THE OBJECTIVE
David Mejía

Una reseña de 'Tierra firme'

«El libro es una buena biografía de Pedro Sánchez: carece de todo rigor fáctico, pero retrata con extrema precisión el temperamento del protagonista»

Opinión
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Una reseña de ‘Tierra firme’

Ilustración de Alejandra Svriz.

Es un detalle que en la tercera página de Tierra firme, bajo el título y el nombre del Pedro Sánchez, aparezca el siguiente texto: «Con la colaboración de Irene Lozano». Es cierto que aparece en una letra minúscula, pero esta clase de libros rara vez acreditan a sus verdaderos autores (es curioso que les llame escritores fantasma cuando los verdaderos fantasmas son los firmantes). Y aunque Pedro Sánchez tenga experiencia firmando cosas que no ha escrito, en el subgénero de memorias políticas lo habitual es no mentar al plumilla. De lo que no tengo constancia es de que otros escritores fantasma estuvieran colocados a dedo en instituciones públicas por los políticos firmantes. Irene Lozano es directora de Casa Árabe, cobra cerca de 100.000 euros anuales, y no me consta que haya pedido una excedencia para escribir el libro; entiendo que lo ha escrito en su tiempo libre: a partir de las siete de la tarde entre semana, y sábados, domingos y festivos. Sería poco decoroso que lo hubiera escrito en su horario laboral.

El libro es una buena biografía de Pedro Sánchez: carece de todo rigor fáctico, pero retrata con extrema precisión el temperamento del protagonista. La lectura se parece a contemplar el retrato de un señor vestido de Napoleón: no hay revelación histórica (sabemos que no es Napoleón), pero es revelador que haya querido retratarse con pose de Napoleón. 

El índice onomástico sirve para delinear el relato, conectar los puntos y ver aflorar una forma. Sabrán que no aparece el nombre de Carles Puigdemont. El motivo, según le dijo el presidente a Susana Griso, es que el libro abarca hasta el 23-J, y Puigdemont no era todavía un socio. Es poco convincente, porque tampoco nombra a Oriol Junqueras, Gabriel Rufián, Arnaldo Otegi o Mertxe Aizpurua. Sí aparecen La Pija y la Quinqui, Beach House, Taylor Swift, James Rhodes o Rosalía. Y por supuesto, Alberto Núñez Feijóo y Marcial Dorado. De aquella foto dice: «En cualquier otro país de Europa le habría impedido presentarse a unas elecciones (…) En muchos países existe verdadera preocupación por cómo el crimen organizado amenaza las estructuras del Estado». Pedro Sánchez es muy sensible con la ejemplaridad de la oposición: «La mendacidad es un rasgo de la personalidad política de Feijóo», remata. 

Habla menos de los indultos que de Óscar López, y menos de Óscar López que de Donald Trump. La medida de gracia se menciona de pasada, como una decisión difícil que tomó con el apoyo de su consejero: José Luis Rodríguez Zapatero. Del borrado del delito de sedición y del retoque del delito de malversación no he visto nada. Hay dos capítulos dedicados al feminismo, donde no menciona a quien era su ministra de Igualdad, Irene Montero, ni a quien sigue siendo la Secretaria de Igualdad del PSOE, Andrea Fernández. No se menciona el fiasco de la ley del sí es sí, ni la inclusión por parte de Bildu de terroristas y colaboradores en sus listas electorales. Sí hay una crítica explícita al terrorismo de ETA y una llamada al respeto a sus víctimas: el necesario para denunciar al eslogan «Que te vote Txapote». Y todo esto rodeado de mucho europeísmo, mucha Ucrania, mucho cambio climático y unas cuantas fotos. Una de ellas es con la selección de fútbol femenina, campeona del mundo. El expresidente de la Federación Luis Rubiales y el exseleccionador Jorge Vilda han sido cortados de la foto.

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