El Gobierno sigue sin estrategia de seguridad energética nueve meses después del apagón
El nuevo texto tendrá que justificar que es posible lograr un suministro estable sin la energía nuclear

La vicepresidenta y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen. | Europa Press
El Gobierno lleva 286 días (nueve meses) sin aprobar la Estrategia de Seguridad Energética. Un plan que lleva desde 2015 sin actualizarse y que tiene como objetivo último evitar apagones como el del pasado 28 de abril. El concepto de seguridad se ha impuesto en el mundo frente al de «sostenibilidad» en el famoso trilema energético con el que lidian los Gobiernos. Además, en España, el Ejecutivo continúa con su hoja de ruta de acabar con una tecnología clave precisamente para sostener la seguridad del suministro como es la energía nuclear.
El 5 de febrero de 2024, un año y casi tres meses antes del apagón que dejó a España sin luz durante diez horas, THE OBJECTIVE contó que el Gobierno «llevaba nueve años sin revisar el plan energético que ayuda a evitar los apagones». Por entonces, el principal partido de la oposición, el PP, presionaba en el Congreso de los Diputados para conocer el estado de ese informe clave, mientras el Ejecutivo daba largas al asunto.
Desde entonces se ha abierto un debate en el sector en torno al mix energético del país por la fuerte presencia de renovables y la incapacidad de estas —ya sea incluso por los procedimientos de operación del propio sistema— de poder controlar la tensión cuando hay desequilibrios en el sistema. La causa del apagón de hace nueve meses se debió precisamente a que había una tensión muy alta que solo las tecnologías síncronas (gas, nuclear e hidráulica) pueden absorber. Sin embargo, después del verano, el gestor del sistema observó otro fenómeno que puede generar un apagón: las oscilaciones de tensión. Es decir, que aunque se aumenten las síncronas en el mix, la continua entrada y salida de las renovables en el sistema durante el día hace que estas tecnologías convencionales no puedan amortiguar la oscilación a la hora de inyectar tensión.
La Estrategia de Seguridad Energética de 2015 se articula en torno a cinco capítulos considerados como «ejes estratégicos». El primero tenía por nombre «España en el entorno energético global». El segundo definía el concepto de seguridad energética nacional. En tercer lugar, se relataban los desafíos de la seguridad energética nacional, articulados en torno al crecimiento de la demanda, la ecuación y la volatilidad de los mercados energéticos, entre otros. En cuarto lugar, la gobernanza de la seguridad energética dentro de la seguridad nacional. Y en quinto y último lugar, las líneas de acción en seguridad energética (diversificación del mix energético, seguridad de abastecimiento…).
En 2020, una orden del Consejo de Seguridad Nacional aprobó la revisión de la estrategia del año 2015. Un año después, el informe anual de Seguridad Nacional señaló que el Comité especializado de seguridad energética había comenzado a revisar la estrategia de 2015. Al año siguiente, en el informe del año 2022, se sustituyó el capítulo de «seguridad energética», que había aparecido en los últimos informes de Seguridad Nacional, por el de «vulnerabilidad energética».
Hace un mes, la directora del Departamento de Seguridad Nacional del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Loreto Gutiérrez, aseguró, durante su comparecencia en la comisión del Senado que investiga el apagón, que estaban ultimando el borrador de la nueva Estrategia de Seguridad Energética. «En cuanto se tenga el borrador, que esperamos que sea pronto, se enviará a las comunidades para que hagan sus comentarios, y también participarán expertos independientes».
«Un trabajo de dos años»
Fuentes conocedoras de la última estrategia sostienen a este periódico que «fue elaborada por los ministerios de Economía y Competitividad, Industria, Energía y Turismo, conjuntamente con el Consejo de Seguridad Nacional porque la propia estrategia se constituyó como herramienta de seguridad nacional». Además, se «estuvo trabajando durante un par de años e iba encaminada a gestionar la altísima dependencia de recursos energéticos importados, lo que hacía a España vulnerable a crisis económicas y tensiones geopolíticas».
Por otro lado, se subrayó la importancia de una «unión energética en la Unión Europea para un suministro seguro y estable y se apostó por un suministro diversificado y sostenible, por reducir la dependencia externa, fortalecer el mercado energético, promover energías renovables, mejorar la eficiencia energética y proteger infraestructuras. Fue una apuesta clara por situar la energía como una política de Estado».
