THE OBJECTIVE
Irene Cacabelos

El Reino que quiso seguir siendo Unido

Pero finalmente Escocia decidió que a la menos de momento merece la pena seguir formando parte de la Gran Bretaña. Esa Nación de Naciones que nada tiene que ver con España, pero en la que el inquilino del Palau de la Generalitat quiso ver un espejo en el que reflejar sus ansias de consulta.

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El Reino que quiso seguir siendo Unido

Pero finalmente Escocia decidió que a la menos de momento merece la pena seguir formando parte de la Gran Bretaña. Esa Nación de Naciones que nada tiene que ver con España, pero en la que el inquilino del Palau de la Generalitat quiso ver un espejo en el que reflejar sus ansias de consulta.

Como en casi todas las contiendas, lo importante es el resultado y en el caso de Escocia, la respuesta fue NO. 

No las tenían todas consigo en Londres ni en Bruselas, ni siquiera en Madrid, desde donde se aguardaba con inquietud el veredicto de las urnas.

Pero finalmente Escocia decidió que a la menos de momento merece la pena seguir formando parte de la Gran Bretaña. Esa Nación de Naciones que nada tiene que ver con España, pero en la que el inquilino del Palau de la Generalitat quiso ver un espejo en el que reflejar sus ansias de consulta.

Los partidarios del referéndum catalán no ocultaban su envidia ante la jornada electoral escocesa aunque mucho me temo que esperaban un resultado diferente . Un Sí que diese un empujón a su causa, sobre todo de cara al exterior, pero no ha podido ser .

Hay quien dice que lo importante es poder votar pero objetivamente: ¿Es comparable el ambiente que se ha respirado en Escocia estas últimas semanas a la realidad de Catluña? Tengo mis dudas al respecto.

En las jornadas previas a la votación partidarios del Sí y del No hacían campaña en el más absoluto de los respetos. Incluso hemos visto imágenes de familias que acudían a depositar su voto juntas, pero en las que había simpatizantes de una y otra causa. Y lo más significativo: el perdedor presentó su dimisión inmediata tras la derrota. Eso sí que debería producir «envidia».

Es duro reconocerlo pero todavía tenemos que tomar mucho Cola-Cao para que nuestra sociedad alcance ese grado de madurez que se nos resiste. Entretanto, en las próximas semanas seguiremos entretenidos con la hoja de ruta de Artur Mas. A estas horas todavía está cargando la pluma para firmar el decreto de la Ley de Consultas. ¿Se lo estará pensando?

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