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Fukushima: no aprendemos

Tres años después de las explosiones en la central nuclear de Fukushima, el gobierno japonés ha autorizado la vuelta a sus domicilios a los 357 residentes registrados de la zona de Miyakoji.

Tres años después de las explosiones en la central nuclear de Fukushima, el gobierno japonés ha autorizado la vuelta a sus domicilios a los 357 residentes registrados de la zona de Miyakoji, que fueron evacuados junto a otras 160.000 personas tras el desastre nuclear de marzo de 2011. El Gobierno, que ya trató de que este regreso se produjera el pasado mes de octubre pero que contó con la oposición de los evacuados, da así un paso más en su intento de recuperar la normalidad tras el desastre, aunque muchos residentes no volverán. Algunos, porque afirman que el Gobierno quiere utilizarlos como conejillos de India antes de autorizar más retornos, sobre todo después de la polémica decisión gubernamental de elevar el límite de exposición a la radiación anual permitida desde 1 a 20 milisieverts [mSv]. Y otros no regresarán porque cuentan en sus familias con niños y adolescentes, centro de un debate que está teniendo lugar en Japón.

Las autoridades sanitarias de Fukushima reconocen un incremento del número de niños y adultos jóvenes que presentan síntomas de cáncer. Hay que recordar que en Fukushima vivían casi 375.000 niños cuando se produjo el accidente nuclear que liberó ingentes cantidades de radiación a la atmósfera. Hasta ahora, se han reportado 75 casos de probable cáncer de tiroides en menores de 18 años, de los que 33 casos están confirmados. El dato es motivo de alarma, teniendo en cuenta que el cáncer de tiroides afecta normalmente a menores de 14 años en una tasa de una o dos personas por millón. Y hay quien recuerda que Chernobyl ha causado ya más de 6.000 casos de cáncer de tiroides en niños y adolescentes, que empezaron a detectarse pasados tres o cuatro años del accidente pero cuyo período de latencia puede prolongarse a décadas. No obstante, funcionarios japoneses justifican el aumento de casos en el hecho de que es ahora cuando se están haciendo pruebas precisas para buscar esta patología a una gran población infantil.

En España, antes del próximo 5 de julio, Nuclenor (Endesa e Iberdrola) podrá solicitar la reapertura de la central de Garoña, una decisión que, según Mariano Rajoy, será puramente técnica y “no política” y a la cual no se le quiere dar publicidad para no poner sobre alerta a la población española. Santa María de Garoña, junto a Cofrentes, tiene una vasija construida con materiales de una empresa holandesa que está causando alarma mundial al haberse detectado fisuras en varios reactores nucleares por un más que probable problema de calidad del acero empleado en su fabricación, algo que podría dar lugar "a un problema a nivel mundial" porque afectaría a unos 350 reactores de un total de 450 que existen en todo el mundo. Y yo os pregunto, ¿debemos arriesgarnos?

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