The Objective
José Antonio Montano

La última chapa de los Goya

«En cuanto al patriota, según el acomodaticio Del Molino, Sánchez: qué hastío ya del sujeto. Ahora resucita el ‘No a la guerra’, o sea, se pone la última chapa de los Goya»

Opinión
La última chapa de los Goya

Imagen generada mediante IA.

Yo no estoy para la historia, la verdad. En los follones históricos (y los bélicos son los follones históricos por antonomasia) lo que me sale es el grito cionaresco: «¡Abominable Clío!». Clío era la musa griega de la historia. Y la historia es eso que les dejo a mis criados. O que les dejaría, si los tuviera. Como no los tengo, yo mismo debo manejarme con la historia desde mi sillón. Hasta que mi sillón estalle con alguna de las bombas que lanza la historia.

Lo llamativo es que no nos hemos movido ni un milímetro de las Guerras Médicas. Los griegos y los persas sí se han movido, sin embargo. Al mando de los otrora racionales griegos está hoy el alocado Trump, sin Leónidas alguno en lontananza. Al mando de los persas unos Jerjes muy raros, verdugos de Alá. Por otra parte, entre los griegos hay quienes piensan como los persas; y entre los persas quienes piensan como los griegos y quisieran vivir igual. No falta el Efialtes de turno, que esta vez ha caído en nuestro país. Como uno de sus ministerios da un millón, los bardos españoles han empezado a cantar el patriotismo del vendepatrias. Se ha adelantado el acomodaticio Del Molino, rápido como el rayo.

También el que da el millón, o sea, The Puentete, ha desplegado una bandera de España en su perfil de Twitter. No falla lo del patriotismo como último refugio de quienes ya saben. Ahora se muere por España el que ha destruido su sistema ferroviario, impidiendo que los españoles puedan transitar por ella. Es un retorno tácito a la España de los cantones la promovida por el ministrete.

Yo no soy neutral, pero soy escéptico y estoy cansado. Me posiciono con los iraníes (sobre todo con las iraníes) que han estado luchando contra los ayatolás y querrían quitárselos de encima: lo que a ellos (sobre todo a ellas) les parezca bien. No confío en las soluciones posibles que vengan de fuera, sobre todo si vienen del patán Trump empujado por el patán Netanyahu. También estoy con los israelíes que se defienden de los ayatolás y quieren eliminar su régimen, si eso fuera posible. Estoy con unos y estoy contra otros, pero sin operatividad. Por eso me limito a observar la historia desde mi sillón, lanzando únicamente cables emocionales y sé que inútiles.

«Alguien de su entorno se ha dado cuenta de lo que atisbó Errejón en sus discursos falangistas: que el populismo sin nacionalismo no va a ninguna parte»

En cuanto al patriota, según el acomodaticio Del Molino, Sánchez: qué hastío ya del sujeto. Ahora resucita el No a la guerra, o sea, se pone la última chapa de los Goya, la traca final en cuestión de chapas: volviendo a darnos la de 2003, precursora del retornado guerracivilismo. Qué cortedad de miras más irrisoria la suya. Alguien ha tenido una iluminación en su entorno (tal vez él mismo) y se ha dado cuenta de aquello que atisbó Errejón con sus iniciales discursos falangistas: que el populismo sin nacionalismo no va a ninguna parte. El propio PSOE pudo haber sido aquel Podemos-Vox que reventase las urnas. Pero de la misma manera que la imposibilidad en España de aquella combinación nos libró de ella, para el PSOE es demasiado tarde ya. Salvo que los españoles sean más tontos aún de lo que han demostrado.

En algo tiene razón el acomodaticio Del Molino: la derecha española siempre fue la traidora efectiva de lo que proclamaba pomposamente. Lo que no ve (¡se lo tapan las anteojeras acomodaticias, y puede que ya el sueño del millón!) es que la izquierda española es hoy la que exactamente ocupa aquel lugar. Sin que la derecha española haya terminado de desocuparlo del todo. ¿Entienden mi derrotismo?

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