José Carlos Rodríguez

Adiós, Ataturk

El golpe de Estado en Turquía no era algo previsto, pero tampoco era imprevisible. Kemal Ataturk es el creador de la moderna Turquía. Un país que, bajo el Imperio Otomano, vivió un siglo XIX de profunda decadencia, que abocó en el desastre de la I Guerra Mundial. Ataturk lo quería reenganchar al marchamo de la historia, que es moderno y secular. Él era militar, y la institución castrense ha sido desde entonces la custodia del legado del “padre turco”. El Ejército ha expulsado del poder a los gobiernos que se han desviado del laicismo. Después, siempre ha devuelto el poder para que se someta al albur democrático.

Opinión

Adiós, Ataturk
José Carlos Rodríguez

José Carlos Rodríguez

Elegí vivir de contar lo que acaece. De todas las ideas sobre cómo debemos convivir, la libertad no me parece la peor.

El golpe de Estado en Turquía no era algo previsto, pero tampoco era imprevisible. Kemal Ataturk es el creador de la moderna Turquía. Un país que, bajo el Imperio Otomano, vivió un siglo XIX de profunda decadencia, que abocó en el desastre de la I Guerra Mundial. Ataturk lo quería reenganchar al marchamo de la historia, que es moderno y secular. Él era militar, y la institución castrense ha sido desde entonces la custodia del legado del “padre turco”. El Ejército ha expulsado del poder a los gobiernos que se han desviado del laicismo. Después, siempre ha devuelto el poder para que se someta al albur democrático.

Lo hizo en 1960, cuando el gobierno abrió la mano a la extensión del islamismo. El golpe de 1971 tuvo como finalidad poner fin al impasse político del momento, pero el de 1980 se saldó nada menos que con una nueva Constitución. En 1997, el Ejército retomó el poder y adoptó medidas como la prohibición de cubrirse la cabeza con pañuelos en las Universidades, o el cierre de madrasas.

Erdogan ha estado en el punto de mira del Ejército desde el comienzo. En 1998 fue condenado a cinco años de inhabilitación para cargo político por leer en público, como alcalde de Estambul, un poema islámico. En 2003 se convirtió en primer ministro, y en 2014 en presidente. La presidencia tiene un carácter arbitral más que ejecutivo, pero Erdogán la ha nutrido de poder a costa de la Ley y de la endeble democracia turca. Y desde ahí ha establecido lazos con Estado Islámico, y otros grupos terroristas, como Hamas. Erdogan ha acercado al país al islamismo mucho más de lo que nunca lo estuvo desde 1923. Si hubo algún momento en el que cabía esperar un golpe desde el Ejército es este. Por eso, aunque el polvo de las armas aún no deja ver con claridad lo ocurrido, es innecesario pensar que se trata de un autogolpe de Erdogan para acelerar su camino hacia el poder absoluto. Que la navaja de Occam está para usarla.

Además, si hubo o no un golpe genuino es menos relevante, en este momento, que la limpieza que está realizando el régimen en el Ejército y la judicatura. Este puede ser el adiós definitivo a la Unión Europea, y la reconsideración del papel de la segunda potencia militar de la OTAN en la Alianza Atlántica, y el fin de la Turquía de Ataturk.

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