Aurora Nacarino-Brabo

El PSOE o la pena

En la vida, uno puede ser objeto de ardorosas pasiones capaces de congregar a las masas o del odio más encendido, que siempre doblega y paraliza al enemigo. Puede caer en gracia, como un cómico bendecido, o puede suscitar antipatías, como un villano de cine. Lo que no se puede es dar pena.

Opinión

El PSOE o la pena
Aurora Nacarino-Brabo

Aurora Nacarino-Brabo

Politóloga y periodista, aunque, en realidad, sólo sé de fútbol

En la vida, uno puede ser objeto de ardorosas pasiones capaces de congregar a las masas o del odio más encendido, que siempre doblega y paraliza al enemigo. Puede caer en gracia, como un cómico bendecido, o puede suscitar antipatías, como un villano de cine. Lo que no se puede es dar pena.

El PSOE tiene innumerables problemas. La penitencia, todavía no saldada, de haber tenido que gestionar la peor crisis económica en muchas décadas. Un contexto internacional adverso para la socialdemocracia, que en toda Europa aparece menguante y desnortada. La fragmentación del sistema de partidos tradicional, con la irrupción de dos nuevos rivales en la izquierda y en el centro. La creciente tensión del eje centro-periferia que, como un elemento de tortura, parece destinado a desmembrar a la formación. Un liderazgo débil y traicionado. Un nuevo liderazgo que nace con el pecado original de la deslealtad. Un partido fracturado. Y un pleno de investidura del que no se puede salir intacto.

Ante tamaña colección de dolencias, se han multiplicado los análisis de tertulia, los editoriales de prensa, las tribunas, los comentarios en redes sociales que tratan de guiar al PSOE en esta hora negra de su historia. Se suceden los buenos consejos y las lecciones. No faltan quienes se lamentan de ver al gran partido que vertebró nuestra democracia en esta encrucijada. Son muchas las voces que aseguran que “el PSOE es necesario”. Es “la izquierda responsable frente al avance del populismo”, dicen. Cuánto debemos a los socialistas”, recuerdan.

Sucede, sin embargo, que la mayoría de quienes así se pronuncian no vota al PSOE ni piensa hacerlo. El PSOE ha dejado de apasionar a las masas progres y de concitar los salivajos de la derechona. Ha dejado de competir por la Champions y ya solo brega por mantenerse en primera. Como el equipo humilde, asomado al abismo del descenso, el PSOE da pena. Y en la vida se puede dar todo menos pena.

 

Hoy elSubjetivo está en modo VERSUS. Lee también la opinión de Antonio García Maldonado.

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