José Antonio Montano

La apuesta de Pascal

«Al final Ciudadanos se irá por el sumidero electoral en compañía de ese país habitable por el que apostó»

Opinión

La apuesta de Pascal
Foto: J.J. Guillén| AP
José Antonio Montano

José Antonio Montano

Más escritor que periodista. Desclasado y centrifugador.

Lo de Ciudadanos con Arrimadas son las maniobras desesperadas de un partido póstumo. Está siendo bonito, pero ya da igual. No por ello está dejando de tener una pequeña utilidad: retratar a Sánchez y a su PSOE. Pero también da igual. Lo que está haciendo Arrimadas con un partido póstumo y sin fuerza es lo que tendría que haber hecho Rivera cuando el partido estaba vivo y alcanzó su máxima fuerza. Ahora no hay nada que hacer y todo da igual.

El PSOE pacta los Presupuestos con Bildu y con ERC, con las mofas de Echenique a Ciudadanos, y Arrimadas sigue pegada como una lapa. Está haciendo lo correcto, lo único relevante que puede hacer con su partido póstumo. Se equivocará si no se despega al final, en el ultimísimo momento: el de la votación definitiva. Pero hasta entonces hace bien en seguir pegada a Sánchez. Es la calavera (guapísima) que le recuerda no solo que es mortal, sino también que es un impresentable.

He pensado en la célebre apuesta de Pascal, que podría aplicarse al caso. Arrimadas –que será fulminada en las próximas elecciones por un electorado que seguirá corriendo hacia su ruina– está postulando un país que no existe: el país del consenso, naturalmente; el país que tendría que estar gobernado en este momento por una Gran Coalición para bregar con lo que está viviendo y lo que se le viene encima. Por una Gran Coalición o por un PSOE que pactara los grandes asuntos con el PP: acordándolos con él, no tratando de imponerlos como ha hecho hasta ahora.

Al final Ciudadanos se irá por el sumidero electoral en compañía de ese país habitable por el que apostó. Esta apuesta es pascaliana porque ese país es lo único que merece la pena, y si no existe daría lo mismo ya estar vivo o muerto: la simple ventaja de apostar por él compensaría la probabilidad de que no existiera. En el caso de Pascal, en su apuesta por Dios, por la grandeza de la ganancia; en el caso de Arrimadas, por la miseria de la pérdida. Y perderá.

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