Víctor de la Serna

Reinventar Occidente

«'Occidente' ya no tiene contenido geográfico: Australia y Nueva Zelanda forman parte de esa cultura, y ha llegado el momento de integrar plenamente a Japón y Corea del Sur en una alianza ampliada ante unos peligros igualmente ampliados»

Opinión

Reinventar Occidente
Foto: KEVIN LAMARQUE| Reuters
Víctor de la Serna

Víctor de la Serna

Periodista generalista a la antigua usanza, ha acabado especializándose en comunicación, cocina, vinos, baloncesto y las calles de Madrid.

No está en juego la subsistencia del Occidente democrático, como algunos opinan, ahora que Joe Biden se ha embarcado en un recorrido por Europa en el que pretende reconstruir la Alianza Atlántica y prepararla para lo que se presenta como un decenio de desafío frontal por parte de China, que -por cierto- está muy lejos del Atlántico. Lo que sí está en juego es el concepto mismo de la democracia occidental, con una visión internacionalista y un objetivo primordial: la defensa de la libertad.

Hemos atravesado los años de Donald Trump, nacionalista con interés por el poder y no por la libertad, y en Europa se han multiplicado los pequeños Trump como Orbán. La derecha liberal no está, en general, tan desamparada como en EEUU, pero el euroescepticismo ha crecido mucho. A la vez, los signos de identidad de la izquierda liberal y la socialdemócrata se han diluido tremendamente y bajo un barniz democrático y parlamentario los que gobiernan un país como España regresan a las prácticas marxistas de hace 90 años.

Ante este panorama, la amenaza, ahora doble -China es ahora mucho más poderosa económicamente que Rusia- no se debería hablar de entrada de «salvar Occidente», de «relanzar la Alianza», sino de ir paso a paso, empezando por una puesta al día, en esta era de dictaduras culturales, religiosas o sexuales, del concepto occidental de las libertades. Hay que dar pasos concretos a la vez, claro, porque o los votantes no se convencen de que el sistema no está en manos de Wall Street o de Soros, o el populismo seguirá siendo un imán.

Es significativo que Biden no tenga previsto hablar con Pedro Sánchez en este viaje. Es un sopapo político de primera, y más si viene de un miembro del partido demócrata, siempre -en los primeros años de nuestra democracia al menos- próximo al PSOE. Pero simbólicamente está bien trazar unas cuantas líneas.

«Occidente» ya no tiene contenido geográfico: Australia y Nueva Zelanda forman parte de esa cultura, y ha llegado el momento de integrar plenamente a Japón y Corea del Sur en una alianza ampliada ante unos peligros igualmente ampliados.

Muchos europeos apoyan los objetivos de Biden en este viaje. Algunos torcerán el gesto ante su insistencia en que los aliados del Viejo Continente hagan más -se gasten más- por su defensa dentro del marco de la OTAN. Pero no hay más remedio. Los desafíos -populismo, integrismo, terrorismo, cambio climático- de este siglo son tremendos. Vayamos paso a paso, pero siempre en la misma dirección. Al mismo tiempo podemos recuperar Europa frente a los Sánchez, los Orbán, los Duda… y quizá, algún día, los Putin.

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