Alfonso Donnay

Reparar las heridas, cicatrizar el alma

Nos cuentan que el Servicio Internacional de Búsquedas de la Cruz Roja en Bad Arolsen, creado en 1977, ha publicado los primeros 50.000 documentos de los campos de concentración nazis con la esperanza de que sean reclamados por los familiares de las víctimas. Seguramente en multitud de estos documentos se podrán encontrar, aparte de lo que ya conocemos por documentos gráficos, muchas más pruebas de lo que ha sido la sinrazón del nazismo.

Opinión

Reparar las heridas, cicatrizar el alma

Nos cuentan que el Servicio Internacional de Búsquedas de la Cruz Roja en Bad Arolsen, creado en 1977, ha publicado los primeros 50.000 documentos de los campos de concentración nazis con la esperanza de que sean reclamados por los familiares de las víctimas. Seguramente en multitud de estos documentos se podrán encontrar, aparte de lo que ya conocemos por documentos gráficos, muchas más pruebas de lo que ha sido la sinrazón del nazismo.

Se abre la posibilidad de que miles y miles de familiares, puedan encontrar a sus seres queridos y cerrar así unas heridas abiertas durante demasiado tiempo. Lamentablemente para demasiada gente, todo esto llega tarde, muy tarde.

El día de que aquí en España, se desclasifiquen los archivos de la guerra civil española y podamos conocer todos los excesos de la dictadura, habrá también miles y miles de compatriotas, que podrán cerrar una página muy triste de sus vidas. Renacerá la vida en las cunetas y encima de los cientos y cientos de fosas comunes que hay desparramadas por toda la geografía española, renacerán las flores de nuevo.

Para todos aquellos exterminados en los campos de concentración nazis y los que murieron en los campos, en las cunetas y en las cárceles españolas, la justicia llega demasiado tarde. Cuando se trata de buscar la verdad, hay que ser objetivo e imparcial y eso es lo que falla en este país, sobre todo por parte de aquellos que no quieren saber nada de lo ocurrido. La señora Esperanza Aguirre (una Grande de España), por ejemplo, pide la derogación de la ley de La Memoria Histórica, alegando que es un «instrumento poderoso» de aquellos que quieren «dividir» a los españoles. Incluso se ha permitido dudar de las torturas, los fusilamientos, el terror y los asesinatos durante la dictadura. ¡Genial cómo siempre doña Esperanza!

Pero yo me quedo con un comentario del forense y antropólogo Francisco Etxebarria, al que supongo no hace falta presentar, que dice:

“En una sociedad con un derecho penal en el que se está abogando por dar mayor protagonismo a las víctimas y sus familiares, se debe intentar favorecer que cualquier víctima pueda cicatrizar sus heridas. Estas personas, con independencia del tiempo transcurrido deben tener la oportunidad de ser reparadas o compensadas”.

Contexto

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