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Hola izquierda, ¿hay alguien ahí?

«La crisis de la izquierda no es de votos, es de ideas, de identidad y de valores, todo ello perdido en la ambición desesperada por conservar el poder»

Opinión

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz. | Europa Press


Aunque la izquierda ha ganado ocho de las 14 elecciones generales celebradas en España desde el comienzo de la democracia, el voto de la izquierda ha estado siempre más sometido a fluctuaciones. Sus votantes parecen ser más susceptibles al desánimo y a refugiarse en la abstención. «Desde la refundación del PP en 1989, el PP ha sumado en cada elección alrededor de 11 millones de votos, sin muchas oscilaciones. Los movimientos se han debido siempre a trasvases internos y temporales dentro del mismo bloque. En cambio, las variaciones de voto en la izquierda no han sido absorbidas dentro del mismo bloque ideológico, yendo a veces en gran medida a la abstención», afirman José Juan Toharia y Andrés Medina, máximos responsables de la empresa encuestadora Metroscopia.

El votante de la derecha parece más fiel, independientemente de las opciones que tenga delante. Una mayor parte del votante de izquierdas, en cambio, se queda en casa antes de respaldar a un candidato con el que no se siente identificado. «Por ejemplo», recuerdan los responsables de Metroscopia, «cuando Zapatero perdió cuatro millones de votos en 2011, muchos de ellos acabaron en la abstención; cuando Rajoy perdió cuatro millones de votos en 2015, casi todos fueron a Ciudadanos».

Los expertos detectan ahora de nuevo una desmovilización del electorado de izquierda, insatisfecho con la gestión del Gobierno. Eso puede afectar tanto al Partido Socialista como a Podemos, con la incógnita de cuál será el papel futuro de Yolanda Díaz. Esto no equivale ni mucho menos a un pronóstico de victoria de la derecha; la base electoral de la izquierda es aún considerable y queda tiempo más que suficiente para imprevistos que alteren el actual panorama político.

Sin embargo, lo que está en juego en estas próximas elecciones generales, previstas para el mes de diciembre, es algo más que una fluctuación de la masa electoral de la izquierda de la que, como siempre ha ocurrido, no tardaría mucho en recuperarse. Si la izquierda pierde las elecciones esta vez, se atisba una compleja remodelación de ese sector político, en el que ni el PSOE ni Podemos tienen garantizada su supervivencia. Una  remodelación de la que puede surgir una izquierda muy diferente a la que hemos conocido hasta ahora y que puede estar apartada del poder durante mucho tiempo.

Ni siquiera un resultado en diciembre que permita la reproducción de la coalición actual asegura a largo plazo la existencia de un proyecto de izquierdas coherente y confiable. El Frankenstein (segunda parte) desdibujaría aún más el perfil de la izquierda y comprometería en última instancia su futuro tanto como una derrota electoral. La crisis de la izquierda no es de votos, es de ideas, de identidad y de valores, todo ello perdido en la ambición desesperada por conservar el poder.

«Si no se viera favorecido por el fanatismo ideológico de algunos de sus seguidores, el destino electoral de Podemos no sería muy diferente al de Ciudadanos»

Los cuatro años del Gobierno de coalición no es una experiencia de la que la izquierda sale reforzada como proyecto político. Podemos ha fracasado estrepitosamente en todas las facetas. Ha fracasado, sobre todo, en la gestión, pero también ha arruinado su reputación como el referente político y moral que un día pretendió ser. Si no se viera favorecido por el fanatismo ideológico de algunos de sus seguidores, el destino electoral de Podemos no sería muy diferente al de Ciudadanos.

Tampoco el PSOE como partido sale reforzado de esta etapa en el poder. Cualquier decisión, acertada o desacertada, ha sido responsabilidad exclusiva de Pedro Sánchez, que ni siquiera se ha molestado en aparentar un debate interno. El destino del PSOE está ahora sometido, como nunca antes lo ha estado, a la suerte y voluntad de su máximo dirigente.

Alguna forma de recomposición en la izquierda parece, por tanto, inevitable, en un futuro próximo, que se vería acelerada y dificultada en el caso de su salida del poder. La escasez de líderes y de ideas puede hacer que esta recomposición sea larga e incierta. La eliminación de cualquier atisbo de disidencia dentro del PSOE deja a Sánchez manos libres para gestionar el futuro a su antojo, por lo que es difícil que prevalezcan los intereses partidistas sobre los personales. La desaparición de la socialdemocracia puede condenar a la izquierda a un modelo de frente único latinoamericano que Pablo Iglesias va lentamente perfilando desde los platós.

33 comentarios
  1. danif

    El gran Paquito d’ Rivera , músico cubano, aparte de su excepcional preparación musical , tiene otra habilidad, la calidad de sus análisis. En una entrevista en La Vanguardia, antes de su actuación en el El Palau describía el régimen cubano » El socialismo es como un cajero automático que está roto, y que pese a eso se forma una fila de pelotudos y que, aunque vean que no funciona, siguen yendo»
    La manera de que un número grande de personas y a pesar de tantas y reiteradas evidencias, continúan en la cola es que dentro de ella hay expertos que les convencen y hasta les aseguran que el cajero es verdad que no funciona hoy pero funcionará “mañana” , intentando justificarlo con libros , periódicos y películas “ recomendados”. Y si por esto reciben una subvención , este grupo ( comerciales y productores) no son “tan pelotudos”: De todos modos , ambos grupos tienen una coincidencia vital, el que nunca han cambiado de residencia a países con cajero automático roto .

  2. Grossman

    Empecemos por el final.

    Podemos no ha fracasado solo se le ha visto el culo, con perdón, el culo comunista, son comunistas disfrazados, algo usual en los marxistas leninistas.

    Se cambian el nombre PCE, IU, Podemos pero son lo mismo. Pablo Iglesias es un comunista de libro, you tube está lleno de sus deposiciones y ahora en la Complu da lecciones sobre revoluciones, es decir, como imponer sus dictaduras, da lecciones de dictadura, de izquierdas, en una universidad pública mantenida con nuestro dinero.

    El PSOE, hoy solo el sanchismo, el partido ha desaparecido, llega al poder por una frase del Juez de Prado acusando a Rajoy de prevaricación en un juicio que no trataba de ese tema, la frase fue anulada pero es que !ahora el sanchismo y la izquierda ha legalizado ese delito de malversación de fondos que llevó a la moción de censura por escándalo de corrupción!!!!!!

    No creo que el voto de derechas sea más fiel que el de izquierdas, al contrario, no he visto gente más fanática que la de izquierdas, ante los gobiernos más nefastos y destructivos de la democracia, callan, jamas veras a nadie del PSOE criticando a Sánchez por más avergonzado que este. Si, se quedan en su casa callados, asqueados y cómplices de la destrucción de su país.

    No he visto críticas más duras contra Rajoy que las que han vertido durante años gran parte de la derecha, con razón, pero todos estaremos de acuerdo que Rajoy está a años luz de Zapatero y Sánchez. Aunque quizás fue responsable de que viniera el sanchismo.

    Leí el otro día que los jóvenes cada vez son más de derechas o de extrema derecha, estoy de acuerdo, un joven de 20 años le espera una vida de esfuerzos en formación, bajos salarios, un ejército de jubilados, miles de funcionarios que le harán la vida imposible, una deuda descomunal y unos políticos de izquierda desvergonzados riéndose en su cara yendo de vacaciones a NY en falcon.

    Olvídese de tópicos, el cambio ya es transversal como en Andalucia que era socialista para la eternidad.

  3. LibertyValance

    En 2010, en pleno estertor del zapaterismo, vino un pariente mío a España. En un momento determinado cogió un taxi, y, el taxista, con esa verborrea que suelen usar y sin que nadie le hubiera preguntado, empezó a hablar, arremetiendo contra la «mierda de gobierno», y la ruina en que nos estaba metiendo, etc, etc. etc….Al acabar el viaje, en la despedida, el viajero le deseó que en las elecciones que se aproximaban tuviera el acierto de votar bien. El taxista dijo: ¡Ah, no, yo votaré al psoe!. Pero…¿no está usted despotricando contra el psoe y el gobierno?. Sí, pero es que a un tío abuelo mío lo mataron los nacionales.
    Desengáñese Caño. En España se vota según quien mató al tío-abuelo lejano que cayó en la maldita guerra civil. Como la ganaron los nacionales, éstos mataron a más tíos-abuelos que los rojos, con lo que los descendientes de los tíos-abuelos rojos son mas que los descendientes de los tíos-abuelos nacionales.
    Es la única explicación que le veo al hecho absurdo de que el psoe, que nos ha arruinado ya tres veces con ésta, siga teniendo votantes y ganado elecciones. Los malditos tíos-abuelos.

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