Las aerolíneas se encomiendan a la CNMC para que frene el 'tasazo' de AENA
La última vez, el regulador instó al gestor aeroportuario a bajar las tarifas un 0,44% para fomentar el tráfico aéreo

La presidenta de la CNMC, Cani Fernández. | EP
Las aerolíneas confían en el criterio de los expertos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para que evite la subida de las tasas aeroportuarias. El gestor de la red de aeropuertos, AENA, lleva años diseñando un plan —que anunció oficialmente el pasado martes— con el que busca invertir cerca de 10.000 millones en sus infraestructuras a través de las tarifas aéreas. Este movimiento llega tras obtener un récord de beneficios, invertir cerca de 1.000 millones de euros en el último año en el extranjero y pulverizar el dato de tráfico aéreo.
Uno de los elementos que más inquieta a la CNMC es precisamente el tráfico aéreo. Y es sobre esto último sobre lo que más énfasis hace la empresa participada en un 51% por el Estado para justificar la subida en el nuevo DORA (Documento de Regulación Aeroportuaria). Por un lado, argumenta que es necesario aumentar las tasas para acometer nuevas inversiones y mejorar la infraestructura para la futura demanda. Por otro lado, existen acusaciones de las aerolíneas de que el gestor subestima el tráfico aéreo, lo que le genera ingresos extra que pueden aumentar más con la subida de tarifas.
Las aerolíneas alertan de que, si aumentan las tasas, se reducirá el tráfico aéreo. Como informó este medio, el gestor ha perdido 300.000 pasajeros en vuelos nacionales por su pugna con este asunto en el último año. Recientemente, las eléctricas lo han podido comprobar con la tasa de retribución de las redes, que se fijó por debajo de lo que esperaban las energéticas porque la CNMC no quería que aumentara el recibo de la luz de los consumidores.
Desde el sector aéreo existen dos perspectivas. Las compañías subrayan que aumentar las tarifas aeroportuarias puede suponer un golpe en el precio del billete, un aspecto sensible para el regulador. AENA defiende que el billete «solo subirá 43 céntimos (que representa la subida media anual de las tarifas)», mientras que otras voces autorizadas del sector remarcan que «los miles de millones en inversiones se trasladarán directamente al billete».
No sería la primera vez que la CNMC corrige a AENA. La sala de Supervisión Regulatoria ya se pronunció a favor de las aerolíneas en el último DORA que aprobó AENA para el periodo de 2022 a 2026 y propuso bajar un 0,44% anual las tarifas. El regulador esgrimió que la propuesta del gestor aeroportuario de aumentar las tasas un 3,29% anual hasta 2026 «no estaba justificada» y defendió «la sostenibilidad económica de la red aeroportuaria y el fomento de la recuperación del tráfico aéreo».
AENA dice que las aerolíneas se están confundiendo y que cada aeropuerto tiene una tasa distinta, por lo que los aeropuertos pequeños tienen tarifas más competitivas que pueden permitir incentivos para que lleguen nuevas rutas. Pero la pregunta que se hace el sector es esta: «Si tiene las tasas tan bajas, ¿por qué el 85% de todo el tráfico está en 10 aeropuertos, y el resto, 26 aeropuertos, están al 30% de su capacidad?».
Crítica de las dos patronales
El gestor de la red de aeropuertos, AENA, ha logrado en los últimos días un hecho casi sin precedentes en el sector: la crítica conjunta de las dos grandes asociaciones de las aerolíneas que aglutinan a las compañías nacionales e internacionales. «La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés) y la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) de España han pedido una reducción anual del 4,9% (sin incluir la inflación) en las tasas aeroportuarias españolas durante los próximos cinco años».
Se trata de «un nivel compatible con el mantenimiento de un plan de inversión aeroportuaria de casi 10.000 millones de euros durante el mismo periodo y con la mejora de la competitividad económica de España. Las aerolíneas rechazan esta propuesta, alegando que AENA viene subestimando de forma sistemática el crecimiento del tráfico aéreo, y hacen hincapié en el extraordinario incremento de los rendimientos procedentes de los costes de una regulación excesiva».
El DORA es el instrumento a través del cual se definen las condiciones mínimas necesarias para que las compañías aéreas puedan acceder a las infraestructuras aeroportuarias (pistas de aterrizaje, terminales) y a una serie de servicios básicos (limpieza, seguridad y handling) de la red de aeropuertos de AENA. Este documento se define cada cinco años e incluye también una previsión de las tarifas que las compañías aéreas deberán pagar por la utilización de ciertos servicios. Dichas tarifas repercuten posteriormente en los billetes de los viajeros a través de las llamadas tasas aeroportuarias.
