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Transporte

ADIF: crónica de una empresa pública en la que reinan disparates, enchufes y endogamia

Amaños en adjudicaciones, cuatro presidentes en menos de ocho años, familiares colocados en la compañía…

ADIF: crónica de una empresa pública en la que reinan disparates, enchufes y endogamia

El ministro de Transportes, Óscar Puente, y el presidente de ADIF, Luis Pedro Marco de la Peña. | EP

«Esta es una empresa socialista. Del PSOE. Punto. Cuando llega el PP al Gobierno hacen algunos cambios por arriba, pero los cimientos —los que realmente controlan la compañía pública— siguen siendo socialistas». Esta afirmación no es la típica frase de un ferroviario díscolo, sino que resuena en numerosas voces dentro de la empresa pública. Pero la tensión dentro del gestor de la infraestructura, ADIF, ha ido en aumento con los escándalos vividos durante el gobierno de Pedro Sánchez.

La inestabilidad se traduce en cuatro presidentes en siete años y medio en ADIF, una empresa que hasta hace unos años había pasado inadvertida, pero que a principios de 2023 comenzó a estar en el foco mediático. El 2 de marzo de ese año, THE OBJECTIVE publicó que «ADIF investigaba si el director del AVE había facilitado contratos a una empresa durante la era Ábalos». Una pesquisa que fue archivada pese a los consistentes indicios. Un año después, el 28 de mayo de 2024, este medio publicó un audio en el que un cargo intermedio instaba a los técnicos a amañar contratos: «Hay que hacerlo, viene de arriba».

Finalmente, el 12 de junio de 2025, un atestado de la Guardia Civil relató las presuntas manipulaciones en otros contratos de ADIF y se expandió su mala reputación por todo el país. Entre los salpicados desde entonces han estado expresidentes de la compañía pública, como Isabel Pardo de Vera (imputada por cinco delitos) y Ángel Contreras, y altos directivos, como Juan Pablo Villanueva. La mala gestión y las investigaciones no solo se limitan a contratos de obra pública, sino que se extiende también a la compra de mascarillas durante la pandemia.

Familiares en la empresa

Paralelamente a los presuntos amaños en ADIF, existe malestar en la plantilla del gestor público por los familiares que trabajan en la compañía, y que ha ido destapando este periódico pese a la poca transparencia interna que permite la dirección. Al ambiente ya tenso por las contrataciones de Jésica Rodríguez (amiga especial del exministro de Transportes, José Luis Ábalos) y del hermano del que fuera asesor del ministro, Koldo García, contribuyen otros nombres en el organigrama que generan polémica.

Por ejemplo, uno de los cuatro integrantes de la actual directiva, Luis Llamas, tiene a su pareja, Almudena Hernando, de directora del proyecto de Alta Velocidad Haramain (en Arabia Saudí). Un cargo al que esta llegó después de que el propio Llamas lo hubiese ocupado durante cuatro años (2021-2025). Por otro lado, su hermano, Juan José Llamas, fue también ascendido como su número dos de facto en la empresa ADIF Alta Velocidad, controlando siete subdirecciones de la empresa y concentrando 24 funciones.

ADIF colocó además al hijo de otro de los cuatro integrantes de la cúpula —el de la directora de Recursos Humanos, Concepción Casillas— en un puesto en Arabia Saudí. Así, a Rodrigo Vázquez le fue asignada una plaza en 2023 como jefe de área de operaciones comercial y mantenimiento de estaciones en Madrid y Yeda y fue el único que llegó a la entrevista tras la eliminación de dos candidatos en la fase previa. Precisamente, Casillas defendió en noviembre de 2022 —unos meses antes de que ADIF le adjudicara el puesto a su hijo— un «relevo generacional». 

Controvertida gestión

Una de las críticas internas en la empresa es la falta de mantenimiento y de seguridad en la circulación. Pero ADIF decidió a principios de año desmantelar la Dirección General de Seguridad, Procesos y Sistemas Corporativos, lo que provocó que el Área de Seguridad de la Circulación (que garantiza que los trenes vayan sin riesgo por la red ferroviaria y se eviten colisiones y descarrilamientos) pasara por diferentes departamentos de la empresa (entre ellos Mantenimiento y Gabinete de Presidencia) durante 2025.

Esta situación hizo que la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) exigiera a ADIF explicar estos cambios organizativos. Finalmente, ADIF optó por incluir el pasado octubre la dirección de Seguridad en el departamento de Comunicación, liderado por el periodista Salvador Almenar. Eso generó una nueva advertencia de la agencia estatal y «un condicionamiento grave en la autorización de seguridad ferroviaria». El hecho de que la AESF permita operar hoy a ADIF bajo condicionantes se debe a que no puede de facto parar la circulación ferroviaria en España, por el caos que provocaría dicha decisión.

La muy cuestionada gestión de ADIF se ha visto acompañada de una semana trágica a principios de 2026 con los accidentes en Adamuz (Córdoba) y Gélida (Barcelona) que han causado 46 muertos. La situación ha llevado a la destitución del director general de Operaciones y Explotación, Raúl Míguez. Míguez era un hombre de la confianza de Isabel Pardo de Vera tras haber sido su director adjunto durante su etapa como presidenta de la compañía pública (2018-2021) y también su director de gabinete (2021-2023) cuando Pardo de Vera fue secretaria de Estado de Transportes.

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