Iglesia de los Sanchistas de los Últimos Días
«La resistencia es la consigna del sanchista. Resistir a la vergüenza, a la corrupción, a la mentira, a la traición a la democracia de la Constitución de 1978»

Ilustración de Alejandra Svriz.
Dice Óscar López, un tipo que antaño espiaba las saunas del suegro de Sánchez, que la culpa del fracaso del PSOE en Aragón es de Javier Lambán por criticar al Puto Amo y hacer política facha. No se equivoquen: a López, candidato a fracasar en Madrid ante Ayuso, no se le ha calentado la boca. Se trata de un aviso a los críticos en un momento en el que son cada vez más altos los rumores dentro del Partido Socialista contra el presidente. De hecho, no es casualidad que un día después de las palabras de Felipe González diciendo que no votará a Sánchez, escuchamos declaraciones bochornosas —perdón por el pleonasmo— tanto de Patxi López como del otro López, el investigador saunista.
La aparición de estos dos no es accidental. Está calculada. En comunicación política es necesario en ocasiones que haya un suicida que se descuelgue con una idiotez bochornosa muy censurable, pero que consigue que llegue el mensaje. El recado del dúo López es que no comportarse como un miembro disciplinado del culto de adoración sanchista es ayudar a la derecha y a los «ultras». En pocas palabras: sin Sánchez ganan los otros; lo que se puede traducir como «sanchismo o desempleo».
El miedo a tener que trabajar fuera de la política es difícilmente contenible. Está muy estudiado en la dinámica de los sistemas parlamentarios: según aumenta la posibilidad de perder el sueldo público, va justificándose la censura al dirigente que lo pone en riesgo. No es una cuestión de ideas, ni de moral u honradez. Se trata de conservar el empleo. De ahí que las críticas al PSOE de Sánchez solo provengan de socialistas jubilados o purgados, como Cusculluela, Tomás Gómez, Lobato o Susana Díaz.
García-Page no cuenta entre los críticos: es el Partido Campesino de la Alemania comunista, el Fraga de Franco, el Tamames de Carrillo, o cualquier analista moderado del diario oficial del sanchismo. No en vano, la ministra Milagros Tolón —el espíritu de Jardiel Poncela me tienta a hacer un chiste pero no lo haré—, y que resulta ser la candidata de Sánchez para desbancar a Page, ha dado la razón a Óscar López.
«Tal vez el último acto de fe sanchista consista en negarlo todo: negar la derrota, negar la corrupción»
La resistencia es la consigna del sanchista. Sí, claro, resistir a la vergüenza, a la corrupción, a la mentira, a la traición a la democracia de la Constitución de 1978. No me extrañaría que se fundara la Iglesia de los Sanchistas de los Últimos Días, sobre todo si consiguen una subvención de la Unión Europea. Harán lo que sea para evitar la estampida masiva en el partido, la huida de muchos buscando otro sol bajo el que calentarse, otro dirigente que los coloque en un cargo. Confiarán en el periodismo mágico de Intxaurrondo y del resto de sus muppets de los medios. Buscarán enemigos imaginarios, como los tecnoligarcas. Se presentarán como los paladines de la batalla antifascista.
Y, mientras tanto, los fieles del sanchismo seguirán cantando en los congresos del PSOE, con el puño izquierdo alzado hacia el cielo (o hacia Moncloa, que viene a ser lo mismo), esperando que el líder les multiplique los panes, los peces y los cargos de libre designación. Quizá algún día el Foro de Sao Paulo les reconozca como una rama autónoma del socialismo teológico y se celebre el milagro de Ferraz: el pan partido, el voto evaporado y la esperanza transmutada en escaño. Todo sea por la sagrada causa de resistir, aunque sea resistir a la realidad.
Tal vez el último acto de fe sanchista consista en negarlo todo: negar la derrota, negar la corrupción, negar incluso el paso del tiempo o del Falcon. Dirán que fue mentira que colonizaron el Estado, que amnistiaron a los golpistas para seguir en Moncloa, que blanquearon el terrorismo de ETA, o que fueron amigos de la dictadura de Venezuela. Cuando llegue el colapso, lo celebrarán como una victoria espiritual, un logro de la resistencia infinita contra el fascismo, y pondrán en un altar los retratos de Sánchez y Zapatero. Puede ser, pero en el Gobierno de España estará la derecha. Espero que para bien.