El atentado del Estado Islámico en Kabul deja ya al menos 161 muertos

Por: AFP

Política y conflictos
El atentado del Estado Islámico en Kabul deja ya al menos 161 muertos
Foto: Aamir QURESHI

Al menos 161 personas murieron y otras 150 resultaron heridas en el doble atentado suicida perpetrado el jueves por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el aeropuerto de Kabul, según el último recuento de víctimas divulgado este viernes.

Las claves: el balance de la doble explosión todavía no está claro y las víctimas podrías aumentar en las próximas horas. El terrible atentado del jueves ha hecho que varios países occidentales, entre ellos España, hayan adelantado el final de sus misiones de evacuación y hayan salido definitivamente de Afganistán.

El canal local Tolo no detalló si entre las víctimas se encuentran los 13 soldados estadounidenses muertos y los otros 18 heridos en el doble atentado de ayer en las cercanías del aeropuerto, por lo que la cifra de víctimas mortales podría ascender a más de un centenar.

Por su parte, el Pentágono ha informado de que 13 soldados estadounidenses han perdido la vida en el ataque y 18 han resultado heridos, la mayor pérdida del ejército estadounidense en Afganistán desde 2011.

«Hay muchas mujeres y niños entre las víctimas. La mayoría de las personas heridas están en estado de trauma y conmoción», ha dicho un exfuncionario del ministerio de Salud a AFP.

El grupo yihadista Estado Islámico reivindicó el ataque, que agrava la dramática situación en el aeropuerto de Kabul, inmerso en una operación de evacuación a contra reloj para sacar del país a miles de extranjeros y afganos bajo protección occidental.

En el peor momento desde el inicio de su mandato, un conmovido presidente Joe Biden prometió «perseguir» a los autores del ataque y hacerles «pagar» sus consecuencias y llamó «héroes» a los soldados caídos. El 31 de agosto, plazo máximo de retirada de las tropas estadounidenses, debe terminar esta operación que, según Washington, permitió evacuar a más de 100.000 personas.

Los talibanes, a través de su portavoz Zabihullah Mujahid, condenaron «firmemente» el ataque, pero señalaron que «tuvo lugar en una zona donde las fuerzas estadounidenses son responsables de la seguridad». Muchos afganos, especialmente en las zonas urbanas, no creen las promesas talibanes y temen un régimen igual de brutal y fundamentalista como el instaurado entre 1996 y 2001.