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Transporte

La gurú energética del Gobierno abre la puerta a que se incumpla la estrategia 'verde' de 2030

Natalia Fabra culpa a la nuclear de poner en jaque la transición energética porque «ahuyentará a los inversores»

La gurú energética del Gobierno abre la puerta a que se incumpla la estrategia ‘verde’ de 2030

La consejera independiente de Red Eléctrica, Natalia Fabra. | Redeia

La consejera independiente de Red Eléctrica, Natalia Fabra —considerada como la gurú energética del Gobierno por haber asesorado en diversas medidas que ha impulsado el Ministerio de Transición Ecológica— abrió la puerta el pasado martes en un evento en Madrid a la posibilidad de que se incumpla el Plan Nacional de Integración de Energía y Clima (Pniec). Una estrategia clave y fijada hasta 2030 por el Ejecutivo para impulsar las energías renovables a través de una inversión acumulada de 308.000 millones de euros.

«Lo que nos jugamos es la transición energética, no va a haber problemas de falta de suministro. Lo que nos estamos jugando es si realmente queremos sustituir producción renovable por producción nuclear. Lo que nos estamos planteando es si queremos que la senda de la transición energética en España, que había quedado claramente marcada en el Pniec, que se cumplirá o no se cumplirá, pero que es una senda que guía todo el proceso inversor… o perdemos esa credibilidad y, por lo tanto, que los inversores pierden esa referencia de que el proceso de transición energética se va a culminar en España», aseguró Fabra.

Este evento, que tuvo lugar en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, sirvió para presentar un informe contra la energía nuclear por parte del que fuera hasta hace un año el subdirector de Políticas Medioambientales de Moncloa, Eloy Sanz. En ese documento aparece un breve texto de Fabra en el que culpa a esta tecnología de estar retrasando el impulso de las renovables. «La continuidad de la central nuclear de Almaraz reduce los precios capturados por la fotovoltaica en un 11-17%, por la eólica en un 4-8% y eleva los vertidos renovables un 28-62%, deteriorando la rentabilidad de nuevos proyectos y, potencialmente, ralentizando su despliegue».

El plan nacional de energía, que cuenta con 736 páginas, tiene el siguiente objetivo para 2030: 62 gigavatios de eólica, 3 gigavatios de eólica marina, 76 gigavatios de fotovoltaica, 19 gigavatios de autoconsumo, 12 gigavatios de hidrógeno verde, 20 teravatios hora de biogás y 22,5 gigavatios de almacenamiento. Algo que, a falta de cuatro años para que se cumpla esa fecha, parece improbable por los continuos retrasos en la puesta en marcha de tecnologías como la eólica marina y el pinchazo de la burbuja que lleva viviendo desde hace meses el hidrógeno verde.

Hace unos años, Fabra —hija del antiguo presidente de Red Eléctrica, Jorge Fabra— fue nombrada miembro del Consejo Asesor del Ministerio de Economía y Transición Digital. Como publicó este medio, la labor de Fabra tenía por objeto cerrar filas entre la CNMC y el ministerio que entonces dirigía Teresa Ribera en apoyo de la propuesta de reforma eléctrica que el Gobierno había planteado a la Comisión Europea para eliminar el mercado marginalista del sector eléctrico a nivel comunitario.

El rechazo a la nuclear, «la estupidez del siglo»

El informe presentado en el evento del pasado 3 de febrero —que tuvo entre sus asistentes a Greenpeace, Ecologistas en Acción y Comisiones Obreras (CCOO)— asegura que mantener la nuclear «se traduce en un sobrecoste acumulado de hasta 3.831 millones de euros en la factura eléctrica». Además, el estudio estima que «la prórroga nuclear debilita la señal de inversión en energías renovables y almacenamiento, con una pérdida acumulada de inversión de hasta 26.130 millones de euros entre 2026 y 2033».

Paralelamente a este documento, un día antes, el pasado 2 de febrero, el primer ministro belga, Bart De Wever —durante un evento llamado «El futuro de Europa»— aseguró que «el rechazo de Europa a la energía nuclear fue la estupidez del siglo». Unas declaraciones que han tenido su eco en Europa después de que el mandatario afirmara que «el continente todavía está luchando para revertir las consecuencias de esa decisión y continúa tomando decisiones motivadas ideológicamente».

A diferencia de España, que tiene programado el fin de la energía nuclear para 2035, la mayor parte de los países europeos han defendido esta tecnología en los últimos años. Eslovaquia firmó hace unas semanas un acuerdo con Estados Unidos para construir un nuevo reactor nuclear; Polonia está desarrollando un programa nuclear; lo mismo ocurre con República Checa, Bulgaria y Suecia, que han expresado su apuesta oficial por expandir la nuclear, algo que también ocurre en Alemania e Italia. Esta política energética la comparte también la propia Agencia Internacional de la Energía (AIE).

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