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La hispanoesfera en tiempos de populismo

Foto: Carlos Garcia Rawlins | Reuters

El mundo de habla española es hoy una de las cinco grandes comunidades culturales del siglo XXI, junto con la de habla inglesa, china, árabe y francesa. Hay unos quinientos millones de hispanoparlantes, entre ellos cabe destacar los cerca de cincuenta millones que viven en Estados Unidos, lo que convierte a este país en la segunda nación -después de México- con mayor número de hispanohablantes.  Solo el chino cuenta con un mayor número de hablantes nativos. Además de esta ventaja demográfica, el español cuenta con una proyección internacional extraordinaria, gracias al hecho de que es el idioma oficial de veintiún países. Tan solo el inglés cuenta con un mayor número de países que lo tienen como idioma oficial. Luego hay diversos factores geoestratégicos que han contribuido a la pujanza del mundo de habla española. América Latina ha recibido cada vez más atención internacional. La creciente demanda de materias primas ha contribuido a hacer de América Latina una región de importancia capital para numerosos países. Los dos países más grandes del mundo hispano, México y Argentina forman parte de G20. En la economía digital el español también desempeña un papel muy importante gracias al hecho de que es el tercer idioma más utilizado en Internet. Por último, caben destacar los factores de índole cultural que han contribuido al auge global del español; el boom de literatura hispanoamericano no sólo contribuyó a renovar la lengua española sino ante todo logró que lectores de todo el planeta se sintieran atraídos por América Latina.

El chavismo ha sido especialmente dañino para el mundo de habla española debido a su empeño por propagar ideas en contra del legado hispano

 

España ha desempeñado un papel fundamental en la consolidación de la hispanoesfera en el ámbito global. El éxito de la transición democrática en los años setenta hizo de España un referente internacional, especialmente en América Latina, contribuyendo a que muchos países de esta región, consolidaran la democracia tomando el modelo español como referente. Desde entonces los gobiernos de España iban a utilizar su creciente prestigio para fortalecer los vínculos de todos los países del mundo de habla española y contribuir a su desarrollo y estabilidad política. Las cumbres iberoamericanas, creadas bajo iniciativa de España y Portugal en 1991 lograron el doble objetivo de fortalecer la cohesión de la comunidad iberoamericana e impulsar su proyección internacional.

La hispanoesfera en tiempos de populismo

Foto: Carlos García Rawlins | Reuters

Desde los años ochenta, varias empresas españolas se convirtieron también en las principales inversoras en América Latina, y a la vez España comenzó a atraer a mucha emigración hispanoamericana; de esta forma se consolidó una verdadera comunidad hispanoparlante a ambos lados del Atlántico, y esta vez iban mucho más allá de los tradicionales lazos afectivos con un constante intercambio de personas, productos, servicios y capitales. En el ámbito cultural España también hizo mucho por impulsar la hispanoesfera. El premio Cervantes se convirtió en el más prestigioso del mundo hispanoparlante, e iba a homenajear a grandes figuras de la literatura en español, como son Jorge Luis Borges, Camilo José Cela, Octavio Paz, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.  España también tomó consciencia de la importancia de ser la cuna de un idioma universal que tenía cada vez más demanda. En 1991 se fundó el Instituto Cervantes con el objeto de promover la lengua y la cultura en español. A pesar de que ningún gobierno ha invertido en la promoción del español lo que debía, lo cierto es que el Instituto Cervantes ha logrado estar presente en los cinco continentes. Más recientemente, el Cervantes ha hecho causa común con México y Colombia en la promoción del idioma, bien consciente de que estos dos países, con mayor población hispanoparlante, deben liderar esta causa.

Sin embargo, varios factores políticos amenazan la estabilidad de la Hispanoesfera, especialmente el populismo, un fenómeno global que se ha propagado con fuerza por el mundo hispano. El representante principal de esta tendencia ha sido Hugo Chávez, cuyo programa de izquierda radical degeneró en un régimen dictatorial hoy en día representado por Nicolás Maduro, que además ha arruinado a Venezuela. Firmemente comprometido con Cuba y su régimen, Chávez aspiró a propagar lo que él denominaba el socialismo del siglo XX por toda América Latina, lanzando iniciativas como ALBA, la Alianza Bolivariana para Las Américas como alternativa al modelo de integración económica de MERCOSUR.

 

La hispanoesfera cuenta con una gran cohesión interna gracias a lo mucho que se han propagado los nativos hispanoparlantes

 

El chavismo ha sido especialmente dañino para el mundo de habla española debido a su empeño por propagar ideas en contra del legado hispano, especialmente la de que el descubrimiento de América fue una tragedia, lo que le llevó a renombrar el tradicional Día de la Hispanidad, el 12 de octubre, como Día de la Resistencia Indígena. Lanzó también una campaña de desprestigio contra Cristóbal Colón, falsamente acusándole de genocidio, y contribuyendo así a que varias estatuas del gran navegante y descubridor desaparecieran. En España, el partido Podemos que representa la misma ideología de izquierda radical populista que el chavismo ha simpatizado también con estas ideas, propagando ideas sobre el imperio español más propias de la leyenda negra que de la historiografía moderna. Con el fin de renegar de todo lo significa el legado hispano, representantes del chavismo han argumentado incluso que América Latina no pertenece a la civilización occidental, aunque eso sí, no han sido capaces de explicar en ese caso a qué civilización pertenece.

Si bien el chavismo ha sido la corriente populista más extendida por América Latina, ha habido otras que también suponen una amenaza para sus generalmente frágiles instituciones democráticas; un fenómeno más reciente es el de Bolsonaro en Brasil, esta vez de ideología derechista y nacionalista, que recuerda mucho a esa larga lista de líderes carismáticos que se hicieron con el poder en Iberoamérica con la promesa de poner orden frente al caos de la partidocracia y acabaron liquidando la democracia.

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Jair Bolsonaro, en el Foro Económico Mundial en Davos. | Foto: Arnd Wiegmann | Reuters

Más allá de las fronteras del mundo hispano, otro fenómeno populista que amenaza a la hispanosefera es el de Donald Trump. Una de sus promesas más polémicas fue la de hacer un muro en la frontera con México, y más grave aun fue identificar la inmigración hispana con la delincuencia. El prestigio del mundo hispano depende en buena medida de su imagen en Estados Unidos. Por esta razón bajo el influjo de una comunidad hispana cada vez mejor instalada e influyente en la sociedad estadounidense, se han promovido iniciativas como la de dar a conocer la contribución hispana a la construcción de Estados Unidos. Todo ello se ve seriamente amenazado por el discurso de un nacionalismo excluyente que argumenta que la hispanoesfera no tiene lugar en un país construido por anglosajones.

La hispanoesfera cuenta con una gran cohesión interna gracias a lo mucho que se han propagado los nativos hispanoparlantes

La hispanoesfera cuenta con una gran cohesión interna gracias a lo mucho que se han propagado los nativos hispanoparlantes, a su extraordinaria cultura y a factores de índole política y económica que han contribuido a acercar a sus pueblos y a que tomen consciencia de ser una gran comunidad cultural. Su prestigio como cultura está también muy vinculado al de sus países, por eso resultan tan nocivos los fenómenos populistas que amenazan su solidez institucional y la democracia, o el nacionalismo excluyente que crece al norte del Rio Grande. A pesar de todo, por ahora los vientos por los que discurre el siglo XXI le siguen siendo favorables.

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