Víctor de la Serna

Los anglosajones reaccionan ante China

«La intimidación es un arma escogida por China, más que el inicio de verdaderos conflictos militares, para asegurarse la primacía económica en la región y confirmarse como primera potencia ante la retirada de Estados Unidos»

Opinión

Los anglosajones reaccionan ante China
Foto: Ahn Young-joon| Reuters
Víctor de la Serna

Víctor de la Serna

Periodista generalista a la antigua usanza, ha acabado especializándose en comunicación, cocina, vinos, baloncesto y las calles de Madrid.

Dentro de la partida de ajedrez político, económico y bélico que se está jugando en Asia, exacerbada por el vuelco talibán en Afganistán, no es la peor noticia que las tres grandes potencias anglosajonas -con ausencia, quizá por ahora, de la cuarta: Canadá- hayan formado una alianza militar claramente dirigida a contrarrestar el creciente expansionismo de China. Llamada Aukus -acrónimo de Australia, UK y US-, esta alianza va a tener un primer efecto práctico con impacto: Estados Unidos va a proporcionar a Australia su tecnología para que construya submarinos nucleares. Hay algún punto en el aire, porque los australianos son signatarios del Acuerdo de No Proliferación Nuclear y no tienen la intención de abandonarlo, pero encontrarán una fórmula.

Alentada por el repentino vacío en Asia Central, China está acelerando sus maniobras de presión militar, desde los vuelos hacia Taiwan hasta la expansión de su flota de submarinos nucleares, que es lo que los tres países anglosajones -constituidos en una suerte de OTAN del Pacífico, aunque más unida que la actual OTAN- quieren contrarrestar.

La intimidación es un arma escogida por China, más que el inicio de verdaderos conflictos militares, para asegurarse la primacía económica en la región y confirmarse como primera potencia ante la retirada de Estados Unidos y la falta de recursos económicos del otro candidato, la Rusia de Putin.

La retirada norteamericana parece menos dramática con esta iniciativa antichina que redora el blasón internacional de Joe Biden, pero, sobre todo, se contesta por primera vez a lo que desde hace años parece ser un monólogo chino. En Pekín prefieren presionar para sacar ventaja económica que regresar a la época de las guerras civiles alentadas y alimentadas desde la capital china. Pero esa hegemonía económica que buscan no es como la de otras grandes potencias anteriores: China es hoy un gigante científico, tecnológico, fabril y capitalista con el dictador comunista más duro desde el propio Mao Zedong. Es una combinación demasiado explosiva para el mundo debilitado por la pandemia y la crisis climática.

Falta por ver si estas iniciativas de las democracias en el Pacífico pueden suscitar algún repunte de iniciativa en Europa y en el marco atlántico. Sería igual de importante.

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