Nicmer Evans

Escasez de democracia y referéndum

Quien convoca al Referéndum Revocatorio en Venezuela, no logra movilizar ni liderar a las mayorías para otras cosas, y al menos que sea para recoger las firmas necesarias para la activación definitiva, es poco probable que ninguno de los liderazgos actuales tanto de gobierno como de oposición de derecha venezolana logre motivar a un pueblo que hoy lo que desea son soluciones concretas, cansados de las colas, y peor aún, ahora afectados por el hambre como consecuencia de la depauperación salarial a niveles denigrantes.

Opinión

Escasez de democracia y referéndum
Nicmer Evans

Nicmer Evans

Politólogo, M.Sc. Psicología Social, comunicador alternativo, Director de Visor 360 Consultores. Marea Socialista.

Quien convoca al Referéndum Revocatorio en Venezuela, no logra movilizar ni liderar a las mayorías para otras cosas, y al menos que sea para recoger las firmas necesarias para la activación definitiva, es poco probable que ninguno de los liderazgos actuales tanto de gobierno como de oposición de derecha venezolana logre motivar a un pueblo que hoy lo que desea son soluciones concretas, cansados de las colas, y peor aún, ahora afectados por el hambre como consecuencia de la depauperación salarial a niveles denigrantes.

Sin embargo, debemos ser conscientes que el Referéndum, aun cuando es la alternativa más democrática para destrancar el juego político venezolano, no es ni de cerca, la acción más efectiva que impacte en el inicio de la mejora del camino que hoy recorre y padece la mayoría del pueblo venezolano.

La escasez de divisas es aún mayor que la escasez de democracia, y eso ya es decir bastante. Se dice que la estabilidad de un gobierno, e incluso de un modelo en Venezuela depende proporcionalmente de la estabilidad del precio del petróleo, y hoy se comprueba, con el agregado de un gobierno con el extravío del modelo y sin voluntad de legitimación democrática.

Queda esperar la reacción popular, única herramienta que con su legitimidad podrá definir el rumbo a pesar de la leguleyería de un sector y la pretensión del secuestro de los derechos de todos sólo para algunos, la ambición de poder no puede estar por encima del bien de las mayorías.

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