Hatta Energy, el gigante petrolero que inquieta a Repsol y se enfrenta al gestor de los oleoductos
Es la quinta operadora del país, pero se siente víctima de un sistema que le estaría arrinconando en el mercado mayorista

El CEO de Hatta Energy, Javier Alonso. | EP
«Hatta nos está dando muchos problemas». Esta frase la pronunció hace unas semanas, durante un evento energético organizado por la escuela de negocios IESE, uno de los hombres de mayor confianza del CEO de Repsol, Josu Jon Imaz. Esas palabras fueron dirigidas en petit comité a otro ejecutivo de otra empresa. Tras intercambiar impresiones sobre el sector, los dos volvieron a entrar en el salón de actos en el que estaba teniendo lugar una conferencia.
Hatta Energy se ha convertido en el elefante en la habitación del sector petrolero de España. Una compañía que es capaz de traer barcos con producto a la península, una tarea muy restringida en el país, y que solo logran aquellas empresas que cuentan con refinerías entre sus activos, como la propia Repsol, Moeve (antes Cepsa) y BP. Hace unos meses, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) la colocó en su informe como la quinta petrolera del país —solo por detrás de las compañías mencionadas y Axoil— tras una subida meteórica.
Dentro del depósito fiscal existe un mercado de compraventa de producto que más tarde se vende —fuera del almacén— a las gasolineras de todo el país. En ese depósito, Repsol ha rechazado varias veces en los últimos meses venderle producto a Hatta Energy porque, según argumentan, no cumplen con los requisitos (recogidos en la «norma de debida diligencia») previos a comenzar con una negociación para la posterior firma de un acuerdo de suministro. Un escenario que esboza una curiosa imagen en el sector petrolero: el primer operador del país no colabora con el quinto.
Esta tensión entre operadoras se da en un momento donde el Gobierno ha diseñado un plan, tras llevar pidiéndolo las grandes operadoras, para acabar con el fraude de hidrocarburos. Sin embargo, este limita la venta de combustible a las estaciones de servicio prácticamente a ocho empresas, consideradas «confiables» para el Ejecutivo: Repsol, Moeve, BP, Galp, Meroil, Disa, Esergui y Dyneff. El resto debe avalar el 110% del IVA (impuesto sobre el valor añadido) de sus ventas de los últimos dos meses. Una exigencia que la mayoría no puede cumplir por falta de músculo financiero y que pone en un compromiso la supervivencia de 52 empresas. Fuentes del sector petrolero apuntan a que se trata de un «oligopolio» y predicen «subida de precios».
La medida del Ejecutivo —que ha tratado sin éxito de corregir— deja curiosamente al cuarto y al quinto petrolero del país fuera de la selecta lista para operar con normalidad en el mercado mayorista del carburante. Paralelamente, Hatta Energy acusó a Exolum, el gestor de la red de oleoductos del país —una empresa privada que controla el 90% de los almacenes— de bloquear 200 millones de litros de combustible. La empresa señalaba que habían cambiado las reglas de los ‘holding certificates’, un documento clave para financiar la llegada de barcos y que Exolum ha apoyado históricamente para ayudar a las empresas en este tipo de actividades. Exolum negó las acusaciones de la petrolera al cabo de unas horas.
Unos días antes de ese choque inédito entre una petrolera y Exolum, Hatta Energy denunció que un fallo del Ministerio de Hacienda había paralizado por completo sus operaciones, lo que dejaba en el aire el suministro de producto para todos sus clientes (gasolineras). La Agencia Tributaria enmendó su fallo unas horas después. Precisamente, Hacienda en los últimos años ha llevado a cabo una campaña feroz para quitarle el Redef (título necesario para vender combustible del depósito fiscal a las gasolineras) a todas aquellas empresas sospechosas —nueve (2024) y 13 (2025)— y donde Hatta Energy —junto a otras 59— ha sobrevivido.
Hatta Energy es el proveedor principal de estaciones de servicio no abanderadas, que representan aproximadamente el 40% de las gasolineras existentes en el territorio nacional. Las estaciones de servicio —que son en España 12.685 según la CNMC— se dividen en cuatro tipos: CoCo (propiedad y gestión de la petrolera), CoDo (propiedad de la petrolera y gestión de un particular), DoCo (propiedad de particular y gestión de una petrolera) y DoDo (propiedad de un particular y gestión del particular). Estas últimas son las no abanderadas y representan más del 40% del total de gasolineras del país.
