que su eventual salida personal de España depende de decisiones familiares, deja clara su posición profesional: «Ya dejé España y Europa como constructor de empresas». Y va más allá: «Con un nuevo Gobierno en España yo volvería, porque hay muchísimas cosas por hacer, pero no lo hago porque hay demasiadas trabas».

El episodio gira en torno a una pregunta de fondo: ¿está España expulsando a los mejores y reemplazándolos por perfiles menos preparados? La respuesta de ambos es afirmativa. Para Varsavsky, el problema no es solo salarial, sino estructural. «España tradicionalmente ha expulsado mucho talento, talento científico, deportivo, cultural y ahora empresarial, porque no somos un mercado que acoja, nutra, desarrolle y celebre el éxito», sostiene.

El empresario ilustra esa idea con un ejemplo personal. Sus hijos mayores, pese a pertenecer a una familia «privilegiada», han tenido que desarrollar sus carreras fuera de España, concretamente en Londres y Nueva York. Según relata, no se trata de que aquí no encuentren empleo, sino de que en otros mercados disponen de oportunidades «muchísimo más interesantes y mejor pagadas». Uno de ellos, explica, dirige en Londres un grupo centrado en coches autónomos tras haberse formado en inteligencia artificial en universidades británicas de primer nivel.

Varsavsky conecta esa realidad con su propia experiencia empresarial en España. Recuerda perder 22 millones de euros en una compañía de coches autónomos al no lograr permisos para operar flotas en territorio español. A su juicio, ese fracaso no respondió tanto al mercado como a la imposibilidad regulatoria de sacar adelante el proyecto. «No conseguimos permisos para operar flotas de coches autónomos, los mismos coches autónomos que están operando ahora por Estados Unidos», confiesa.

A su juicio, el gran cambio de España en las últimas décadas ha sido el paso de una etapa de apertura a otra de prohibición. Cree que en los años de liberalización de las telecomunicaciones sí existía un clima favorable a la competencia y a la iniciativa privada, mientras que hoy predomina una mentalidad «pesimista con el futuro» que empuja a prohibir antes que a facilitar. «Regulando tanto se mata la iniciativa», resume.

Un marco de prohibiciones

Espinosa de los Monteros amplía ese diagnóstico al conjunto de Europa y subraya que el problema no es únicamente español. En su opinión, el continente ha ido configurando un marco en el que, a diferencia de Estados Unidos, todo aquello que no está expresamente permitido queda, de facto, paralizado. «En otros mercados, como el americano, si no está prohibido, quiere decir que está expresamente permitido. Y en Europa es al revés: si no está expresamente permitido, entonces quiere decir que está prohibido», afirma.

Ivan Espinosa de los Monteros, Gonzalo Bans y Martín Varsavsky. | Carmen Suárez y Víctor Ubiña

El exdirigente político pone como ejemplo la creación en España de una estructura de supervisión de la inteligencia artificial pese a que, a su juicio, el país todavía no cuenta con grandes compañías punteras en ese sector. Para él, ese reflejo regulatorio ilustra una tendencia más amplia: la de construir mecanismos de control antes de haber creado siquiera la actividad económica que se pretende ordenar.

Ambos insisten en que el peso del sector público sobre la economía está desplazando el espacio que debería ocupar la iniciativa privada. Espinosa de los Monteros recurre al concepto económico de crowding out para describir ese efecto expulsión: «El sector público no produce nada. Regula, supervisa; es necesario porque tiene que haber una justicia, una sanidad, una educación, una defensa. Pero el que produce los recursos necesarios para que todo eso se mantenga es siempre el sector privado».

La fiscalidad es otro de los grandes ejes del debate. Espinosa de los Monteros sostiene que en España el coste real de contratar es mucho mayor de lo que percibe el trabajador, porque al salario neto hay que sumar el IRPF, las cotizaciones y otras cargas que asume la empresa. A su juicio, eso explica que convivan sueldos prácticamente congelados con un coste empresarial creciente. «Cada vez es más caro contratar», resume.

Martín Varsavsky e Iván Espinosa de los Monteros. | Carmen Suárez y Víctor Ubiña

También alerta del aumento de las bajas laborales, especialmente tras la pandemia, y aseguró que ese fenómeno añade un nuevo factor de rigidez al mercado laboral. Según su planteamiento, un pequeño empresario sabe que, si tiene una plantilla reducida, es probable que de manera recurrente uno de sus trabajadores no esté disponible, lo que encarece todavía más la contratación y dificulta mejorar salarios.

Varsavsky, por su parte, cuestiona la idea de que la competitividad empresarial dependa de pagar poco. Cita los casos de Suiza o Silicon Valley para defender precisamente lo contrario: que las economías más exitosas son capaces de ofrecer los salarios más altos cuando existen seguridad regulatoria, productividad y un entorno propicio para la inversión. «Los países más competitivos del mundo no son para nada los que pagan los sueldos más bajos», explicó.

En ese punto, lanza otro de los mensajes más duros al vincular los salarios estancados con una oferta laboral sobredimensionada y con la falta de grandes emprendedores capaces de generar una verdadera competencia por captar talento. «España tiene una situación en la cual los sueldos están estancados por 20 años», dice. Y añade que el mercado de trabajo funciona hoy «a la baja» porque hay «mucha oferta» y no hay «suficientes emprendedores pujantes».

La conversación aborda también un aspecto cultural que ambos consideran determinante: el modo en que España contempla el éxito y el fracaso. Espinosa de los Monteros defendió que el país no admira suficientemente al que triunfa ni tolera al que falla en el intento. Varsavsky añadió que, en comparación con Estados Unidos, el fracaso empresarial aquí resulta mucho más caro, tanto social como legalmente.

Pese al diagnóstico sombrío, ambos dejan abierta la puerta a una salida. Espinosa de los Monteros defiende una «revolución» en la mentalidad del país y Varsavsky coincide en que España conserva un enorme potencial si cambia el marco de juego. «La solución es que el Gobierno no nos tiene que resolver la vida, nos tiene que dejar de arruinarla», concluye.

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