¡Señorita, yo no he sido!
«A la vista del informe final del panel de expertos sobre el apagón del pasado 28 de abril, es muy difícil concluir que Red Eléctrica no falló»

Ilustración generada mediante IA.
El pasado 20 de marzo se publicó el informe final sobre el apagón del 28 de abril de 2025, informe en el que el panel de expertos convocado por ENTSO-e ha estado trabajando casi 11 meses. ENTSO-e es la asociación que agrupa a los 40 operadores de sistemas eléctricos europeos, entre ellos la propia Red Eléctrica de España (REE). Para aquellos que pensaban que este informe iba a sentar cátedra definitiva sobre los responsables del apagón, el panel de expertos aclara que su mandato es otro y que se limita a dos cosas: 1) identificar las causas raíz del apagón; y 2) proponer recomendaciones y observaciones que contribuyan a reforzar la seguridad del sistema eléctrico y a reducir las probabilidades de que un apagón vuelva a ocurrir. Y afirma que su mandato no contempla ni «la interpretación de la legislación aplicable» ni «la identificación de responsabilidades por incumplimiento de las obligaciones legales».
Sorprende por eso que REE se apresurara a sacar una nota de prensa ese mismo día sentenciando «Red Eléctrica no falló» y afirmando que las conclusiones del informe «evidencian que no hay incumplimiento ni conducta atribuible a REE que pudiera ser causa del cero eléctrico del 28 de abril». No perdía REE la ocasión para señalar las causas raíz que el informe atribuye a las empresas de generación, olvidándose, sin embargo, de las que el propio informe le atribuye.
La reacción del operador del sistema le traía recuerdos a este columnista de aquellas escenas en el colegio Estudio, cuando, en medio de un tumulto en clase, un alumno, quizá con algo que ocultar, se adelantaba a levantar la mano y decirle a la profesora: «¡Señorita, yo no he sido!», para a continuación señalar a otros compañeros de aula. Porque lo cierto es que, en estos 11 meses desde el apagón, Red Eléctrica ha querido deslizar el mensaje subliminal de que ella es solo un actor más, un alumno más diríamos, del sistema eléctrico español, cuando en realidad ¡es el profesor!
En efecto, la ley 24/2013 del Sector Eléctrico, en su artículo 30, asigna a Red Eléctrica funciones muy relevantes como operador del sistema, la principal de ellas «garantizar la continuidad y seguridad del suministro eléctrico y la correcta coordinación del sistema de producción y transporte». Y también le asigna la función de «impartir las instrucciones necesarias para la correcta operación del sistema eléctrico de acuerdo con los criterios de fiabilidad y seguridad que se establezcan, y gestionar los mercados de servicios de ajuste del sistema que sean necesarios para tal fin». Y hacer todo ello en tiempo real.
De la lectura de la cadena de eventos que llevó al cero eléctrico en abril del año pasado, es muy difícil concluir que REE cumplió con las funciones que tiene encomendadas, es muy difícil concluir que REE «no falló». Como han afirmado distintos expertos en los últimos días, el apagón fue un fallo de coordinación del sistema eléctrico, coordinación de la que es responsable Red Eléctrica. El informe sobre el apagón que la CNMC presentó el pasado 18 de marzo afirma que el operador del sistema disponía de suficientes herramientas técnicas, normativas y regulatorias para garantizar el suministro eléctrico.
«El informe confirma que muchas de las causas del apagón eran debilidades de nuestro sistema eléctrico que se conocían de antiguo»
De las causas raíz del apagón identificadas por el panel de expertos de ENTSO-e, varias tienen que ver con la actuación directa de REE: como el control manual de las reactancias, que se demostró inadecuado para mitigar en tiempo real las sobretensiones de la red; o los efectos colaterales de las «contramedidas» que puso en marcha REE para mitigar las primeras oscilaciones, que resultaron en un aumento de las sobretensiones; o la falta de supervisión en tiempo real de las obligaciones de las generadoras para absorber potencia reactiva. Otras causas apuntan a las generadoras, como se encarga de recordarnos la nota de prensa de REE: las dos oscilaciones iniciales, el incumplimiento en los niveles de control de tensión, o las desconexiones en cadena de las unidades de generación.
Pero quizá lo más importante del informe del panel de expertos es la confirmación de que muchas de las causas raíz del apagón eran debilidades de nuestro sistema eléctrico que se conocían de antiguo: la inadecuación del procedimiento de control de tensión para las generadoras, que según el informe no contempla penalidades económicas a las generadoras por su incumplimiento; o la no incorporación de las instalaciones de energías renovables al control dinámico de la potencia reactiva que Francia y Portugal implementaron hace tiempo; o el impacto que sobre la estabilidad de la red tienen las rampas repentinas de potencia de las plantas fotovoltaicas.
La prueba de que estas debilidades eran bien conocidas es que la acción legislativa del ministerio y la actividad normativa de la CNMC se han dedicado a corregir estas deficiencias en los últimos meses sin esperar al informe de marras. Aunque la prueba mayor es el llamado «modo reforzado», que REE empezó a aplicar tan pronto como restauró el servicio eléctrico en la tarde-noche del 28 de abril, modo que evita muchas de las causas raíces del apagón y que resulta en una mayor participación de las centrales de gas y una restricción de la generación renovable.
Pero este modo reforzado ha traído consigo un aumento muy significativo de los llamados costes por restricciones técnicas, que pasaron de 1.200 millones de euros en 2024 a 2.500 millones en 2025, y que ya superan los mil millones en el primer trimestre de este año. La pregunta que se sigue de todo esto es: ¿por qué no se decidió REE a poner sobre la mesa a tiempo estos riesgos y a reconocer estos mayores costes de operación? ¿Era demasiado duro reconocer que lo habíamos hecho tan mal? Tan mal como demuestran los nuevos costes de restricciones técnicas.
Volvamos entonces a la «identificación de responsabilidades», que, como afirma el informe de ENTSO-e, corresponde a las autoridades nacionales. ¿Cuándo llegará el momento procesal en el que el Ministerio de Transición Ecológica o la CNMC se pronuncien sobre si imponen o no sanciones a Red Eléctrica o a los demás operadores del sector? Si ya ha quedado maltrecha la reputación del operador del sistema, igualmente de maltrecha quedaría la de la administración del Estado si no fuera capaz de determinar responsabilidades en «el incidente más grave y sin precedentes en el sistema eléctrico europeo en más de 20 años», que es así como el panel de expertos describe el apagón del pasado 28 de abril.