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Enrique Calvet Chambon

La semana trágica

«Este plumilla osa afirmar que el estado político de la Nación España es calamitoso e incluso comatoso»

Opinión
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La semana trágica

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | Eduardo Parra (EP)

Nos parece un enfoque interesante analizar lo acaecido en política española, en la semana que termina, como un todo, como un acto político diseñado en fases. En principio debía ser una semana marcada por el debate sobre el «estado de la Nación», cosa peliaguda en España porque ya nadie sabe muy bien qué es la Nación, y menos la Nación española, incluso entre muchos de los que creen que existe todavía. Pero, precisamente, este debate ya había quedado unilateralmente cerrado el domingo pasado en el trucado y obscenamente manipulado homenaje al llorado Miguel Ángel Blanco. ¡Ante el jefe del Estado!

En ese acto supimos que España, para PSOE (actual), UP, y separatistas diversos, filoterroristas de alta o baja intensidad, es un país de fronteras  indeterminadas que linda con otro país que forman las provincias vascongadas y que inventó Sabino Arana, el racista, y probablemente, con otros países iguales y similares. Quedaba debidamente enterrada la idea de que la Nación española fuera un conjunto de ciudadanos, simples derechohabientes a un DNI español, libres, iguales y solidarios. Con eso se daba un primer paso pidiendo unidad «urbi et orbi» hacia la nueva visión de la Nación que quedará explicitada por Bildu y ERC en la Ley de Memoria Democrática. Y se pedía unidad con los herederos de ETA, y no tan herederos, para participar en la conducción de la «nación española».

Ya ha habido muchos brillantes análisis sobre esta aberración, por lo que seguiremos con los siguientes pasos en esta semana trágica, pero sí queremos recordar que ETA fue un enemigo feroz de la democracia española a la que quería «derrotar». La gran mayoría de los crímenes de toda especie, y los más crueles, se produjeron bajo la democracia y contra el Estado democrático que querían destruir. Y acabar con la democracia española sigue estando en el ideario totalitario de Bildu. Ustedes sacarán las conclusiones.

«Si alguien conoce alguna nación de la OCDE en que un gobernador regional puede ser recibido como jefe de Estado para plantear la secesión, que nos avise»

Volvamos al siguiente paso del acto político. Consistió en unas jornadas parlamentarias en que se quiso convertir primero el «estado de la Nación», en un debate de políticas económicas a corto ante la adversa coyuntura económica. Vista la situación política, eso no es el debate, ya que de todas las crisis se sale, de la destrucción de una Nación, no. De hecho las alternativas de medidas económicas  a corto son pocas, algunas medidas gustan (la gratuidad de transportes RENFE) y en esas discusiones siempre debería estar la Comisión Europea y el BCE.

Pero las jornadas parlamentarias tenían una segunda parte y un segundo objetivo: preparar la mayoría que aprobara «La Ley de Memoria Democrática» ahora llamada también Ley Bildu, y perfeccionar el blanqueo total del mismo Bildu, así como de ETA, para consolidar un gobierno de coalición que permita profundizar año y medio más en el desguace de España, sólo que ahora, más humillantemente todavía. Y el éxito ha sido total. Pero quedaba la guinda del pastel de esta semana. Se ha producido el viernes con la recepción solemne del jefe de otro «país» igual que España y que es, precisamente, la Cataluña ibérica. Y nada más ni nada menos que para negociar de igual a igual sobre un referéndum de autodeterminación y sobre la horrible represión sobre los indultados y cómplices. 

Es decir, la represión sobre otros de los mayores destructores de la democracia española. Y esto último pasa con total normalidad política y banalización absoluta del ataque que supone a la democracia y a la Constitución. Si alguien conoce alguna nación de la OCDE en que un gobernador regional tiene la facultad de ser recibido como jefe de Estado para plantear una secesión o en el que los restos de una banda terrorista (Baader Meinhoff, Brigade Rosse, OAS,…) imponen a la Nación su visión de la Historia reciente le agradeceríamos que nos avisara.

Como este modesto plumilla no lo conoce, osa afirmar que el estado político de la Nación España es calamitoso, y si se observa la reacción de la gran masa de ciudadanos, e incluso la actitud de la oposición posible en este hito histórico, puede que sea un estado comatoso. Y así empieza el veraneo.

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