El Gobierno no puede con una montaña: por qué se retrasa (otra vez) el AVE a Málaga
Las condiciones meteorológicas, la seguridad de los operarios y el suministro de materiales marcan el restablecimiento

Talud afectado en Málaga | Álex Zea / Europa Press
El Gobierno ha retrasado una vez más la reapertura de la línea del AVE Málaga-Madrid (ahora se ha previsto para finales de abril de 2026). Se trata del tercer aplazamiento en apenas unas semanas. El motivo es una combinación de factores geológicos, de seguridad y de logística técnica alrededor de un talud ubicado en una zona montañosa que han obligado a Adif a cambiar el plan inicial.
El inicio de los problemas se produjo tras el derrumbamiento del talud al paso del Ave a su paso por Álora el pasado 4 de febrero, días después del accidente de Adamuz del 18 de enero. La línea ya presentaba problemas pero esta circunstancia lo agravó todo.
Los retrasos vienen derivados de la necesidad de realizar con seguridad los procesos de reparación de este talud. Así lo ha asegurado el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, que ha manifestado que el Ejecutivo de Pedro Sánchez trabaja las 24 horas del día para restablecer el AVE Málaga-Madrid, en cuyos trabajos se prima la «seguridad de los trabajadores».
Las dudas aumentan alrededor de las reparaciones y no se puede descartar que la reapertura de este tramo vuelva a demorarse. Se revisará el estado del remozamiento cada 15 días para ir dando paulatinamente el visto bueno.
Este retraso ha generado mucha polémica porque deja a Málaga sin AVE directo durante la Semana Santa, un golpe duro para el turismo que ha provocado fuertes críticas de la Junta de Andalucía y los empresarios hoteleros. Fundamentalmente, el aplazamiento se debe a varios factores entremezclados entre sí: condiciones del terreno, condiciones meteorológicas y los cambios de estrategia para doblegar al talud.
1. Inestabilidad del terreno
Tras el desprendimiento inicial el 4 de febrero, el terreno quedó extremadamente inestable. Durante las primeras dos o tres semanas, los técnicos ni siquiera pudieron meter maquinaria pesada en la zona porque el suelo era prácticamente lodo. Según ha explicado Adif, lo primero fue garantizar que el talud no siguiera moviéndose mientras los operarios trabajaban, lo que retrasó el inicio real de la reconstrucción.
2. El cambio de estrategia: de parche a obra estructural
Inicialmente se pensó que bastaría con limpiar la vía y asegurar los muros existentes. Sin embargo, tras analizar el estado del talud, se descubrió que los muros de contención restantes no eran seguros. Se tomó la decisión de demolerlos por completo y rebajar la pendiente del talud para que el riesgo de nuevos desprendimientos desapareciera definitivamente. Esto convierte una reparación de emergencia en una obra de ingeniería de gran envergadura.
3. Fabricación de componentes a medida
El desprendimiento no solo desplazó tierra sobre la vía, sino que destrozó el aparato del carril (el sistema de desvíos y cruces). Estas piezas no se compran directamente, sino que tienen un periodo de fabricación de meses. Se trabaja en habilitar al menos una vía con una solución provisional, pero la normalidad total no llegará hasta que estas piezas se instalen.
4. Impacto de las lluvias continuas
El episodio de lluvias que afectó a la provincia durante febrero y principios de marzo impidió el avance de los trabajos de tierra, ya que para compactar y estabilizar un talud se necesitan periodos de tiempo seco que no se dieron hasta hace poco.
Así las cosas, la intención, según ha subrayado el delegado del Gobierno, es restablecer al 100% el servicio «cuanto antes». En relación con el anuncio de la Junta de Andalucía de estudiar una posible reclamación por los perjuicios económicos que ocasiona esta incidencia en la provincia de Málaga, Pedro Fernández ha insistido en el trabajo «las 24 horas del día» y en que el precio del billete es más bajo como consecuencia del transbordo que hay que hacer.
