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Macroeconomía

El 37% de los trabajadores españoles gana el salario mínimo o incluso menos

La franja entre el salario mínimo y un 50% más agrupa a 4,9 millones de personas y es la más numerosa por primera vez

El 37% de los trabajadores españoles gana el salario mínimo o incluso menos

Trabajadores de la construcción el pasado 16 de febrero en un edificio residencial de Barcelona. | Reuters

El 37% de la mano de obra en España percibe el salario mínimo (SMI) o incluso menos —al no trabajar a jornada completa—. Se trata de 7,6 millones de asalariados, de un total de 20,6 millones. Además, la cifra de personas que ganan solo el SMI roza los cuatro millones, y las que cobran entre la mitad y el salario mínimo ascienden a 3,7 millones de personas, según el informe más actualizado de la Agencia Estatal de Administración Tributaria sobre el mercado de trabajo, que recoge los tramos salariales correspondientes a 2024.

Tras la última subida acordada entre el Gobierno y los sindicatos, el salario mínimo se sitúa actualmente en 1.424,50 euros brutos mensuales en 12 pagas. Un 50% por encima se sitúa el umbral de los 2.136,75 euros, que se ha convertido en una barrera imposible de romper para la mayoría de los trabajadores españoles, hasta el punto de que el 60,5% de los asalariados no consigue superar este umbral.

Los reiterados incrementos decretados en los últimos años implican que los sueldos suben por la parte baja, pero solo una minoría de empleados logra llegar a los tramos superiores de retribución en un momento en que el SMI ya es la remuneración más habitual. De hecho, el tramo más numeroso es precisamente el que tiene unos ingresos comprendidos precisamente entre el salario mínimo y un 50% más: este grupo, que rondaba el medio millón de personas en 2018, asciende ya a 4,9 millones de trabajadores.

Este tramo no es solo ya el más habitual, sino el que más crece con diferencia, con una incorporación superior a las 100.000 personas tanto en hombres como entre mujeres en el último ejercicio recogido. En menor medida, todos los tramos bajos aumentan, aunque los incrementos son reducidos cuanto más alto es el nivel salarial, hasta que, en el nivel superior al triple del SMI, se observa una ligera reducción. En otras palabras, los asalariados mejor retribuidos disminuyen, mientras que el empleo se genera fundamentalmente en rentas más bajas.

Esta circunstancia se corresponde con el estancamiento de la productividad por ocupado, que impide a las empresas elevar los salarios significativamente más allá del SMI, o con la tendencia de la economía española de basarse cada vez más en servicios de bajo valor añadido con un peso decreciente de sectores como la industria. Varios indicadores, como la elevada rotación, muestran que el grueso del empleo de nueva creación es de escasa calidad.

¿Cuántos empleados ingresan exactamente el SMI? Aunque este dato no viene recogido en la estadística, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, los cuantificó en 2,5 millones de personas durante su intervención en el acto de firma del acuerdo entre el Ejecutivo y los representantes sindicales. Una vez se alcanza el umbral superior al 50% del SMI, el número de trabajadores empieza a caer drásticamente. Solo 2,9 millones de trabajadores, una cifra inferior a los tramos detallados anteriormente, perciben entre un 50% más y el doble del salario mínimo.

Todavía más escasos son los 1,8 millones de empleados que disfrutan de una retribución de entre 2 y 2,5 veces el SMI. Más allá de este nivel y hasta alcanzar el triple, se encuentran 1,3 millones de personas. El número sigue descendiendo al llegar hasta 3,5 veces el SMI (756.647 personas), el cuádruple (410.841), 4,5 veces (274.430), cinco veces (183.426), hasta 7,5 veces (373.482) y hasta diez veces (82.173). Solo una privilegiada minoría del 0,3% —71.624— consigue que su nómina multiplique por más de diez el salario mínimo.

Estos datos ponen de relieve hasta qué punto los salarios en el mercado laboral español han abandonado la distribución normal, que suele presentarse como una campana de Gauss más o menos simétrica en la que la mayoría de los individuos se agrupan en un punto cercano a la media y los niveles se van reduciendo gradualmente al acercarse a los extremos superior e inferior. La rápida subida del SMI ha provocado que esta distribución esté cortada en el nivel inferior, y esto, junto con los crecientes costes laborales, fiscales y regulatorios, ha llevado a una anómala concentración en los niveles cercanos al salario mínimo, sin que el grueso de la población consiga incrementar significativamente su remuneración.

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