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Jesus H. Cifuentes

La resaca será dura, Perico

Este país se parece cada vez más a la metáfora de este lobo de mar solitario que han encontrado momificado en las costas de Filipinas. Era el  marino alemán de 59 años, Manfred Fritz Bajorat, desaparecido en 2009. Este aventurero alemán comenzó este viaje con su mujer en el año 2008. Posteriormente rompieron y ella murió después de cáncer.

Opinión

La resaca será dura, Perico

Este país se parece cada vez más a la metáfora de este lobo de mar solitario que han encontrado momificado en las costas de Filipinas. Era el  marino alemán de 59 años, Manfred Fritz Bajorat, desaparecido en 2009. Este aventurero alemán comenzó este viaje con su mujer en el año 2008. Posteriormente rompieron y ella murió después de cáncer.

Nuestro país el pobre, también recorre un camino de aventuras cuajadas de encuentros y desencuentros, y actualmente navega a la deriva del desgobierno más desnortado de su historia. Pedro Sánchez, arrimado sin duda al calor de una pareja equivocada, la de Ciudadanos, es previsible que más tarde o más temprano rompa el idilio de lo que sin duda ha sido un amor pasajero, un ligue de verano, un polvo de una noche.

Y ni al padre ni a la madre de ambas criaturas les ha parecido bien ese enlace, y ahí solos que los han dejado. Es poco concebible que sus escarceos con la derecha, aunque en primera instancia fueran los pechos de una tía buenorra, le pasen factura en el futuro, porque lo que es la sociedad verdaderamente progresista y de izquierda, no está para jugar a ese polvete rápido propiciado por el ansia viva que regala el maquillaje. La resaca será dura, Perico.

La izquierda, la de verdad de la calle, la que padece las tiranías de los poderosos y que viaja con una mano delante y otra detrás dado el escarnio al que nos han sometido, no está para ese tonteo de los pijos engominados tan pegados al sillón del poder. Aquí venimos a trabajar, “señorías”, no a hacer el payaso. Y si de esta no somos capaces de hacer un pacto de izquierda consecuente, apaga y vámonos.

El barco a la deriva nos apunta a una ruta de navegación que pasa por unas nuevas elecciones en Junio. ¡Señor, qué cruz! Desde luego que este culebrón desde el punto de vista guionístico da para una serie bien emocionante, pero desde la realidad que amanece cada día es desesperante y vergonzante, porque la sociedad que ha votado un cambio en la manera de hacer política y en su contenido, se está quedando cada vez más ojiplática ante el bochornoso espectáculo. Y en las próximas elecciones, ya no sabremos a cual de todas las momias votar…

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