OHLA busca crecer en el sector inmobiliario, incluida la vivienda asequible
La compañía de infraestructuras afronta el año 2026 con el objetivo de rebajar los intereses de su deuda

Luis Amodio y Mauricio Amodio, presidente y vicepresidente de OHLA.
OHLA centrará parte de sus esfuerzos en este año 2026 en reforzar su presencia en el mercado inmobiliario buscando alianzas estratégicas con potenciales socios de experiencia en el sector para acometer proyectos conjuntos o eventuales ‘joint venture’. Así lo indican fuentes cercanas a la compañía de infraestructuras a THE OBJECTIVE, que tampoco cierran la puerta a participar en el ámbito de la vivienda asequible si se identifica «una oportunidad relevante».
En los últimos años, OHLA ha desarrollado varios proyectos destacados en el segmento de lujo. A través de su División de Desarrollos, impulsa proyectos inmobiliarios distintivos en el ámbito turístico-hotelero, definidos por su singularidad arquitectónica y el alto valor. Su trayectoria incluye grandes desarrollos de proyección internacional como el Centro Canalejas Madrid, que alberga el primer Four Seasons de España, el Old War Office de Londres y el desarrollo de Mayakoba en México.
Para crecer en el mercado inmobiliario, la compañía buscará alianzas estratégicas con socios de amplia experiencia en el sector para acometer conjuntamente los proyectos. En paralelo, OHLA identifica además una oportunidad relevante en el ámbito de la vivienda asequible. La gestora de infraestructuras evaluará los programas que se presenten y podría estudiar cómo adaptar sus capacidades industriales —incluida su fábrica de prefabricados— para integrar este tipo de desarrollos.
Ampliación de capital
OHLA superó un 2025 de alto voltaje en el que alcanzó un acuerdo con sus bonistas después de meses de negociaciones y logró encontrar cierta paz accionarial tras la salida de los órganos de gobernanza del grupo de inversores liderados por José Elías. Bajo la dirección de los hermanos Luis y Mauricio Amodio, en enero aseguró una ampliación de capital en dos tramos (70 y 80 millones) y dio por concluido su plan de recapitalización.
Por primera vez en seis años, lograba la devolución de las garantías de los bancos, incorporaba a nuevos inversores, extendía el vencimiento de la deuda hasta el 31 de diciembre de 2029 (sin vencimientos intermedios) y flexibilizaba las condiciones de los bonos. En abril lanzó una nueva ampliación de capital (la tercera en solo seis meses), esta vez para compensar el desequilibrio que en las cuentas tendría el laudo contrario en Kuwait. 50 millones de los que los Amodio se comprometieron a cubrir al menos su participación del 21%.
Un periodo en el que los accionistas cercanos a José Elías fueron expulsados de los órganos de gobierno y quedaron relegados en el capital, pese a que meses antes eran parte de la solución y habían constituido un grupo de control junto con los Amodio. Diferencias en la hoja de ruta de la compañía y luchas de poder internas terminaron por orillarlos y -al menos de momento- centrar la gestión en los hermanos mexicanos, que tienen vía libre para poner en marcha sus planes de crecimiento.
Cuentas de OHLA
Un 2025 en el que también se reordenaron prioridades, con la cesión de algunas concesiones y la recuperación de otras. El curso pasado se cerró la venta de su participación del 25% en el Centro Hospitalario de la Universidad de Montreal (CHUM) en Canadá, que le aportó 55 millones; consiguió la recuperación parcial en concesiones como la M-12 en el eje del aeropuerto Madrid-Barajas (por 40 millones); y del proyecto de ampliación del cercanías entre Móstoles y Navalcarnero, por 123 millones.
Otra de las prioridades de OHLA para 2026 es la reestructuración de la deuda, según ya han publicado diversos medios en las últimas semanas. El objetivo es reducir los elevados intereses actuales y hacer más sostenible el nivel de apalancamiento. Y al igual que en el sector inmobiliario, se buscarán nuevas oportunidades en otras áreas actualmente con menos peso en los negocios de la compañía.
Los resultados de los primeros nueve meses del año pasado reflejaron una ligera caída en la facturación del 3%, hasta los 2.571,3 millones. De este montante, el 95% corresponde a la división de Construcción, lo que explica el interés de la compañía por diversificar su negocio. Del mismo modo, se registró un ebitda de 113,2 millones, un 30% superior que igual periodo del año anterior. Esto supuso que las pérdidas se redujeran también un 22% hasta los 45,6 millones y que la deuda se recortara hasta los 311 millones.
