Roberto Herrscher

Doscientos cuarenta mil extras

Entradas gratis para 240.000 cariocas, para que las tribunas se vean llenas, a toda hora y en las más estrambóticas disciplinas deportivas. La imagen es lo único que vale, y si hace falta repartir entradas a diestra y siniestra, todo está justificado.

Opinión

Doscientos cuarenta mil extras
Roberto Herrscher

Roberto Herrscher

Periodista, licenciado en sociología y profesor universitario. Master en Periodismo por la Universidad de Columbia y posgrado del Instituto para el Desarrollo de Periodismo Internacional de Berlín (IIJB), reside en Barcelona, donde dirige el Master de Periodismo BCNY.

Entradas gratis para 240.000 cariocas, para que las tribunas se vean llenas, a toda hora y en las más estrambóticas disciplinas deportivas. La imagen es lo único que vale, y si hace falta repartir entradas a diestra y siniestra, todo está justificado.

Un cable de Reuters informa que con estos billetes podrán entrar a las gradas de los deportes menos populares en Brasil como el golf, el rugby o el hockey. “Hay varios deportes que son desconocidos para los jóvenes, como el golf y el rugby. Queremos enseñar a los niños cómo jugar a estos deportes y trasmitirles los valores olímpicos”, ha indicado el director de comunicaciones de Río 2016, Mario Andrada.

Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Río que están a punto de comenzar encontraron esta solución de las entradas gratis ante la falta de espectadores en muchos de los deportes menos populares y las ruedas eliminatorias, porque más allá de los records, los finales de infarto y los saltos inhumanos, aquí manda la televisión. Y en la televisión la muchedumbre es imprescindible.

Ya estamos a las puertas del comienzo olímpico, y no puede haber claros en los estadios.

Los juegos de Pekín en 2008 y Londres en 2012, con la televisión transmitiendo las 24 horas, tuvieron llenos de público, pero los anteriores no llegaron al 80 por ciento. Y esto no puede volver a pasar.

Cuando los organizadores de Rio 2016 vieron que se acercaba el día del inicio y muchos turistas no venían por la epidemia del Zica o la inseguridad, y muchos locales encontraban las entradas demasiado caras, se lanzaron a esta campaña de regalo en escuelas y clubes deportivos.

A partir de hoy, nadie debe hablar de otra cosa. En los telediarios tomarán un papel secundario las negociaciones secretas entre políticos, las campañas electorales vergonzosas, los planes económicos de ruina y el desplome de derechos laborales. Por un mes nos emocionaremos todos con deportes de los que no habíamos oído hablar hace unas horas.

Pero para que sea un éxito el show que importa, tiene que haber miles y miles de extras en las más extrañas disciplinas gritando y agitando banderitas.

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