THE OBJECTIVE
José Carlos Rodríguez

Pablo Casado entre dos zanjas

«La zanja que quiere abrir Pablo Casado a su derecha sólo logrará aislarle del poder»

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Pablo Casado entre dos zanjas

Manu Fernandez | AP

Pablo Casado rompió con Vox en la moción de censura. Fue una de las operaciones políticas más absurdas de la joven y ajada democracia española. Casado, que llegó a la presidencia del PP con los brazos abiertos a sus ex votantes, los utilizó para darles un bofetón a los más de tres millones y medio de apoyos de Vox. Casado debe de ser el primer líder que basa su estrategia en despreciar a un tercio de su electorado natural. Ciertamente, una operación política a la altura de Teodoro García Egea.

No es una operación fruto de un arrebato. Forma parte de una estrategia, digamos que meditada. Hoy lo sabemos. El pasado miércoles, 25 de noviembre, Pablo Casado expuso la posición del partido que preside sobre la violencia familiar contra las mujeres. «Claro que hay violencia de género; hay violencia contra la mujer por el hecho de ser mujer», dijo entonces Casado.

Es difícil, yo diría imposible, negar que eso exista. Que haya hombres que agredan a mujeres por el mero hecho de serlo. Ahora bien, esta afirmación exige ser consecuente con sus corolarios. Como que el agresor ideal, el epítome de la violencia machista, iría por la calle agrediendo de forma aleatoria a tal o cual persona; víctimas sobre las que sólo recaería el elemento común de ser mujeres. ¡Por eso las agrede! Y nunca daría rienda suelta a su enemiga contra las mujeres en el seno de su propia casa, donde sería fácil identificarle.

Este hombre, aunque sea de paja, habrá de existir. Pero ¿responde a la realidad que reflejan los propios medios de comunicación? ¿No es, más bien, que la relación de los agresores sobre las víctimas no es aleatoria? ¿No se da la circunstancia de que hay una relación previa entre el agresor y la víctima? En tal caso, la agresión sólo por ser mujer quizás no explique la inmensa mayoría de los casos. Pero sí la psicología evolutiva, que expone en términos científicos por qué los hombres son más violentos que las mujeres. Pero si es el precipitado de la evolución socio biológica, si es la carga genética, lo que explica la mayor violencia de los hombres, ¿qué sentido tiene decir que todo procede de una cultura machista? ¿Cómo se pretende cambiar inoculando una determinada ideología en los colegios?

Pablo Casado no parece haber reflexionado sobre sobre todo esto. Tampoco le hace falta. A toda explicación alternativa de este grave problema lo llama «negacionismo», que es un método eficaz, deshonesto, de cercenar un debate. Debate que tampoco es lo importante, porque la violencia contra las mujeres tampoco es lo relevante en este caso. Lo único que importa es incidir en la teodórica estrategia de quedar al abrigo de la posibilidad de que los votantes de Vox vuelvan al Partido Popular.

Casado se felicita en el diario ABC de que el Partido Popular hoy representa mejor al votante socialdemócrata que el PSOE de Pedro Sánchez. No se lo discuto. Lo que no parece apreciar es que ese votante socialdemócrata, que rechaza los siniestros pactos de Sánchez con Bildu, sus colegas y sus entusiastas, jamás, jamás jamás votará al Partido Popular. Esa zanja ya la creó Felipe González. Rodríguez Zapatero la hizo infranqueable. La zanja que quiere abrir Pablo Casado a su derecha sólo logrará aislarle del poder.

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