Los apóstoles del hamor
«Digamos que la derecha hace la guerra en blanco y negro, mientras que el señor Sánchez hace una guerra sucia con las tecnologías de última generación»

Ilustración de Alejandra Svriz.
Hay una manera astuta de hacer la guerra que consiste en la desacreditación del contrario, y a ella se vienen dedicando pacientemente el Gobierno y sus medios subvencionados. Este proceder es antiguo y tiene mucha sabiduría en sí, así como alguna maldad. Veámoslo con cierta calma. El mal, cuando es lento, goza en espesor y eficacia. Cuando desde la Moncloa crean un bulo para manchar al adversario ya se ha puesto en marcha la maquinaria. Antes de que Sánchez haya trasladado un papel de un despacho a otro, los socialistas ya están empapelando al señalado señor, cargándole con sutiles culpas y pecados venideros. Es algo así como la fiesta de la anticipación, que ganan cronológicamente convirtiendo estas fiestas burocráticas en penas aristocráticas para demostrar que la gente bien también peca y los socialistas son los beneficiarios.
Sánchez se dedica a difundir en tono populachero (que le sale fatal) cada miércoles las culpas atribuidas a los señores de la derecha. Están convirtiendo la biografía de la derecha en un pecado disperso de odio que ya comprende todo lo que hace y dice un señor que no les vote a ellos.
España es vieja en estas sabidurías y sus sapiencias se están enriqueciendo en nuevas herramientas para cazar a los odiadores, parece que todos ellos conservan la virtud de reescribir la ley de los presupuestos con un decretazo o dibujar un nuevo delito con faltas de ortografía para salir del paso en la legislatura. Bueno, pues sobre todo esto se fundamenta el nuevo socialismo, más los jaleos nocturnos de las saunas y otros negocios del entorno de la esposa. Es natural que el señor Sánchez ahora salga de paso con la guerra del señor Trump, demonio feo en buena hora, justo cuando las mentiras sobre los trenes salían a la luz. Es vergonzoso y peligroso pasar los días y gestionar las pruebas a favor del Gobierno y en contra de unas víctimas que han visto como los culpables no dimitían y aquí no ha pasado nada.
A la derecha no le está ganando la guerra la dialéctica estos socialistas, pero le está haciendo mucho daño la leyenda de culpables que escriben sobre la marcha: Suárez, Julio Iglesias, Isabel Durán, Nacho Cano, Vito Quiles… De momento, la señora Isabel Durán ha conseguido denunciar todas las verdades que se han presentado como bulos con el tema del DNI digital; poca gente se enterará de que no es un bulo y menos aún pedirá repetición electoral. Digamos que la derecha hace la guerra en blanco y negro, mientras que el señor Sánchez hace una guerra sucia con las tecnologías de última generación, acompañado de los «apóstoles del hamor». Digamos que la derecha juega al dominó y al parchís mientras la izquierda juega al ajedrez y hace la trampa que nadie o casi nadie puede desenterrar.