Daniel Capó

Ser padres

«La paternidad consiste en volver a aprender para terminar sabiendo algo más que al principio»

Opinión

Ser padres
Foto: Juliane Liebermann| Unsplash
Daniel Capó

Daniel Capó

De la biografía me interesan los espacios habitables. Creo en las virtudes imperfectas y en la civilizada inteligencia de la moderación

Uno de los privilegios de la paternidad es retornar, aunque sea de forma momentánea, al paraíso perdido de la infancia. Es el gozo del amor que se refleja en la vida incipiente, aún no herida por las garras de la experiencia, el cinismo, la traición o por los sinsabores inevitables del fracaso y el engaño. Hay algo hermoso ahí que a uno le gustaría preservar para siempre, dejarlo intacto como la vislumbre de una tierra más noble, pero sabiendo que sólo puede ser transmitida y que quizás la eternidad no consista en nada más que en eso: en comunicar la sencillez cotidiana del amor, permanecer fieles a su alegría y a su esperanza.

Volver a leer con tus hijos los libros que un día fueron tuyos y volver a ver con sus ojos aquello que tú también viste hace tanto tiempo: las aventuras de Salgari y de Stevenson, el corazón noble de Tom Sawyer, la orfandad de Oliver Twist, la risa inocente de Jennings; repetir el nombre de los dioses griegos con el mismo asombro con que tú lo hacías. El privilegio de la paternidad es volver a habitar una casa que ya habitaste, junto a unos huéspedes nuevos, con sus pinturas en las paredes, sus muebles y sus paisajes, el olor a salitre del mar, los viejos mitos que renacen en sus almas –la fascinación por el Sherlock Holmes televisivo de Jeremy Brett, por ejemplo– y que uno había olvidado; las severas tardes estivales de lectura, mientras suena Wagner de fondo en Radio Clásica –esa bendición civilizada– como cada agosto. Y regresar de nuevo a la cala de tus padres –que ya fue la de sus abuelos–, rocosa y transparente, de aguas frías y cristalinas; y dejarles bucear allí, como quien descubre el mismo territorio virgen una y otra vez.

El verano es la estación del primer amor y del descubrimiento de la vida adulta; pero algo hay de cierto también en pensar que es el tiempo de la paternidad, cuando lejos del agobio escolar y de la dictadura del trabajo, las familias recuperan ese dialecto conservador que es la memoria compartida de viajar juntos, leer juntos, jugar juntos, cansarse juntos, cocinar juntos, ir a las clarisas a comprar helados, invitar amigos a casa, confiar secretos, enfadarse y a continuación perdonarse. La paternidad consiste en volver a aprender para terminar sabiendo algo más que al principio. La paternidad, sobre todo, consiste en recordar que venimos de un lugar bueno –el amor de nuestros padres– y que esa bondad primera, como un abono, añade esperanza a nuestra vida y nos hace capaces de soñar un futuro mejor, más grande y generoso, más bello y fecundo. Porque el paraíso, en efecto, es una fidelidad a lo excelso, un meticuloso libro de cuentas de los días felices que entregas a los demás como tu ofrenda más preciada. A pesar de nuestras sombras y de nuestros malos humores. A pesar de nuestros miedos.

Más de este autor

Ni rastro de sus huellas

«Nuestro problema no es el virus, sino la respuesta que le damos: la solidez de las instituciones, la calidad de nuestras políticas, la fortaleza de las cuentas públicas y de la industria»

Opinión

Merkel al mando

«Cerca del retiro, Merkel se ha decidido a dar un paso adelante y apostar por una respuesta más keynesiana. ¿Le mueve el miedo o un análisis distinto de la coyuntura europea? ¿Tiene que ver con el hecho de no presentarse a la reelección? A saber. Pero Merkel no ignora que, sin el liderazgo de Alemania, no hay Unión y que tampoco puede haberla con algunos de sus países en quiebra»

Opinión

Más en El Subjetivo

Anna Grau

Corona y espinas

«Afirmaba el bueno de Bagehot que un sistema o entramado constitucional, para funcionar como Dios manda, requiere de una parte ‘digna’ y de una parte ‘eficiente’».

Opinión

Aloma Rodríguez

Agosto y una biblioteca

«Por contaminación con el periodismo, tiene aire de ser histórico, tal vez el fin de una época; pero desde dentro todo parece apacible y hasta hay una agradable brisa»

Opinión

José Antonio Montano

Solución de leyenda

«El juicio de la historia será positivo, incuestionablemente. Posibilitó la democracia en España, que vivió en paz y prosperidad durante su reinado. Le gustaron además las mujeres y el dinero»

Opinión