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Macroeconomía

La guerra de Irán lleva el pánico a los mercados, pero lejos de Ucrania y los aranceles

El índice del miedo escala sin acercarse aún a los niveles de la invasión de Rusia, la pandemia y las disputas comerciales

La guerra de Irán lleva el pánico a los mercados, pero lejos de Ucrania y los aranceles

Ciudadanos de Irán en una protesta. | Europa Press

El pánico financiero se ha instalado en el mercado como consecuencia de la guerra de Irán, que afecta a buena parte de Oriente Próximo, pero aún está lejos del nivel que alcanzó tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia y la aplicación de los aranceles por parte de Donald Trump. Estas han sido las dos crisis que más han convulsionado a los inversores y disparado las alarmas en los últimos años.

Uno de los indicadores que mide la sensación de terror es el VIX, el «índice del miedo». En 2022, con la invasión de Ucrania, escaló por encima de los 33 puntos, y con la batalla comercial de EEUU el año pasado superó los 50. Esta semana ha fluctuado mucho, pero sin superar los 30, de acuerdo con los datos recabados por THE OBJECTIVE. Aun así, ha aumentado sustancialmente y se encuentra en una zona de alta tensión.

El índice mide la volatilidad esperada de la bolsa estadounidense (S&P 500) a 30 días. Se eleva en momentos de estabilidad y baja cuando la situación está en calma, a diferencia de las bolsas. Por debajo de los 20 puntos suele mostrar que los inversores tienen confianza en lo que pueda ocurrir a futuro.

A mucha más distancia que en la pandemia

Comparado con otras grandes catástrofes económicas y financieras, el índice del miedo está a mucha más distancia de la pandemia, cuando llegó a sobrepasar con creces los 60 puntos, o el crash de 2008, tras la quiebra del gigante bancario estadounidense Lehman Brothers. En ese momento, rozó los 80 puntos.

La preocupación de los inversores y empresarios es creciente por las repercusiones que pueda tener una guerra duradera en Irán, aunque el escenario central es que no se alargue demasiado. El precio del petróleo está ascendiendo rápido y en la sesión de este viernes rozó la barrera de los 90 dólares por barril. Para algunos, que llegue a los 100 dólares, que no se descarta, sería catastrófico para la economía, como expresó hace unos días el presidente de Mutua Madrileña, Ignacio Garralda. Para otros no sería tan dramático, pero sí aseguran que tendría consecuencia sobre la inflación, los tipos de interés y el crecimiento del PIB, en España y en el resto del mundo.

«Reacción menos virulenta»

Además, el gas también ha experimentado una fuerte subida de su precio y, como en el crudo, cada vez hay más avisos cercanos de una falta de suministro. También de otros productos como los fertilizantes. El ministro de Energía de Catar, uno de los grandes productores, ha advertido que en semanas habrá problemas de exportación de estas materias primas desde todo Oriente Medio y que «hundirá las economías mundiales». Saad al-Kaabi ha señalado que el petróleo subirá a los 150 dólares.

Una de las opiniones más favorables sobre lo que está aconteciendo hasta la fecha proviene de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas). En una nota sobre el impacto de la guerra de Irán, considera que «la reacción de los mercados ha sido menos virulenta que en 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, desencadenando una crisis energética». «En ese momento el petróleo llegó a cotizar por encima de los 180 dólares, más del doble de la cotización observada en la actualidad, y el Mibgas [referencia ibérica del gas] escaló hasta los 200 euros, cuatro veces más de lo que vale en la actualidad».

Un factor favorable para nuestro país es, en comparación con la guerra de Ucrania, la menor dependencia de Europa con respecto al abastecimiento de gas procedente del Golfo. «Catar solo aporta el 1,7% del gas importado por España, con datos de 2025 (un valor similar al registro del conjunto de la UE)», indica el documento. Entre los principales países de origen destaca Argelia, con un 34,6%, seguido muy de cerca por EEUU, con un 30%, casi el doble que un año antes.

Pese al optimismo, la cautela es el principio que rige entre todos los analistas, inversores y empresarios, que miran con preocupación el minuto a minuto de los acontecimientos. Las bolsas aceleraron las caídas en la sesión del viernes tras las advertencias de Qatar sobre un corte de suministro cercano si el combate continúa y el estrecho de Ormuz sigue bloqueado. Pero la magnitud de las bajadas también es inferior a las registradas tras Ucrania y los aranceles. El IBEX español cayó más de un 1% en la última jornada de la semana.

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