THE OBJECTIVE
Ignacio Vidal-Folch

Las serpientes de verano

«Venecia y ‘Nessie’ alegraban el agosto infantil, que era largo. Ahora, las serpientes de verano son otras, más veraces pero mucho menos estimulantes»

Opinión
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Las serpientes de verano

Imagen de Venecia.

El agosto infantil era largo. A falta de noticias políticas de relevancia, o de periodistas en las redacciones para cubrirlas –pues también ellos, los periodistas, solían disfrutar de vacaciones pagadas: ¡qué dadivoso era el sistema!-, cada verano, indefectiblemente, Venecia se hundía

Nuevas mediciones demostraban que el nivel del agua había subido medio centímetro desde la última cata, y si no se ponía urgente remedio pronto la planta baja de los palacios estaría anegada, luego el primer piso, etcétera, hasta que sólo asomarían de la Laguna los santos de los frontones de los edificios más altos y las cúpulas de las basílicas. Así que pasasen unos años Venecia sólo se podría visitar con traje de neopreno, bombona de oxígeno y pies de pato. Sería una verdadera catástrofe.

Si la sequía de noticias en la redacción del periódico era extrema, también se podía contar con algún bendito telex de la agencia Efe según el cual la torre de Pisa, que como todos sabían, está inclinada debido al inestable subsuelo, se había inclinado unos centímetros más, y «los expertos» barajaban soluciones para evitar que el día menos pensado acabase desplomándose, con la subsiguiente gran pérdida para el patrimonio cultural de la Humanidad.

Como ambas noticias podían ilustrarse con bellas imágenes de la ciudad de los canales y de la icónica torre, la página quedaba bastante apañada, aunque en el periódico de la competencia tus colegas se riesen, detectando que con estas noticias estabas registrando el fondo de los cajones en busca de algún último mendrugo reseco, como el enterrado vivo rasca la tapa del ataúd.

Pero lo más bonito del verano –estoy hablando, señores, de mucho tiempo atrás; hablo de antes, incluso, de los «posados en bikini» de Ana Obregón con los que se daba por inaugurada la temporada de baños— era el monstruo del lago Ness.

«Algunos diarios siguen dando pábulo todavía hoy a esta bonita leyenda que venía de las brumas de Escocia»

Con una rápida inmersión en internet constato que algunos diarios siguen dando pábulo todavía hoy, acaso como discreto homenaje a sus redactores más veteranos, a esta bonita leyenda que venía de las brumas de Escocia: la aparición, o el avistamiento, del monstruo del Loch Ness, o del lago Ness, conocido como Nessie, que dio pie a la denominación de «serpiente de verano» para ese tipo de noticias que mantienen una relación conflictiva con la realidad pero dan que hablar. 

El monstruo habita en las profundidades fangosas del lago y de vez en cuando emerge a la superficie. Hacia mediados de agosto podía contarse con las declaraciones de algún lugareño que aseguraba haberlo visto con sus propios ojos, y con alguna fotografía en borroso blanco y negro en la que podía apreciarse la negra silueta del largo cuello y la cabecita del monstruo flotando sobre las relucientes ondas del lago melancólicamente encajado entre roquedales, que conferían a la invención un contexto de realismo y verosimilitud.

O con las declaraciones de algún biólogo o de algún paleontólogo invariablemente escéptico sobre la posibilidad de la existencia de Nessie y su supervivencia en aguas dulces. Un verano se fletó un minisubmarino para explorar el fondo fangoso y herboso del Loch Ness, en busca del monstruo o por lo menos de alguna huella suya. No se encontraron, pero claro, eso no significaba que automáticamente quedase descartada su existencia. Quizá se escondía. Otro año, en fin, circuló la posibilidad de que el lago Ness estuviera comunicado con el Océano por algún conducto subterráneo, por el cual el monstruo iba y volvía…

«La cortina de agua anunciaba el fin del veraneo y el próximo regreso a las aulas horribles…»

(Este año hemos asistido a un meritorio esfuerzo por entretenernos con las declaraciones de unos pilotos en el Congreso de los Estados Unidos, a cuenta de los ovnis: parece que el Gobierno custodia una nave extraterrestre enterita y hasta los restos biológicos de un marcianito, pero por desgracia la noticia no ha tenido seguimiento). 

Venecia y Nessie alegraban el agosto infantil, que era largo. Hacia finales de mes solía estallar una tormenta de verano que duraba un par de días y podía provocar algunas inundaciones. Todo quedaba empapado. La tierra y las plantas desprendían aromas deliciosos pero apenas se podía salir de casa. La cortina de agua anunciaba el fin del veraneo y el próximo regreso a las aulas horribles… que podían ser una solución, después de todo. 

Ahora, el agosto del adulto es breve y las serpientes de verano son otras, también previsibles y mucho más veraces pero mucho menos estimulantes. Los incendios forestales asolarán el solar patrio y toda la cuenca mediterránea, California y hasta Canadá. Se aguarda un otoño caliente. Llega otra crisis económica que nos hará más redundantes y prescindibles. En fincas provinciales se urdirán conspiraciones políticas. La ola de calor se llevará por delante a unos cuantos viejecitos. Vendrán más pateras y naufragios, y los cuerpos de muchos ahogados vararán en nuestras playas. Grandes batallas en Ucrania, con sus estadísticas de bajas.   

Era mucho mejor Venecia y Nessie y la torre de Pisa, y hasta las melancólicas tormentas de verano.

  

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