Joseba Louzao

Diluir la historia con memoria

«Siempre se trata de sumar cifras y episodios de lo más diverso para defender que existió un conflicto, que todas las partes sufrieron y que debemos pasar página pacíficamente»

Opinión

Diluir la historia con memoria
Foto: | EFE
Joseba Louzao

Joseba Louzao

Historiador especializado en el mundo contemporáneo y profesor universitario. Bilbao, 1983.

Este sábado se iba a intentar homenajear de tapadillo al etarra Henri Parot en Mondragón. Parot fue uno de los protagonistas más crueles de la historia criminal de la banda terrorista. Recuerden, por ejemplo, el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza en diciembre de 1987. Los organizadores pretendían encubrirlo bajo el manto de la denuncia de la política penitenciaria y un juez de la Audiencia Nacional consideró que no se podía lesionar derechos fundamentales sin tener prueba alguna de que se fuera a producir en la marcha ningún delito. Al final, los convocantes cancelaron la marcha y la sustituyeron por concentraciones en las plazas de las localidades vascas bajo el lema «No a la cadena perpetua. Derechos Humanos, convivencia y resolución». Repitan conmigo: derechos humanos y convivencia.

Este enésimo episodio forma parte de una batalla por la memoria que se está produciendo en el País Vasco y, por extensión, en el resto del país. En verano, hubo una campaña alimentada desde diferentes tribunas del nacionalismo vasco para atacar el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, inaugurado en Vitoria en junio de este mismo año. Se embestía contra esta institución y contra sus responsables por ejercer lo que se consideraba una defensa de una memoria selectiva. Y, por supuesto, con la pretensión de manipular la historia reciente. Un histórico dirigente de la izquierda abertzale, incluso, arremetió desde las páginas del Diario de Noticias contra el Memorial calificando a sus integrantes de sabandijas y gusanos que se alimentan de carroña. Ya saben ustedes, todo sea por el cuidado y la corrección en la conversación pública. El texto pasó por el filtro editorial del periódico sin problema alguno.

A las críticas injustas, se ha sumado un nuevo museo de la memoria vasco, planeado por Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos del Gobierno Vasco, para 2023. Según lo anunciado, el proyecto va a incluir espacios sobre la Guerra Civil, la violencia de ETA, la de extrema derecha, el abuso de poder y la resistencia frente a la violencia. Creo que se vislumbra la intención de este otro centro. Utilizar la memoria para diluir y desdibujar lo ocurrido. O si no, imaginen una propuesta semejante con otro contexto traumático. Lo comprendió a la perfección el recientemente fallecido Joseba Arregi desde hace años, siempre se trata de sumar cifras y episodios de lo más diverso para defender que existió un conflicto, que todas las partes sufrieron y que debemos pasar página pacíficamente. Todo por la convivencia. Como el propio Arregi tituló uno de sus artículos de prensa, «cuando todo es nada y todos nadie».

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